CONTAGIARNOS DE AMOR Y ESPERANZA

Las dificultades y el dolor que está suponiendo en todo el mundo este tiempo de pandemia por COVID 19 nos reclaman fe y acción a partes iguales para saber comunicar amor y esperanza y ejercitar la solidaridad.

En este blog, que pretende ser un alimento para el espíritu, queremos recuperar una reflexión de Gabriela Herrera, Catequista Sopeña en la Comunidad de Santiago en Chile.

Es un mensaje de amor y esperanza para que, como decía el Papa Francisco evitemos rumiar la desolación, y nos empleemos en enfrentar juntos la realidad que tenemos y nos alentemos unos a otros, como en las buenas familias.

El mensaje de Gabriela Herrera era una invitación para reflexionar sobre el tiempo de Resurrección, pero que sigue plenamente vigente por la permanencia y recrudecimiento de los problemas que para tantas personas está provocando la pandemia.

Nos invita a enfrentar este tiempo con gestos concretos, actitudes reales y signos visibles y no a lamentarnos.

No es un tiempo de indiferencia, egoísmo, división u olvido. Es un tiempo de esperanza y de mirar con realismo a la cantidad de personas y de familias que están en situación de necesidad.

Nos apremia a armonizar fe y acción a través de obras de misericordia corporales como dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, a vestir al desnudo, a acoger al migrante, a visitar a los presos y a los enfermos, a enterrar a los muertos…

Y mediante obras de misericordia espirituales como dar consejo a quien lo pide, escuchar a quien lo necesita, enseñar al que no sabe, ayudar a reconocer errores, consolar al triste, tratar bien al prójimo y perdonar las ofensas.

Como decíamos al principio y como nos recuerda el Papa Francisco, tenemos una excelente oportunidad de comunicar amor y esperanza.

Podéis ver en este enlace la conversación y reflexión completa.

https://www.facebook.com/gonzalo.quintana.963434/videos/665378030704210/?t=1

ESE DIOS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

La Pastoral Vocacional Intercongregacional de Colombia está difundiendo vídeos para dar a conocer los distintos Carismas de las congregaciones con presencia en la ciudad de Bogotá, porque “Dios sigue llamando a los jóvenes a comprometerse en la construcción del Reino”.

Ese es el caso de nuestro Instituto Catequista Dolores Sopeña, cuya Comunidad en la capital colombiana está precisamente celebrando sus 75 años de presencia y misión allí en el país sudamericano.

En la grabación, difundida a través de redes sociales, Mane Arenas confiesa a las jóvenes católicas en proceso de discernimiento que para las Catequistas Sopeña lo más importante, según manifestaba nuestra fundadora, es que nuestras actitudes reflejen día a día a “ese Dios que todos llevamos dentro”.

En un canal con más de dos mil seguidores, Mane Arenas explica cuál es el Carisma que vive y mueve a las Catequistas.

“Somos Catequistas, no porque demos Catequesis en las parroquias, si no, porque entendemos la fe como un proceso continuo y “nos dedicamos a dar a conocer a Dios a aquellas personas que no lo aman porque no le conocen”, como decía la Beata Dolores Sopeña.

La misión que realizamos también allí en Colombia se hace en entornos rurales, en centros de capacitación y en escuelas profesionales, en estos últimos casos, a través de la Fundación del mismo nombre.

La oración es el motor de nuestra vida –manifiesta Mane Arenas- y, por eso, los espacios de oración, tanto personal como comunitaria, son muy importantes. “En la noche revisamos el paso de Dios por nuestras vidas y agradecemos por todas esas personas y situaciones en las que Él se ha manifestado”.

Dios tiene un sueño para ti. Atrévete a escucharlo en el silencio, pero también en aquellas personas que Él coloca en tu camino.

¡Atrévete a soñar el sueño que Dios tiene para ti!

LAS CATEQUISTAS SOPEÑA NOS CUENTAN

Las Catequistas Sopeña han recopilado en una publicación titulada Las Catequistas Sopeña nos cuentan los rasgos de su Carisma y los elementos esenciales de su estilo de consagración a Dios.

Una a una, varias hermanas expresan cómo recibieron la inspiración con la que Dios las llamó, cómo viven la oración, su respuesta apostólica en la actualidad o su experiencia de vivir en Comunidad.

