COMIENZA EL XXII CAPÍTULO GENERAL

Se ha iniciado nuestro XXII Capítulo General en la Casa de Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) con presencia de dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares procedentes de Chile, Ecuador, Cuba, Colombia y España.

Recién finalizados los Ejercicios Espirituales ignacianos agradecemos a Dios “por esta experiencia tan llena de su presencia”, llenas del Espíritu Santo y “con el corazón listo para vivir este XXII Capítulo General como verdaderas seguidoras del Carisma Sopeña”.

Capítulo 1

Es este un tiempo especial en el que nos acompaña el lema “Caminar en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En su primera llamada, el lema se alinea con la visión de nuestra fundadora, la  Beata Dolores Sopeña, para quien el trabajo conjunto de Catequistas y Laicos Sopeña, refuerza la misión común.

Caminar juntos “implica escuchar, respetar las diferencias y valorar los dones únicos de cada persona” y “unir esfuerzos en la construcción de relaciones más fraternas y solidarias, respondiendo a los desafíos del mundo moderno con una mirada integral”.

En nuestro Carisma, caminar no es un simple acto físico. Lo entendemos como un compromiso continuo de estar presente en las vidas de las personas, especialmente de aquellas más vulnerables, como lo demuestra nuestra presencia en las ciudades y barrios más humildes.

La esperanza es otro eje central de nuestro Carisma, ya que Dolores Sopeña no solo ofrecía oportunidades de superación a través de la formación, sino que inspiraba a creer en un futuro mejor, tanto en lo espiritual como en lo humano.

“Sembrar esperanza significa actuar con fe en cada esfuerzo y revelar que cada pequeña acción tiene el potencial de transformar vidas y comunidades”, dando testimonio de que Dios actúa incluso en los contextos más difíciles.

Y la última llamada de nuestro lema: Construyendo familia recuerda que para Nuestra Madre la familia no es únicamente un concepto biológico, sino más bien una realidad espiritual y social que ha de construirse en todos y cada uno de los encuentros que tenemos con los demás.

Las Catequistas y los Laicos Sopeña somos llamados a ser “instrumentos de unidad y reconciliación”.

Ser familia implica acoger con amor, respetar las diferencias y trabajar juntos por un ideal común y por la Casa Común, promoviendo una solidaridad universal que integre todas las dimensiones de la vida.

Capítulo 8

Durante este tiempo de revisión y proyección se analizará el trabajo realizado y se formularán las líneas de acción que nos acompañarán para fortalecer nuestro Carisma y Misión durante el próximo sexenio.

En la Misa Votiva del Espíritu Santo de apertura del XXII Capítulo General que tuvo lugar el pasado 21 de julio, en la monición las Catequistas Sopeña Capitulares afirmaron “acoger todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

«Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.

 

 

MISA DE APERTURA DEL XXII CAPÍTULO GENERAL

Las dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares han participado hoy lunes 21 de julio en la Misa Votiva del Espíritu Santo como apertura del XXII Capítulo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

La Eucaristía ha tenido lugar en la Capilla de San Ignacio de la Casa de las Catequistas Sopeña en Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) presidida por el Vicario General de la Diócesis de San Sebastián, D. Mikel Aranguren Zubialki.

La misa votiva del Espíritu Santo es una celebración litúrgica en la que se honra y se invoca al Espíritu Santo.

Se trata de una misa que se ofrece por una intención especial, en este caso, la gracia y la guía del Espíritu Santo en el proceso capitular de las Catequistas Sopeña bajo el lema de ”Caminar  en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En la monición de entrada las Catequistas Sopeña han pedido que, “así como en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, llenándolos de valor y sabiduría para anunciar la Buena Nueva, hoy nos acompañe con la fuerza que necesitamos y su guía”.

Las Catequistas han manifestado acoger “todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

“Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas -añade la monición- con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.

Capítulo XXII

En esta capilla está el sepulcro de Dolores Sopeña, donde reposan sus restos desde 1923, después de que fueran inhumados desde el camposanto de Nuestra Señora de La Almudena de Madrid, en 1918.

Tras la misa de hoy, las Catequistas Sopeña Capitulares comienzan mañana los Ejercicios Espirituales hasta el 30 de julio, dirigidos por P. Carlos Ignacio Man Ging SJ.

La Constitución del XXII Capítulo General tendrá lugar el domingo 3 de agosto en la misma Casa de Loyola, durante el cual se elegirá a la Superiora General y a su Consejo y se marcarán las directrices del próximo sexenio.

