CULTIVAR UNA VIDA ESPIRITUAL SENCILLA Y PROFUNDA EN MEDIO DEL MUNDO

Cultivar una vida espiritual profunda no exige apartarse del mundo, sino aprender a mirarlo desde dentro con una sensibilidad renovada.

Así lo vivió Dolores Sopeña, cuya espiritualidad sencilla, práctica y alegre sigue siendo una inspiración para los laicos y laicas y jóvenes Sopeña que buscamos un camino de fe auténtico en medio de nuestras responsabilidades diarias.

La primera clave es detenerse. En un mundo acelerado, regalarse unos minutos de silencio permite escuchar lo que de verdad sostiene la vida. No se trata de grandes tiempos de retiro, sino de espacios breves, cotidianos y realistas: un momento al despertar, una pausa antes de entrar al trabajo o un instante antes de dormir. Esa constancia crea hábitos y raíces.

La segunda clave es mirar con compasión. Dolores Sopeña entendía la vida espiritual como una forma de estar: con respeto, disponibilidad y capacidad de encuentro. Practicar una mirada abierta transforma nuestra manera de relacionarnos con los demás y nos ayuda a descubrir la presencia de Dios en las personas de cada día, especialmente en quienes más lo necesitan.

La tercera clave es vivir desde la gratitud. Agradecer lo cotidiano, lo pequeño —un gesto amable, un logro inesperado, un aprendizaje— fortalece el interior y genera una actitud más confiada ante los desafíos. La gratitud no niega que las cosas sean difíciles, pero las ilumina.

La cuarta clave es compartir la vida. La espiritualidad Sopeña invita a construir fraternidad y a crear comunidad. Participar en un grupo, colaborar en un proyecto solidario o simplemente acompañar a alguien que lo necesita forma parte de una fe encarnada, cercana y real.

Vida espiritual meditar

Por último, es esencial cuidar la alegría, un sello propio del carisma Sopeña. Una alegría serena, que nace de hacer el bien y de saberse parte de una misión más grande.

Vivir una espiritualidad sencilla y profunda no requiere huir del mundo, sino transformarlo desde dentro con un corazón disponible, agradecido y fraterno.

DOLORES SOPEÑA: REFERENTE ACTUAL DE VIDA CRISTIANA

Hablar hoy de Dolores Sopeña es hablar de una mujer que supo adelantarse a su tiempo.

Su vida nos recuerda algo esencial: todos, absolutamente todos, estamos llamados a la santidad. Y no se trata de algo extraordinario, sino de vivir cada día con amor, con esperanza y con compromiso hacia los demás. Esa es la enseñanza principal para nosotras, sus hijas, las Catequistas Sopeña.

Dolores entendió que seguir a Cristo era abrirse al mundo, salir al encuentro del otro, especialmente del que más sufre o se siente excluido, y llegar cada vez más lejos.

Dedicó su vida a acompañar, enseñar y tender la mano en forma de oportunidades a quienes no las tenían.

La época que le tocó vivir era un mundo dividido por clases y prejuicios, pero ella apostó por la fraternidad, por construir puentes, por mirar al otro como un/a hermano/a, porque todos los hombres y todas las mujeres merecen vivir con dignidad.

Su mensaje es sencillo pero revolucionario: la fe se demuestra sirviendo, como revela también su espiritualidad ignaciana.

Su mensaje sigue siendo profundamente actual y continúa siendo referente. En una sociedad marcada por la prisa, la indiferencia y el individualismo, Dolores Sopeña nos invita a mirar con compasión, a interesarnos sinceramente por quienes tenemos cerca, a comprometernos en la construcción de un mundo más justo y humano.

Porque la fe, cuando es auténtica, se nota en las obras, en el modo en que tratamos a los demás. Es profundamente transformadora.

La Iglesia la reconoce como Beata, como alguien que vivió el Evangelio con radicalidad y que ahora intercede por nosotros.

Su vida es un testimonio que inspira. Podemos acudir a ella no solo para pedir favores, sino para aprender a vivir con esa alegría y entrega que brotan de quien confía plenamente en Dios.

Dolores Sopeña sigue siendo, hoy más que nunca, un referente de vida cristiana: cercana, comprometida y llena de esperanza.