La personalidad de la fundadora del Instituto Catequista, la Beata Dolores Sopeña, es el motivo de muchos de los acercamientos de estas mujeres a la institución, constituida en 1901.

Te animamos a leerlo para que conozcas sus inspiraciones y sus peculiaridades, pero te dejamos por aquí una pequeña introducción.

María Esther expresa la comodidad que siempre sintió frente a Jesús Sacramentado. En su opinión, la clave de la vida misionera es la oración.

Noemí Gutiérrez muestra su agradecimiento a Dios por concederle el hecho de nacer en una familia cristiana, donde se originó su vocación. Desde siempre ha sentido que su vida es para Dios y con Dios y que siente su amor y su presencia constante.

La vida en comunidad es para Verónica Oleas elemento esencial de la Vida Consagrada, es la vida en familia. En medio de la diversidad de nacionalidades, edades, capacidades, personalidades, “todas nos hermanamos en torno a la Santísima Trinidad y a nuestra madre, la Beata Dolores Sopeña”, explica.

Mane Arenas aborda la experiencia transformadora que suponen los Ejercicios Espirituales. Considera un regalo el haber podido acompañar a los Laicos, personas con las que comparten la Misión Apostólica, en esos espacios de encuentro ignacianos. “Nos convertimos en canales por los que Dios se comunica con su criatura”.

Cristina Buenvarón cuenta cómo desde los Centros, ejes de la obra apostólica que es la Fundación Dolores Sopeña, se materializa el principal compromiso evangelizador a través de mejorar el destino de hombres y mujeres adultos que han tenido menos oportunidades. Para ella, esta Misión es el mayor regalo, el camino pleno y feliz que da sentido a su vida.

En parecidos términos se expresa María Jesús González, para quien un Centro de Formación y Capacitación Sopeña es un proyecto de Dios, un proyecto de acercamiento a personas humildes, de pocos medios, para crecer.

Siente que el Centro es un árbol y “los frutos son palpables en cada corazón y cada vida de las personas que pasan por él”.

Jacqueline Rivas reconoce que conoció a las Catequistas Sopeña en una convivencia y ese momento le cambió la vida. Se sintió cautivada por su forma de ser y de hacer. “Eran mujeres alegres, cercanas, sencillas, acogedoras”. Del Carisma Sopeña le encanta “la manera de dar a conocer a Dios, más con la vida y las obras, que con las palabras”.

Por último, Eloísa Barcia, en Las Catequistas nos cuentan, nos invita a detenernos en la palabra Getsemaní, una palabra muy importante para las Catequistas. Su madre, Dolores Sopeña, “se asoma a la noche de Getsemaní con vértigo y asumiendo personalmente los dolores del mundo… Sus pecados, traiciones, miedos, angustias… Jesús en Getsemaní ama y lo hace sin medida”. Ella lo hará también.

INMA Y JAVIER, LAICOS SOPEÑA EN LIMA (PERÚ)

Inma y Javier, son Laicos Sopeña. Por cuestiones profesionales están actualmente viviendo en Lima, la capital de Perú, en una casa que tiene unas maravillosas vistas del Malecón, con el océano Pacífico de fondo.

En primera persona nos cuentan cómo está yendo su experiencia con la pandemia también por allá, cómo vive la gente en Perú el confinamiento y cómo afecta a su economía.

Nos confiesan, además, sus temores iniciales cuando oían las noticias que por medio de familia, amigos y medios de comunicación les llegaban de España.

Aquí, el Covid-19 llegó, como a la mayoría de los países americanos, algo más tarde que en Europa.

Poco a poco se fueron detectando casos, lo que llevó en un primer momento a la clausura de las clases presenciales en los colegios. Unos días más tarde se decretó el estado de emergencia y la cuarentena obligatoria acompañada con toques de queda y cierre de fronteras, hechos que por su rapidez fueron muy bien recibidos.

El tiempo ha ido pasando y el Estado ha continuado la cuarentena, aunque los casos nunca han sido tanto como en otros países. A pesar de ello, la cifra de contagiados y fallecidos sigue aumentando.