Las Catequistas Sopeña somos una congregación religiosa de derecho pontificio que, desde 1901, constituye el Instituto Catequista Dolores Sopeña. Tenemos una espiritualidad cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

Vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa basada en la presencia en medio del mundo y nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de la familia trabajadora, especialmente en los sectores más alejados de la Iglesia.

Somos “mujeres para los demás”. Nuestra misión es dar a conocer a Dios como Padre y trabajar para crear condiciones mejores que permitan que todos vivamos con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos. Nuestra consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Capítulo General 25

 

 

LA MISIÓN: EXPERIENCIA TRANSFORMADORA

Este año Catequistas Sopeña y Laicos de Ecuador y de Colombia compartieron Misión en Cuenca (Ecuador) y una Laica Sopeña, Michelle Domínguez, ha querido compartir con un bello, íntimo y sincero texto su experiencia con nosotras, con el conjunto de la Familia Sopeña.

Os dejamos sus palabras por aquí:

“Es difícil poner en palabras todo lo que viví durante la Misión en una Comunidad muy bonita llamada «La Unión” junto a las Catequistas Sopeña, pero siento la necesidad de dejar que el corazón hable.

Ha sido una experiencia que me marcó profundamente, con momentos de luz, lucha y sobre todo de encuentro con Dios. Escribo estas líneas con el corazón lleno de recuerdos, emociones y una gratitud inmensa. Esta Misión ha sido, sin duda, una de las experiencias más transformadoras que he vivido.

No fue una experiencia fácil de describir, la Comunidad nos recibió con un cariño inigualable que sobrepasó mis expectativas. Vi rostros marcados por la vida, pero también iluminados por la fe. Escuché historias de lucha, de dolor y esperanza que me confortaron y en cierta forma, me desarmaron por dentro. Es difícil explicar cómo el silencio de una oración compartida o la sonrisa de un niño con tan poco pudo hacer tanto en mí.

Uno de los recuerdos más fuertes que me llevo es el de las visitas a los más viejitos. Fuimos casa por casa y me impresionó ver rostros llenos de años, arrugas que contaban historias, sus cuerpitos cansados pero sus corazones abiertos a recibir la Palabra de Dios. Escucharlos fue un regalo. Muchos de ellos solo querían alguien que los escuchara, que les hablara de Dios y que les dijera que Él nunca los ha abandonado. En sus miradas encontré una fe sencilla, pero profunda. Me hicieron pensar en lo que realmente importa en la vida.

misión transformadora

También vivimos una Pascua Juvenil inolvidable. Tanto los niños como los adolescentes llegaron con una energía contagiosa, con esa alegría espontánea que solo la juventud tiene. Pero detrás de sus risas y juegos descubrimos corazones frágiles y deseosos de conocer más al Señor. Fueron momentos hermosos: dinámicas, cantos, oraciones, silencios que hablaban más que las palabras. Vi cómo algunos se emocionaban al hablar de Dios, cómo otros se atrevían a hacer preguntas difíciles, ver cómo se abrían a la oración, cómo descubrían la presencia de Dios en medio de sus juegos y cómo poco a poco, el Espíritu iba sembrando algo en cada uno, fue algo que me tocó el alma.

Las Catequistas Sopeña fueron un ejemplo de fe y de servicio hacia los demás. Su entrega, su alegría sencilla y su amor por la Misión me enseñaron mucho. No predicaban solo con palabras, sino con su modo de estar, de mirar, de acompañar. Aprendí que la Misión no es solo hablar de Dios, sino encarnarlo en la vida.

Confieso que también tuve momentos de duda y cansancio. A veces sentía que no era suficiente, que no sabía cómo ayudarlas realmente. Pero en esos momentos me recordaba que no estamos allí para resolverlo todo, sino para ser presencia, para sembrar amor. Y fue ahí donde encontré a Dios, justo en mi fragilidad, diciéndome “Estoy contigo”.

Y si algo tengo claro es que esta Misión no habría sido igual sin las Catequistas Sopeña. Gracias a ellas, aprendí que evangelizar no siempre se trata de hablar, sino de ser, de estar, de amar con paciencia, de mirar con compasión. Gracias por su testimonio silencioso, su alegría humilde, su oración constante. Cada gesto suyo fue una enseñanza viva que me mostraron el verdadero rostro maternal de la Iglesia y de Dios.

