AGRADECIMIENTO FRATERNO

El Equipo de Solidaridad envía a toda la Familia Sopeña y a todas aquellas personas que están colaborando en el proyecto Un Peldaño para los Demás, un mensaje de agradecimiento y de ánimo por la implicación solidaria con quienes atraviesan momentos difíciles.

Ha querido plasmar, mediante una carta abierta a todos, su reconocimiento por la complicidad, “que rebela una verdadera familia”.

GRACIAS

Cuando el Instituto Catequista Dolores Sopeña planteó este proyecto solidario para actuar ante un momento complicado a nivel mundial: crisis sanitaria, declaración de pandemia, crisis económica…, no imaginó la implicación que está teniendo desde todos los rincones del mundo donde hay presencia Sopeña.

Sabemos que, desde muchas partes del mundo, os habéis movilizado de múltiples maneras para sumar en el Proyecto Un Peldaño para los Demás; recaudando fondos desde escuelas, centros, casas de catequistas, familias y donantes anónimos.

Además, haciendo eso que tan bien supo hacer Dolores Sopeña, salir al encuentro, estando atentos a las necesidades de otros, elaborando proyectos y haciendo seguimiento de esas mismas necesidades.

Sin este trabajo, y a veces esfuerzo, no hubiera sido posible que, después de tres meses, vayamos contando ya con los fondos suficientes para atender proyectos muy diferentes: facilitar el transporte a usuarios de escuelas; apoyar el pago de cuotas de alquiler y suministros básicos como electricidad o internet; comprar medicamentos; apoyar con material informático o didáctico; adquisición de elementos imprescindibles para emprender negocios… y tantos otros pequeños peldaños que están sirviendo ya para que la escalera vital de cada una de nosotros no se vea interrumpida.

Dar las gracias de forma puntual a la respuesta por el Proyecto Solidario, es una oportunidad para vivir en clave de agradecimiento profundo los lazos fraternos que nos unen a todos los miembros de esta nuestra Familia Sopeña.

A través de Jesús, hemos venido a formar parte de la familia de Dios. Debemos darle las gracias por ese maravilloso regalo y, aún más, por el buen testimonio de los hermanos que hace posible la extensión del Evangelio.

Por su parte, las personas y familias que han podido recibir estos escalones en forma de pequeñas ayudas, también han querido hacernos llegar, en muchos casos. cartas mostrando su gratitud y su compromiso para continuar con su crecimiento.

Carta2 Agradecimiento

MISIÓN EN BACHAJÓN (CHIAPAS)

Juanita Arguijo, catequista Sopeña, comparte con nosotros, a través de este blog, abierto a todos, su experiencia en la Misión de Bachajón, un pueblo fundado en 1958, a 123 kilómetros de San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas (México).

Visitó a su hermano sacerdote, uno de los cinco jesuitas de una Comunidad que atiende las cuatro zonas de esa parroquia.

Misión con su hermano

“’La espera… desespera’, así me encontraba con la tramitación lentísima de mi visa para Ecuador, cuando la Semana Santa se iba acercando y con ello el regalo de Dios: ir de misión a este pequeño poblado invitada por mi hermano Mario, sacerdote jesuita encargado de la parroquia y de las tantas comunidades que atienden los jesuitas desde hace años en esa zona.

Bachajón tiene origen colonial y su población es de habla tseltal (lengua perteneciente a la familia maya). Se compone de dos barrios: San Sebastián, al norte, y San Jerónimo, al sur, cada uno de los cuales cuenta con sus propias tierras, autoridades municipales, ejidales y dialecto.

 

Me hospedaron en casa de las religiosas Hijas Mínimas de María Inmaculada, quienes me acogieron con mucho cariño y generosidad. Ellas tienen una escuela primaria al lado de su casa.