Perú es un país que vive en la calle y en las reuniones familiares o de amigos. Los mercados populares son callejeros y hay barrios enteros donde todo son comercios.

La gente suele hacer su vida en la calle, desde el desayuno hasta la cena, a la hora de volver a sus casas para descansar.

Laicos Sopeña en Lima

Las medidas de distanciamiento y de aislamiento se dificultan ya que muchas personas dependen de lo que ganen diariamente por sus ventas ambulantes para poder sacar adelante a sus familias.

Los hospitales, que llevan años reclamando recursos se han estado reforzando para la pandemia. Esto, debido a las grandes diferencias dentro de cada zona autonómica, hace que en lugares de la selva, o de alta montaña sea de difícil cumplimiento.

Este es un país muy creyente y esto ayuda a la población a mirar al futuro y confiar plenamente en Dios, por eso aunque cueste mucho sufrimiento la sociedad está muy unida y son conscientes del poder de la unión.

Vista Malecón Laicos Sopeña

De un primer momento de miedo ante el avance de la pandemia en España y la distancia que nos separa de nuestros seres queridos, hemos pasado a una aceptación de la realidad que nos ha ayudado a fortalecer nuestra relación familiar y nuestra fe como Laicos Sopeña para seguir adelante.

Comprometidos en la tarea de hacer un mundo mejor, saldremos con ánimos renovados de seguir ayudando a las personas más necesitadas de nuestro entorno”.

Inma y Javier, Laicos Sopeña, también han querido compartir con nosotros unas fotografías de la plaza de Armas, en el centro histórico de Lima, y de la fachada de la Virgen de La Milagrosa, su parroquia de referencia en la capital peruana, ubicada en el turístico Parque Kennedy.

Desde aquí, les agradecemos que hayan compartido con nosotros sus experiencias. Hasta la vista

APLAUSO POR LOS QUE REZAN

Las Catequistas Sopeña vamos a pedirte que te sumes al aplauso solidario por los que rezan mañana jueves 7 de mayo a las 12.15 horas, después de la oración del Ángelus, promovido desde la Conferencia Española de Religiosos (CONFER).

Los aplausos durante este periodo de confinamiento en prácticamente todos los países del mundo representan la solidaridad y la energía, el deseo de salir juntos y reforzados de este tiempo nuevo.

Ha habido aplausos para muchos de los colectivos que están sumando en la lucha contra la pandemia: personal de limpieza, personal sanitario, repartidores, comerciantes, fuerzas y cuerpos de seguridad, transportistas, reponedores…

Ahora nos unimos a la CONFER para pedirte que el aplauso solidario de mañana sea para los que rezan, para los que rezamos, para los que ponen y ponemos nuestras oraciones al servicio de todos, especialmente, de aquellas personas, familias y colectivos siempre vulnerables para que, por una vez, no vuelvan a llevarse la peor parte.

La oración como motor espiritual es uno de los valores de nuestro Carisma como Catequistas Sopeña.

A diario, los laicos y las Catequistas Sopeña dedicamos un tiempo precioso al silencio, la reflexión y la adoración eucarística, para dar gracias, para pedir a Dios y para compartir con él nuestro amor.

Las oraciones en esta ocasión han ido también a aliviar el dolor por la muerte a miles de familias que no han podido siquiera despedirse de sus seres queridos.

Está en nuestro ser como cristianos acompañar con rezos los momentos especialmente dolorosos, así que dediquémonos un caluroso aplauso, que nos motive a seguir compartiendo esos momentos de conmovida oración, en comunión con nuestros hermanos y hermanas en cualquier parte del mundo.

Además, sabemos que la oración es una tabla de salvación para sobrellevar el duro confinamiento que, una vez más, unos sufren con mayor dramatismo y dificultad que otros.

¡Estáis todos invitados! El aplauso solidario será también compartido en redes sociales con el  hashtag #PorLosQueRezan y puede ir acompañado de fotografías y vídeos.

«Suba mi oración a ti como incienso en tu presencia» Salmo 141

Aplauso por los que rezan

EN LA ENTRAÑA DEL MUNDO JUVENIL

La obra apostólica de las Catequistas Sopeña toma forma en las Escuelas, Centros y Acciones Pastorales, en las entrañas del mundo juvenil, donde jóvenes y adultos de familias trabajadoras, se acercan a Dios a través de una formación integral que les allana su futuro.