Regrese distinta, con sentimientos encontrados. Me dolió dejar a las personas que conocí, pero también me llena de esperanza saber que Dios seguirá obrando en sus vidas. Me voy con más preguntas que respuestas, pero también con la certeza de que Jesús caminó con nosotras en cada paso.

Doy gracias a Ti, Señor. Gracias por llamarme, por llevarme hasta esa Comunidad, por hablarme a través de cada rostro, cada momento, cada silencio. Gracias por mostrarme que, aunque soy frágil, Tú puedes hacer maravillas en lo pequeño, si me dejo en tus manos.

Gracias, por tanto. Me pongo en tus manos, Señor, una vez más”.

Michelle Domínguez.

NUESTRA PASIÓN: DAR A CONOCER A DIOS

Hace unos años que el Instituto Catequista Dolores Sopeña celebró el centenario del fallecimiento de nuestra madre fundadora.

Para aquella fecha tan señalada, con la ayuda de la revista Vida Nueva, elaboramos una publicación que hablaba sobre nosotras como Misioneras en medio del mundo y cuál es nuestra pasión.

Entre otros muchos textos, Asunción Domínguez, Catequista Sopeña, entonces en México y ahora en Rosario (Argentina), nos ofreció su testimonio sobre el apostolado y la evangelización.

Un testimonio que ahora os dejamos íntegro por aquí:

“Para Dolores Sopeña su gran pasión era ‘dar a conocer a Dios’. Desde muy joven dice: ‘Esta es mi vocación’ y sostiene que algunas personas ‘no aman a Dios porque no le conocen’. De igual modo, para las Catequistas Sopeña, dar a conocer a Dios es nuestra razón de ser.

Cuando Dolores Sopeña sueña el Instituto Catequista, escribe: ‘Vi levantarse un plantel de misioneras dispuestas a ir por todos los confines de la tierra, enseñando su Doctrina Celestial hasta los rincones más apartados del mundo, donde la luz del Evangelio no haya penetrado aún’. Sentimos la llamada a anunciar el Evangelio a toda la creación, lo que implica una invitación a ir siempre más allá, a la ‘otra orilla’, en nuestro caso, a los más alejados de Dios, más allá de las fronteras de la Iglesia.

 

Pasión Catequistas

Las Acciones Pastorales Sopeña (APS) son un espacio de acción específico del Carisma Sopeña. Abarcan todas aquellas iniciativas orientadas a la evangelización directa y se concretan en cada lugar, como respuesta a las necesidades y características de las personas, grupos y comunidades, de ahí su gran diversificación y pluralidad: colaboración en la pastoral diocesana, trabajo parroquial, misiones esporádicas y permanentes, ejercicios espirituales, trabajo en barrios, formación, retiros, casas de retiros, cárceles. Las APS siguen las fases propias de la evangelización y tienen una metodología específica que nos garantiza acompañar procesos.

En esta misión, las Catequistas Sopeña nunca vamos solas, es un rasgo carismático motivar a otros y compartir juntos fe y vida”.

CREER EN LA ESPERANZA

La celebración del Miércoles de Ceniza nos abre la puerta al tiempo de Cuaresma que, a su vez, culminará en la muerte y resurrección de Jesús. Se nos abre también con una llamada a la esperanza.

“Conviértete y cree en la esperanza” nos dice el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, en su carta cuaresmal, en la que nos invita a renovar nuestra fe, construir fraternidad frente a la polarización y a volver comprometernos cada uno de nosotros y nosotras en la misión evangelizadora.

Nos recuerda además que la esperanza “se alimenta del perdón, la reconciliación y las relaciones basadas en el amor y en la justicia”.

Todo ello convierte este tiempo de Cuaresma que ahora se inicia en un tiempo favorable para “soltar las cargas del desánimo y abrirnos a la alegría del Bautismo”, que nos hizo y nos hace discípulos y misioneros.

José Cobo Cano recuerda en su texto la necesidad de salir de nuestros pequeños espacios de comodidad, de egoísmo, de polarizaciones y abrazar la propuesta “que Cristo hace a su Iglesia para ser sal de una Esperanza que no defrauda y dar testimonio coral de ella mediante una vida comunitaria fraternal”.

Nos advierte de una serie de pecados que nos van a impedir llegar a esa Esperanza viva, como confundirla con el optimismo vacío, evitar la vocación y el compromiso por egoísmo, la tristeza individualista, la violencia y el enfrentamiento o dejar de soñar “según Dios”.