Una mujer que nos enseña que la santidad no está reservada a unos pocos, sino que puede hacerse realidad en lo cotidiano, en el trabajo, en la familia, en cada gesto de amor y servicio.

*(La imagen de Dolores Sopeña ha sido generada por IA)

VIVIR EN COMUNIDAD: UN REGALO QUE SE COMPARTE

Las Catequistas Sopeña vivimos en comunidad como un lugar, donde descubrimos a diario la presencia de Jesús, que nos invita caminar juntas en la fe compartiendo alegrías, retos y esperanzas.

Vivir en comunidad para nosotras es aprender a amar como Jesús: con paciencia, con alegría y con confianza. Es descubrir que cada día Dios nos regala la oportunidad de ser hermanas.

Queremos ser comunidades alegres, abiertas y llenas de vida, tal y como Dolores Sopeña soñó. Somos distintas en edad, carácter y procedencia, pero unidas por la experiencia de ser llamadas al seguimiento a Jesús.

Compartimos la oración, la mesa, el trabajo y la misión, con las puertas siempre abiertas a jóvenes y laicas y laicos que desean unirse a experiencias de encuentros de fe y fraternidad.

Te invitamos ahora a leer el testimonio de Verónica Oleas, Catequista Sopeña, quien comparte desde su corazón lo que significa para ella este hermoso don de la vida comunitaria.

comunidad 2

VIVIR EN COMUNIDAD. Una vida en familia

Yo, Verónica, Catequista Sopeña, quiero contarte sobre la vida en comunidad, uno de los elementos esenciales de la Vida Consagrada.

Es un don que Dios nos regala juntamente con la llamada, que es don individual. La comunidad está hecha para ser vivida con otras hermanas, con quienes compartimos la alegría de nuestra consagración.

Vivir en Comunidad tiene un significado especial, pues la hermandad es doble y doble también la alegría:

Por un lado, somos hijas de Dios y hermanas de Jesucristo; y, por otro lado, somos hijas de Nuestra Madre Dolores R. Sopeña y hermanas de comunidad.

El modelo de comunidad que deseamos vivir es la Santísima Trinidad: tres personas diferentes que son una sola.

En medio de la diversidad de nacionalidades, edades, capacidades, personalidades, nos hermanamos en torno a la Trinidad y al ideal de Nuestra Madre la Beata Dolores Sopeña.

 Celebramos la fe con las puertas abiertas a jóvenes y laicos, con quienes compartimos vida, mesa y oración. Así nos sostenemos cristiana, humana y fraternalmente.

Verónica Oleas, CS

80 AÑOS EN COLOMBIA

La Comunidad de Catequistas Sopeña en Bogotá y el Centro de Formación y Capacitación Sopeña Bogotá (Colombia) están celebrando estos días los 80 años de presencia carismática de la Familia Sopeña en la capital colombiana.

Hace ahora ocho décadas que Dolores Sopeña, el 7 de octubre de 1945, cumple su sueño de viajar a América desde Europa y recala en Bogotá.

En ese momento, siete Catequistas Sopeña junto a un grupo de señoras iniciadoras y protectoras de la Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica del ICDS, ponen en marcha actividades de capacitación y formación en la ciudad, inicialmente en un centro que lleva el nombre de la Madre Fundadora en los barrios de Samper Mendoza y Calle 20.

A partir de ahí, la actividad apostólica de las Catequistas y del Centro no se detiene y van cumpliendo años siempre bajo el manto protector y la atenta mirada de Dolores Sopeña,  “bautizada” como Madre de los Obreros.

Precisamente, en el terreno actual, ubicado en la calle 28 Sur, en 1962 se pone la primera piedra y un retrato de Dolores Sopeña preside las instalaciones con un enorme letrero que dice: “Madre de los Obreros… ¡qué grande te hizo Dios!”.

80 aniversario

La celebración del 25 aniversario de la Obra en Colombia, Bodas de Plata, tiene lugar en 1970 bajo el lema “Que nuestra acción de gracias a Dios dure tanto cuanto duren nuestras vidas”.