Como queda expresado en el reportaje del Carisma de Vida Nueva sobre la Pastoral Juvenil Sopeña, “hace ya más de 20 años, cuando san Juan Pablo II se refirió al carisma Sopeña, dijo que era ‘una eficaz presencia cristiana en la familia trabajadora’ (Capítulo General, 1983).

Nuestros centros educativos representan la continuidad del legado y la misión que recibimos de Dolores Sopeña, a partir de de que intuyó que era instrumentos para la promoción e igualdad de oportunidades de hombres y mujeres adultos, de familias trabajadoras, necesitados de cultura y reconocimiento.

Sus destinatarios son jóvenes, en su mayoría, desmotivados para el aprendizaje, capacitación y reencuentro con el sistema educativo. En los Centros Sopeña descubren que volver a estudiar es gratificante. Alumnos provenientes del fracaso escolar hoy son universitarios, brillantes profesionales de la salud, el periodismo o la gestión.

La misión específica de la Fundación Dolores Sopeña es crear condiciones que permitan asegurar a jóvenes y adultos el acceso a una formación integral de calidad, oportuna y permanente, y fomentar relaciones fraternas, que ayuden a evolucionar a una sociedad más justa y solidaria, desde el estilo Sopeña.

Y nuestra visión, nuestro “sueño”, es ser reconocidos en el entorno como una entidad eficaz en la formación integral. En el proyecto Sopeña, esta formación se entiende como el aporte de saberes, ejercicio de un proceso que propone caminos, abre los ojos y dispone el corazón de la persona para descubrir la luz que lleva dentro, para que conozca y acoja esa otra Luz que ilumina a todo hombre, Cristo Jesús (cf. Jn 1,9).

Esto lo hacemos a través de nuestra propuesta educativa, conformada por cinco áreas: capacitación profesional, posibilitando una mejor inserción en el mundo laboral; formación, que establece las condiciones propicias para un desarrollo personal armónico; pastoral; cultura y convivencia y acción solidaria.

Todo ello va conformando el perfil del alumno o destinatario Sopeña. La oferta educativa abarca los niveles de Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y la Formación Profesional Básica, Específica y Dual, en las fórmulas presencial, semipresencial y on-line. Además, incluye la formación en empresas y la participación en el Proyecto Europeo ERASMUS+.

El nivel de enseñanzas ligadas al trabajo permite convocar a jóvenes y adultos y favorece la presencia en el mundo juvenil, alejado hoy de la práctica cristiana, y al difícil mundo de los adultos en búsqueda de empleo.

Clase entorno juvenil

En los Centros Sopeña esta capacitación garantiza las competencias profesionales y los valores agregados de formación humana, de responsabilidad, esfuerzo y trabajo cooperativo, y las habilidades sociales necesarias, que les disponen como los mejores en su especialidad.

El área de Pastoral es fundamental en la metodología Sopeña. Esta quedaría incompleta si no llega al anuncio explícito de la persona de Jesucristo. Al final de curso, el equipo de Pastoral nacional, formado por el coordinador de Pastoral de cada centro, valora nuevos perfiles en los alumnos/as, evalúa los resultados de planes y acciones del curso realizado y propone el objetivo y material pedagógico para aplicar a nivel institucional.

Junto a la propuesta educativa, parte de nuestro “secreto” está en las claves metodológicas: transversalidad, atención personal y grupal, clima y calidad de las enseñanzas.

La transversalidad permite que los conocimientos sean vehículo educativo y evangelizador. La atención personal, clave distintiva, es vivida con espontaneidad, con carisma. En la comunidad educativa, acrecienta en los alumnos/as su autoestima, facilitando el aprendizaje y la evangelización.

El clima fraterno que se percibe en cada uno de los centros proclama que son Sopeña. La calidad certificada, impulsa y da continuidad a la innovación. El proceso evangelizador es liderado por Catequistas y laicos Sopeña con la implicación de alumnos, padres y la determinante intervención del profesorado, dispuesto, comprometido, competente y alineado con el Proyecto Sopeña.