Roguemos a Dios para que nos ilumine y nos deje reconocer en estos días preparatorios de la alegría de la Pascua el pesimismo, el desánimo y la desesperanza que nos abruman.

tiempo de esperanza

Además, en la carta pastoral del Cardenal Arzobispo de Madrid se nos ofrecen tres caminos para vivir la conversión de este tiempo de Cuaresma en el entorno de nuestras familias y de nuestras comunidades.

1.- Renovemos nuestro bautismo. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para, domingo tras domingo, ahondar en la experiencia bautismal e irla desgranando con “herramientas” como la oración y la reflexión o sesiones de catequesis y retiros.

2.- Pongámonos a los pies de los crucificados de nuestros entornos. Esta Cuaresma puede ser un momento especial para el servicio a los demás. Intensifiquemos nuestras visitas a personas enfermas, a personas mayores que sufren soledad no deseada, a personas con necesidades materiales o espirituales, intensifiquemos también nuestra capacidad de escucha y la empatía necesaria para atender con cariño.

3.- Hagamos de nuestros espacios de Iglesia lugares para el encuentro. Necesitamos en la Iglesia espacios de encuentro y contraste, especialmente en los que se visibilicen la pluralidad y la comunión.

Esto es especialmente importante para nuestra comunidad de Familia Sopeña que ya se prodiga con el lema Pastoral de este curso “Sopeña Lugar de Encuentro”, precisamente con ese objetivo de unir lo disperso y lo diferente y practicar la mesa compartida.

COMUNIDAD EN TORNO A DOLORES

La Familia Sopeña cerró enero, el mes del aniversario del fallecimiento de Dolores Sopeña en 1918, con una Misa de Acción de Gracias en la sede de la Casa Generalicia, construyendo una vez más comunidad en torno a nuestra Madre Fundadora.

Otros lugares de España y del mundo, comunidades y espacios de acción, organizando actos festivos y de agradecimiento y recuerdo a la figura y la obra de la Beata Dolores Sopeña.

Las celebraciones contaron con la presencia y el apoyo de los Laicos Sopeña, con quienes las Catequistas Sopeña compartimos Carisma y Misión, así como de trabajadores y colaboradores de los Centros de la Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica iniciada por la propia Dolores.

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FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2025

Las Catequistas Sopeña, el Consejo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña, y cuantos forman parte de la Familia Sopeña en misión compartida desde cualquier parte del mundo, os deseamos una Navidad generosa y alegre.

El amor que se siembra con generosidad y sin distinción transforma los corazones.

¡Feliz Navidad y que el año 2025 venga lleno de buenos propósitos y corazones generosos dispuestos a dar y repartir amor!

Felicitación Navidad completa

 

LA IMPORTANCIA DE ENTENDER EL CUIDADO MUTUO

Las Superioras de las Comunidades del Instituto Catequista Dolores Sopeña, en Cuba, Argentina, Chile, Ecuador y Colombia, en América, y en España, han celebrado una reunión en El Espinar con el doble objetivo de avanzar en asuntos internos y formarse en la cultura del Cuidado y el Buen Trato.

Con el foco puesto en las personas, el grupo, que también incorporaba al Consejo General, encabezado por la Superiora General, Miryam Ávila, ha abordado la importancia de generar, en el entorno de las comunidades religiosas, una cultura del cuidado mutuo que supongo una mayor y mejor vinculación entre sus integrantes y de fortalecer el sentimiento de comunidad fraterna.

Abordar este renovado concepto del cuidado de las personas de nuestro entorno, responde a la llamada de la Iglesia y del propio Papa Francisco hacia esa sensibilidad, basada también en la declaración vaticana Dignitas infinita sobre la dignidad humana, para mostrar cómo la dignidad de todos los seres humanos va más allá de todas las apariencias externas o características de la vida concreta de las personas; o en la encíclica Fratelli Tutti, en la que se subraya con particular insistencia que esta dignidad existe “más allá de toda circunstancia”, invitando a todos a defenderla.

La formación sobre la Cultura del Cuidado y del Buen Trato corrió a cargo de Lola Arrieta y Covadonga Orejas, del Euipo Ruaj, que tiene como misión el acompañamiento espiritual en la vida diaria, su práctica y la formación para el mismo.

trabajando cuidado

Por otra parte, el encuentro de Superioras en la localidad segoviana de El Espinar se centró también en asuntos internos como la presentación y análisis de documentos tan importantes de la vida del Instituto Catequista como de la propia Fundación Dolores Sopeña, su principal obra apostólica, como el Plan de Pastoral para el periodo 2024-2027, que tiene como objetivo dar a conocer a Jesús y su proyecto de vida desde la mirada y valores de Dolores Sopeña.