Las Bodas de Oro (cincuenta años) son en 1995 y se celebran bajo un lema que es de nuevo otra frase de la Madre: “Me eché en brazos de Dios como siempre, y sentí consuelo en el fondo de mi alma ante la idea de trabajar por Él y por los demás”.

En plena pandemia, en el año 2020, se cumplen los 75 años de la presencia de Catequistas Sopeña en Colombia. Aunque los actos son virtuales, Miryam Ávila, preside desde Madrid una eucaristía que preside Monseñor Luis Manuel Ali Herrera, en la Capilla de la Comunidad de Catequistas Sopeña en Bogotá.

Desde 2023, María Elena Arenas (Mane) es directora del Centro del Sur, apoyada por Noemí Gutiérrez y Lourdes Vaca.

logo 80 años

Este año 2025, de nuevo una frase de Dolores Sopeña centra la conmemoración de estos 80 años formando y uniendo: “Dignificar más y más al trabajador, este ha sido mi más vehemente deseo”.

El Centro de Formación y Capacitación de Bogotá está celebrando diversas actividades como la instalación y disfrute de un Túnel del Tiempo en el que queda reflejadas con fotografías y otros documentos lo que ha sido la presencia Sopeña en la ciudad.

Al final del recorrido de este túnel se sitúa un 80 enorme, que va cubriéndose de pegatinas con las palabras que, a juicio de los usuarios y usuarias del Centro y Laicos Sopeña, resumen lo que Sopeña es o ha sido para ellos.

Los actos culminan el próximo domingo con una Eucaristía presidida en el mismo Centro Sopeña por el Obispo Auxiliar de Bogotá Monseñor Edwin Raúl Vanegas Cuervo y en la que actuará el Coro de la Universidad Nacional.

Todo un acontecimiento que da muestra de la gratitud de una ciudad y un país y de los cientos de personas que durante todo este tiempo se han nutrido y han compartido el Carisma Sopeña.

misa 80 años

 

INSTRUMENTOS DE UNA RENOVACIÓN QUE TRANSFORMA VIDAS

La Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica de nuestra congregación, ha compartido ya el que será el lema de Pastoral para el curso recién comenzado en los 10 Centros Sopeña en España.

“Sopeña Transforma Vidas” nos invita a mirar más allá de lo cotidiano y contiene una declaración de intenciones, puesto que las Catequistas Sopeña y el conjunto de las comunidades educativas creemos que día a día “cada gesto puede marcar la diferencia: una palabra de aliento, un espacio de escucha, un acompañamiento sincero”.

La transformación comienza en el interior de cada persona, en la manera de pensar, de sentir y de actuar. Y desde ahí, se extiende hacia los demás, creando lazos de fraternidad, respeto y promoción personal.

La Pastoral nos recuerda que nuestros/as destinatarios/as en los Espacios de Acción son personas diversas, con realidades muy diferentes, que necesitan ser acogidas y escuchadas.

Sopeña Transforma Vidas

A ellas ofrecemos un camino en la acción de transmitir la fe, especialmente en los contextos actuales (nueva evangelización), cargado de esperanza y abierto al encuentro.

Este curso ponemos especial atención en dos de nuestros valores institucionales: la promoción y el respeto.

Promoción entendida como impulso y acompañamiento para que cada estudiante descubra y desarrolle sus talentos y, respeto, como base de toda relación humana, reconociendo la dignidad del otro y la propia, al estilo de nuestra madre fundadora la Beata Dolores Sopeña.

Cada inicio de curso es una oportunidad para renovar ilusiones, fortalecer nuestro compromiso y seguir creciendo como comunidad educativa.

El cartel de este curso nos invita a detenernos y reflexionar. ¿Qué significa “transformar la vida” en nuestra realidad diaria? ¿De qué manera podemos ser testigos cada uno de nosotros y nosotras de ese cambio que queremos inspirar a nuestro alrededor? La respuesta está en la coherencia de vida, en la alegría de servir y en la construcción diaria de una comunidad que ama a Dios.

Creemos en el poder de la educación como motor de transformación. No solo de conocimientos, sino de corazones y de proyectos de vida. Con tiempo, esfuerzo y dedicación, juntos podemos marcar la diferencia.