El trabajo en los centros educativos nos permite estar en la entraña del mundo juvenil, presentando al Señor Jesús, generalmente desconocido para ellos. Para muchos es una oportunidad salvadora. De este modo, se refuerza la misión educativa/cristiana de la familia trabajadora, en su mayoría en precariedad económica y social, y se propicia la corresponsabilidad de los laicos en la misión de la Iglesia desde la Fundación Dolores Sopeña. “Educamos evangelizando y evangelizamos educando” (DGC 147)

Luis Sardiña, profesor y coordinador de Pastoral del Centro Sopeña Badajoz (España), nos habla de “un testimonio de vida que no aparece en los libros”

“Un día cualquiera en uno de los miles de institutos y escuelas de cualquier parte del mundo, los alumnos leen, comprenden, estudian y van ganando conocimientos para, en unos años, ponerlos al servicio de la sociedad y, así, labrarse un futuro.

Todo ello, siguiendo las indicaciones del profesorado que utiliza sus conocimientos para enseñar. En sí, la propuesta educativa es de capacitación y formación. Pero Pilar y Juan Ramón eligieron un Centro Sopeña: ella, Educación Infantil, Primaria y Secundaria; él, F.P.E, Grado Medio y Superior. Ambos leyeron, comprendieron y estudiaron, pero mientras lo hacían, los profesionales de Sopeña fueron dándoles también un testimonio de vida que no aparece en los libros: fueron promocionados de una forma integral, se sintieron acogidos en un entorno de familia y se les respetó para proyectar sus virtudes, muchas, y enriquecer sus espíritus.

Alumnado juvenil

Esa es la clave para transformar vidas, tal y como nos enseñó nuestra fundadora Dolores Sopeña: para transformar vidas, hay que transformar espíritus.

Tras realizar sus estudios en Sopeña, tras transformar sus espíritus, Pilar y Juan Ramón se convirtieron en “Testigos” de nuestro carisma. Ella, una brillante estudiante de Fisioterapia, que viene al colegio todos los viernes por la tarde como Catequista de grupos de juventud. De él, ahora luchando en el difícil mundo empresarial, solo necesito transcribir unas palabras textuales: “Si tengo un hijo, vendrá a este colegio”.

¿Qué creéis que vio aquí?

LA ORACIÓN PARA LOS CRISTIANOS

La oración para Dolores Sopeña es alimento diario, es vital para su relación con Dios. Para los cristianos representa “el latido del corazón de la Iglesia”, parafraseando también el libro del Papa Francisco “La Oración. El aliento de la vida nueva”.

La fundadora del Instituto Catequista Dolores Sopeña logró vivir una síntesis dialéctica entre la acción y la contemplación.

En sus propias palabras: “El espíritu propio de nuestro Instituto es espíritu de oración, espíritu apostólico y la unión constante de estos dos espíritus en uno”.

Tal y como se recoge en su recién estrenada web para su Canonización, el reto es ver cómo se logra que “no una hora, pero ni un minuto nos inclinemos más a la vida activa que a la contemplativa”.

Sus encuentros y diálogos con Dios, recogidos en buena parte en el libro “Al calor de tu fuego”, son la expresión de la absoluta confianza de esta mujer, pionera y avanzada en su tiempo hacia el apostolado con los más desfavorecidos, vulnerables y alejados de Dios.

Descubre que la promoción humana, el anuncio de Jesucristo y la construcción de la fraternidad son el mejor modo de hacer creíble el Evangelio.

Las dificultades por las que pasan ahora mismo millones de personas, millones de católicos en todo el mundo por la pandemia del Coronavirus, hacen más necesario destinar parte de ese tiempo que estamos ganando a la oración.

Es un rasgo esencial de la vida cristiana y el aliento de la Iglesia para que siga viva y fuerte y haga fuerte al resto de la Humanidad.

Precisamente el Papa Francisco, ha propuesto para hoy 25 de marzo a mediodía a todos los cristianos y a todos los creyentes, sea cual sea su tradición religiosa, “unir sus voces hacia el Cielo”.

Esta semana además, el lunes 23 de marzo se cumplieron 17 años de la beatificación de Dolores Sopeña por san Juan Pablo II en Roma.