 

SOY CATEQUISTA SOPEÑA Y OBVIO QUE…

Las Catequistas Sopeña somos religiosas que vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa, basado en estar presentes y llevar a cabo nuestra misión en medio del mundo.

Nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de las familias trabajadoras.

No llevamos hábito y vamos vestidas de calle porque creemos que así podemos acercarnos mejor a las personas más alejadas de Dios y de la Iglesia.

La consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Somos mujeres con vocación misionera formadas para “vivir a la intemperie”, allí donde estén los hombres y mujeres a quiénes hay que salir al encuentro, allí donde hay que anunciar el Evangelio.

No somos Catequistas Sopeña porque impartamos Catequesis, sino porque entendemos la fe como un proceso continuo en cada una de las personas, y a eso dedicamos nuestra vida.

Escuchamos a la Dios en el silencio de la oración para luego poder escuchar en el día a día de las personas con las que nos relacionamos, de las que salimos a su encuentro.

La oración es nuestro motor espiritual. A diario dedicamos momentos de silencio, de reflexión, de adoración eucarística, para agradecer, para pedir a Dios, para experimentar el amor de Dios y comunicarle nuestro amor.

Nuestra congregación es la institucionalización del carisma de Dolores Sopeña, que hunde sus raíces en la espiritualidad ignaciana, basada en el servicio humanitario a las clases más desfavorecidas.

En los Centros Sopeña repartidos por todo el mundo a través de la Fundación Dolores Sopeña, nuestra principal obra apostólica, ofrecemos oportunidades de superación a todas las personas a través de una formación integral e individualizada.

¿Quieres conocernos mejor? ¿crees que tu vocación puede encontrar su lugar entre nosotras?

 

 

 

 

POR LA INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS MIGRANTES

La Corporación Dolores Sopeña en Chile a petición del Servicio Jesuita a Migrantes ha sido convocada por segunda vez este año junto a otras organizaciones de la sociedad civil y en el marco del proceso Cartagena +40 para conversar sobre integración.

Este foro es uno de los instrumentos jurídicos más importantes en materia de protección y soluciones en América Latina y la zona del Caribe, ya que asumió una definición mucho más amplia de refugio, y es fruto de la Declaración de Cartagena sobre los refugiados, que tuvo lugar en 1984.

Precisamente este año 2024 cumple su cuadragésimo aniversario.

El proceso Cartagena +40 se reúne cada diez años, creando un espacio de reflexión en el que ir adaptando la respuesta a la situación de esa zona de forma concreta.

El trabajo de la Corporación Dolores Sopeña con personas migrantes es especialmente intenso en la comunidad de Millantú, en la comuna de Puente Alto de la Región Metropolitana.

Las Catequistas Sopeña desarrollamos allá varios proyectos que están teniendo excelentes resultados.

Este año ese espacio de reflexión se ha liderado desde Chile y todos los participantes del foro han destacado la importancia del diálogo, reflexión, debate y asunción de desafíos que supone.

Sobre todo, es importante el trabajo de coordinación de todos los esfuerzos que se realizan por parte de las organizaciones integrantes. Son muchas y muchas manos que necesitan de labores de coordinación.

Junto a la Corporación Dolores Sopeña, el Servicio Jesuita a Migrantes y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) han participado en esta segunda cita del año: la Comunidad Afgana, Fundación Ronda, Amnistía Internacional, Infomigra, FASIC, Fundación Ann Pale Fanmi y la Organización de Colombianos Refugiados (OCORCH).

Cabe señalar que, desde diciembre de 2023, Chile asumió el liderazgo del proceso, el que está siendo acompañado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.

Personas migrantes

Según señala el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Declaración y Plan de Acción 2024 – 2034, dicho proceso tendrá como base los consensos, avances y logros de la región en la última década y dará continuidad al Plan de Acción de Brasil, manteniendo la vigencia de sus herramientas y buenas prácticas, velando por reforzarlas, ampliarlas y regionalizarlas en América Latina y el Caribe. 

Los ejes temáticos para la discusión y elaboración de la Declaración Política y Plan de Acción de Chile son; protección de las personas en situación de movilidad humana y apátridas, estrategias para soluciones solidarias y protección en contextos de desplazamientos forzados por desastres.