Seguimos transmitiendo el Carisma Sopeña, como invitación a vivir la fraternidad y a ser instrumentos de una renovación que, poco a poco, cambia historias, abre caminos y da sentido. Porque en cada aula, en cada gesto y en cada encuentro… Sopeña transforma vidas.

NUEVO GOBIERNO EN EL INSTITUTO

Las Catequistas Sopeña hemos dado por finalizado su XXII Capítulo General en la Casa de Loyola (Azpeitia-Guipúzcoa) con la elección de Cristina Buenvarón Borrego (Prado del Rey –Cádiz-, 1971) como Superiora General para el próximo sexenio.

La clausura oficial coincidió con una fecha significativa para el Instituto Catequista Dolores Sopeña (ICDS), ya que justo hace 120 años, su fundadora, Dolores Sopeña, recibió el primer comunicado oficial de la Iglesia, el Decreto de Alabanza (Decretum Laudis).

Bajo el lema “Caminar en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, el Capítulo eligió a las consejeras que acompañarán a Cristina Buenvarón: Pamela Gatica (Chile), primera consejera y vicaria general; Beatriz Domínguez (España), segunda consejera y ecónoma general; María Elena Arenas (Chile), tercera consejera y secretaria general, y María Isabel de Miguel (España), cuarta consejera.

Cristina Buenvarón, con amplia trayectoria apostólica, formaba parte ya del Consejo General en el último sexenio como secretaria general del Instituto, directora general de la Fundación Dolores Sopeña en España y coordinadora de la Misión Apostólica del Instituto.

Nuevo Gobierno 1

Centrada en lo social

Su aportación principal desde su ingreso en el Instituto Catequista ha sido en el ámbito de lo social, concretamente en los Centros de Formación y Capacitación de Personas Adultas (CEPAS) de la Fundación Dolores Sopeña.

En los inicios de sus etapas formativas estuvo en México y un breve paso por República Dominicana, y su trabajo ha sido principalmente en España, en la dirección de los CEPAS y en la Pastoral de las Escuelas Técnico-Profesionales Sopeña y CEPAS.

Durante los últimos años, Cristina Buenvarón, ha liderado junto a un equipo de Catequistas y Laicos/as Sopeña el proceso de Nuevas Formas de Gestión y Organización en el seno de la Fundación Dolores Sopeña, con el objetivo de implantar el trabajo en red y la visión de ampliar la red con América.

Contagiar nuestra vocación

La experiencia compartida de este XXII Capítulo del ICDS vivido durante el mes de agosto, nos impulsa a proseguir en nuestra Misión con el deseo de contagiar la vocación “allí donde estemos”.

El Gobierno General emprende un periodo de discernimiento y acogerá las directrices del Capítulo General del sexenio (2025-2031), para contribuir desde el Carisma Sopeña al servicio de la Iglesia, del Instituto y de la Misión Apostólica.

“Misioneras en medio del mundo”. La Misión es dar a conocer a Dios como Padre y trabajar para crear condiciones mejores que permitan que todos vivamos con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos. Su consagración plena y su estilo de vida sencillo, las permite moverse y llegar a cualquier parte del mundo.

CONTAGIAR NUESTRA VOCACIÓN ALLÁ DONDE ESTEMOS

Este 28 de agosto clausuramos oficialmente el XXII Capítulo General, fecha significativa para el Instituto Catequista Dolores Sopeña ya que, un día como este, hace 120 años, Dolores Sopeña recibió el primer comunicado oficial de la Iglesia, el Decreto de Alabanza.

El camino recorrido en estos días, lleno por las experiencias compartidas, nos impulsa a continuar nuestra andadura con el deseo de contagiar nuestra vocación allí donde estemos.

Gracias a toda la familia Sopeña por su cercanía y oración en este tiempo. Con alegría compartimos el nuevo Gobierno General del Instituto Catequista Dolores Sopeña para los próximos seis años:

Superiora General: Cristina Buenvarón.

Vicaria: Pamela Gatica.

Ecónoma: Beatriz Domínguez.

Secretaria: María Elena Arenas.

Cuarta consejera: María Isabel de Miguel.