Se nos pone en bandeja pedir además la ayuda de la Beata para lograr su confianza y su esperanza en el poder de la oración de la Humanidad.

También es tiempo quizás de pedir por su intercesión a través de la versión breve de su novena:

“Señor Jesús, que por salvar a la humanidad ofreciste tu vida en la cruz. Por el ardiente celo apostólico que infundiste en el corazón de tu sierva, la Beata Dolores Sopeña, por aquellos continuos trabajos y sufrimientos que abrazó gozosa por la salvación de los hombres, te suplico por su intercesión nos concedas el favor que deseamos alcanzar y dígnate otorgarnos la gracia de su Canonización si tal es tu santa voluntad. Amén”.

(Se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

DÍA DE LA MUJER: HOMENAJE A DOLORES SOPEÑA

Dolores Sopeña, Beata desde 2003 y en proceso de Canonización, fue una mujer excepcional, digno ejemplo para conmemorar el Día de la Mujer que celebramos internacionalmente el próximo 8 de marzo.

A estas alturas, ya lo sabemos todos los que la conocemos.

Pero, cada día, gracias al trabajo de las Catequistas y, por extensión, de toda la Familia Sopeña que sigue adelante con su gran obra apostólica, la Fundación Dolores Sopeña, su prestigio y su gloria crecen.

Fruto de una casualidad, a partir de una visita a la Casa Natal de Dolores Sopeña en Vélez Rubio (Almería), Marcia de Abreu, presidenta de la Asociación de Mujeres por la Paz Mundial, decidió que este año, para el Día de la Mujer, su organización honraría a Dolores Sopeña.

Con esta intención, han organizado una mesa redonda, prevista para el viernes 6 de marzo en Madrid, en la que intervendrá María Jesús González, Catequista Sopeña y experta conocedora de Dolores como mujer y como madre fundadora del Instituto Catequista.

Y, por otro lado, los asistentes contarán con otro punto de vista, el de la responsable de su Casa Natal en la localidad almeriense, Inmaculada Ramón.

Dolores, desde bien jovencita, casi niña, y junto a otras mujeres de su tiempo, fue pionera en su interés por los problemas sociales, en una agitada mitad del siglo XIX.

Su vocación siempre fue mejorar el mundo que la rodeaba, centrada en cada persona en su individualidad, y acercar a Dios a aquellas personas, alejadas y excluidas socialmente.

Esta mesa redonda organizada por la Asociación de Mujeres por la Paz Mundial es una invitación a conocer la vida y la obra de Dolores que, inspirada por su profunda fe, viajó superando fronteras y educando y facilitando oportunidades a hombres y mujeres adultos, miembros de familias trabajadoras.

Es un honor para el Instituto Catequista este reconocimiento a quien fue una mujer ejemplar, de gran sensibilidad social e inquietud apostólica que dedicó su vida a impulsar la fraternidad y a reconocer a cada persona como un hijo de Dios, al margen de su condición social, cultural y religiosa.

El acto tendrá lugar el viernes, 6 de marzo de 2020 a las 19.00 horas, en el Espacio Ronda, C/ Ronda de Segovia, 50 (Puerta de Toledo) Metro Puerta de Toledo.

La entrada será libre hasta completar aforo.

Día de la Mujer Dolores Sopeña

RED CLAMOR: LA IGLESIA POR LOS MIGRANTES

La Corporación Dolores Sopeña, que es la entidad de la Fundación Dolores Sopeña en Chile, conformó el pasado Día Internacional del Migrante la Red CLAMOR (Red Latinoamericana y Caribeña de Migración, Refugio y Trata de Personas), una respuesta de voz única de la Iglesia en Latinoamérica en favor de las personas migrantes, refugiadas y víctimas de trata.

Nuestros compañeros de la Corporación Dolores Sopeña han manifestado su compromiso de fortalecer el trabajo y las redes de apoyo para la integración de las personas que llegan al país en situaciones de vulnerabilidad o que ven amenazados sus derechos fundamentales.

En consonancia con el principal valor que nos sustenta al conjunto de la Familia Sopeña, legado por nuestra madre fundadora, la Beata Dolores Sopeña, el compromiso es con la acogida de estas personas, niños, jóvenes y adultos, para construir así una sociedad más justa y equitativa para todos los habitantes de Chile.