 

CRISTINA BUENVARÓN, NUEVA SUPERIORA GENERAL

Con inmensa alegría y profundo agradecimiento a Dios, compartimos con toda la familia Sopeña y amigos, que Cristina Buenvarón Borrego, de nacionalidad española, ha sido elegida nueva Superiora General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

Que esta nueva etapa se viva como un tiempo de renovación, de fidelidad creativa, para continuar extendiendo la Misión Sopeña en cada rincón donde el Señor nos llame a estar presentes.

Elevamos nuestra oración para que María, Madre de la Esperanza, la cubra con su manto y la fortalezca en este servicio que Dios y el Instituto le confían.

Superiora Buenvarón

UNA MISIÓN, DOS VOCACIONES

En el marco de nuestro XII Capítulo General hemos vivido la alegría de compartir algunas sesiones extra capitulares con un equipo internacional de Laicos Sopeña. Su presencia ha sido un verdadero regalo, porque junto con nosotras, las Catequistas Sopeña, comparten el mismo anhelo: que el Carisma siga vivo y dando vida allí donde Dios nos envía. Estas sesiones fueron coordinadas por Belén Blanco, Laica Marianista y experta en misión compartida.

El encuentro culminó con una oración muy especial, que nos invitó a seguir tejiendo lazos de fraternidad, aportando cada uno lo propio de su vocación. Y cerramos la sesión cantando juntos el himno sopeña que tuvo un eco muy especial.

Con entusiasmo y esperanza, confiamos en que los frutos de este camino pronto se harán realidad y permitirán que el Sueño de Dolores siga extendiéndose por el mundo.

COMIENZA EL XXII CAPÍTULO GENERAL

Se ha iniciado nuestro XXII Capítulo General en la Casa de Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) con presencia de dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares procedentes de Chile, Ecuador, Cuba, Colombia y España.

Recién finalizados los Ejercicios Espirituales ignacianos agradecemos a Dios “por esta experiencia tan llena de su presencia”, llenas del Espíritu Santo y “con el corazón listo para vivir este XXII Capítulo General como verdaderas seguidoras del Carisma Sopeña”.

Capítulo 1

Es este un tiempo especial en el que nos acompaña el lema “Caminar en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En su primera llamada, el lema se alinea con la visión de nuestra fundadora, la  Beata Dolores Sopeña, para quien el trabajo conjunto de Catequistas y Laicos Sopeña, refuerza la misión común.

Caminar juntos “implica escuchar, respetar las diferencias y valorar los dones únicos de cada persona” y “unir esfuerzos en la construcción de relaciones más fraternas y solidarias, respondiendo a los desafíos del mundo moderno con una mirada integral”.

En nuestro Carisma, caminar no es un simple acto físico. Lo entendemos como un compromiso continuo de estar presente en las vidas de las personas, especialmente de aquellas más vulnerables, como lo demuestra nuestra presencia en las ciudades y barrios más humildes.

La esperanza es otro eje central de nuestro Carisma, ya que Dolores Sopeña no solo ofrecía oportunidades de superación a través de la formación, sino que inspiraba a creer en un futuro mejor, tanto en lo espiritual como en lo humano.

“Sembrar esperanza significa actuar con fe en cada esfuerzo y revelar que cada pequeña acción tiene el potencial de transformar vidas y comunidades”, dando testimonio de que Dios actúa incluso en los contextos más difíciles.

Y la última llamada de nuestro lema: Construyendo familia recuerda que para Nuestra Madre la familia no es únicamente un concepto biológico, sino más bien una realidad espiritual y social que ha de construirse en todos y cada uno de los encuentros que tenemos con los demás.

Las Catequistas y los Laicos Sopeña somos llamados a ser “instrumentos de unidad y reconciliación”.

Ser familia implica acoger con amor, respetar las diferencias y trabajar juntos por un ideal común y por la Casa Común, promoviendo una solidaridad universal que integre todas las dimensiones de la vida.

Capítulo 8

Durante este tiempo de revisión y proyección se analizará el trabajo realizado y se formularán las líneas de acción que nos acompañarán para fortalecer nuestro Carisma y Misión durante el próximo sexenio.

En la Misa Votiva del Espíritu Santo de apertura del XXII Capítulo General que tuvo lugar el pasado 21 de julio, en la monición las Catequistas Sopeña Capitulares afirmaron “acoger todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

«Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.