Desde hace un tiempo, algunas instituciones y parroquias se venían reuniendo para ofrecer soluciones a migrantes en forma de casas de acogida, cursos, comedores, roperos y bolsas de trabajo, entre otras iniciativas.

La Red CLAMOR, por tanto, está constituida por diversas instituciones vinculadas a la Iglesia Católica con la intención de articular y fortalecer estrategias, no solo de acogida, sino también, de protección, promoción e integración de los migrantes, los cuatro verbos rectores a los que nos ha invitado el Papa Francisco.

Además de la Corporación Dolores Sopeña, los organismos firmantes del capítulo chileno son: el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI), el Departamento de Movilidad Humana del Arzobispado de Santiago, la Vicaría de la Pastoral Social Caritas del Arzobispado de Santiago, la Dirección Nacional de Incidencia y Estudios del Servicio Jesuita a Migrantes, la Fundación Bienvenido Hermano, la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile CONFERRE, la Fundación Scalabrini y Caritas Chile.

La red, no obstante, queda abierta para que se vayan adhiriendo todas las entidades que trabajan por y para las personas migrantes a lo largo del país.

En representación de las organizaciones del sistema de Naciones Unidas que tienen el mandato de proteger a los migrantes y refugiados, Delfina Lawson, del ACNUR señaló: “Se están cerrando las fronteras en todos los países y esto causa la separación de las familias”.

“Hoy más que siempre –añadió- hacemos el llamado para encontrar formas de colaborar con los Estados, para realmente poner en práctica los 4 verbos propuestos por el Papa para que hacerlos carne en nuestro trabajo”.

Tal y como han expresado los firmantes, en la Iglesia “nadie es extranjero y la Iglesia no es extranjera para ningún hombre ni parara ninguna mujer y en ningún lugar”.

 

DOLORES SOPEÑA, MÁS CERCA DE SU CANONIZACIÓN

El camino hacia los altares de la Beata Dolores Sopeña está ahora un poquito más cerca con la puesta en marcha de la web que impulsará su Proceso de Canonización, como modelo y referente de una vida plenamente entregada a Jesús y comprometida con Cristo.

El Instituto Catequista Dolores Sopeña y el Centro Directivo de la Causa de Canonización hemos querido de esta forma rendir homenaje a Dolores Sopeña en el aniversario de su Ida al Cielo, de la que el pasado 10 de enero se han cumplido 102 años.

La web ofrece contenidos que nos aproximan a esta mujer excepcional, artífice a finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX de la creación de la Congregación Religiosa y su principal obra apostólica, la Fundación Dolores Sopeña.

Además, incluye información acerca de la cronología del proceso, así como de los tres pasos pertinentes, previos a la declaración oficial de su santidad por parte del Papa.

El proceso de la Causa se inició en 1928 por el entonces obispo de Madrid y registró la Beatificación de Dolores Sopeña el 23 de marzo de 2003 por el Papa San Juan Pablo II en Roma (Italia).

Actualmente, este camino a los altares se encuentra en el punto de estudio de un presunto milagro atribuido a la intercesión de Dolores Sopeña.

Información sobre la Beata

La nueva página web (www.canonizaciondoloressopena.org) pretende servir como impulso a este proceso, acogiendo otra información como sus oraciones y expresiones y las publicaciones sobre su persona y su obra.

Se han destacado los actos que tuvieron lugar durante el pasado año 2018, cuando la Familia Sopeña celebró el I Centenario de su fallecimiento, así como, las fotografías de la Casa Museo, ubicada en la calle Francisco de Rojas de Madrid, donde murió la Beata en 1918.

El que llamamos familiarmente como el Día de la Fundadora acogió en su localidad natal de Vélez Rubio (Almería) una eucaristía en la Parroquia de la Encarnación. A la misa asistió buena parte del Consejo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

Misa Vélez Rubio Web Canonización

Los Centros y Escuelas de la Fundación en todo el mundo celebrarán sus propios actos de homenaje durante todo el mes de enero y febrero, principalmente centrados en exaltar los valores cristianos contenidos en el Carisma Sopeña.

Foto por gentileza de José Dominguez del Pino