En la iglesia tuvimos un encuentro con jóvenes, hicimos visitas con ellos para invitarlos a un retiro el Sábado Santo. Participaron 30 jóvenes, quienes compartieron su necesidad de encontrarse con Dios, como los discípulos de Emaús y conformar un grupo en la parroquia.

El padre Mario les ha ofrecido su acompañamiento y actividades solidarias que les entusiasmaron.

Me quedé muy sorprendida por la participación del pueblo en el Triduo Pascual. Chiapas tiene seis semanas que está en semáforo verde, aquí no hay muchos casos de COVID 19. Muy pocos se ponen el cubrebocas. Los sacerdotes sí les siguen recomendando cuidarse; al principio me preocupé. Gracias a Dios no hubo ningún caso hasta el momento.

Las actividades del Triduo Pascual que celebramos:

Jueves Santo: La eucaristía, la Hora Santa compartida por pastorales hasta la medianoche y el prendimiento de Jesús.

Viernes Santo: tuvimos el Viacrucis, la Adoración de la Cruz con la imagen de la Virgen de los Dolores.

Sábado Santo: se celebró la Vigilia Pascual, con alegría y esperanza.

Semana Santa en Misión

Domingo de Resurrección: se hizo el Via Lucis: “el camino de la Luz” con Cristo triunfante, siguiendo los relatos evangélicos y con una variante: para este pueblo indígena en su mayoría, el recorrido se hace en los cuatro puntos cardinales. Y al llegar a la parroquia, unas mujeres esperan a Jesús resucitado junto con la imagen de la Virgen María. Entran juntos delante de los fieles que hicieron el recorrido.

Finalmente, tuve la oportunidad de acompañar al padre Mario en una eucaristía por los nueve días del fallecimiento del papá de uno de los más de 80 diáconos que colaboran en la zona. La caminata me permitió contemplar el hermoso paisaje entre subidas y bajadas de la montaña.

De camino en la Misión

 

Personalmente, esta experiencia en la Misión me ha permitido conocer otra cultura y otras costumbres además de otra lengua en mi hermoso país mexicano. Entré en contacto con Dios a través de sus hijos más pequeños y más humildes. Le doy gracias al Señor por participar de una Semana Santa llena de vida y de cercanía con sus fieles tanto en las celebraciones como en las visitas que se realizaron”.

 

 

LA FUERZA DE LA SOLIDARIDAD

Las personas, valiosas en su individualidad, como creía nuestra fundadora, la Beata Dolores Sopeña, a veces tienen pocas oportunidades para formarse y desarrollarse de una forma integral y necesitan de una solidaridad que facilite su crecimiento.

Ese es uno de los objetivos de nuestra misión apostólica, encarnada en la Fundación Dolores Sopeña, a través de las escuelas y centros de formación para personas jóvenes y adultas.

De esa compasión hacia las personas, para favorecer su desarrollo personal en sus distintas facetas, ha aprendido mucho Sandra Salazar, Catequista Sopeña dedicada desde hace muchos años ya a los Centros de Formación que la Fundación tiene en la capital andaluza.

De ahí su identificación con las palabras del Papa Francisco acerca de la solidaridad, entendida, no tanto como gestos de generosidad esporádica, y si como una forma de entender la Comunidad.

Ella ha querido compartir su aprendizaje y experiencia a través de un artículo sobre la solidaridad en la revista ICONO, de los Padres Redentoristas, que os dejamos por aquí.

SOLIDARIDAD QUE AYUDA A CRECER

Capacitar para el trabajo es el último eslabón de la cadena de la solidaridad. Con la capacitación se empieza a superar la situación de indigencia, pobreza y vulnerabilidad. Se rompe la dependencia de las ayudas, haciendo personas autónomas, independientes, “dignas”.

Llevo muchos años dedicada, por vocación, a trabajar en formación de jóvenes y adultos. Muchos de los alumnos que hemos acogido en nuestros Centros Sopeña, a los que pertenezco, han tenido pocas oportunidades de formación, capacitación y desarrollo personal.

A lo largo de los años ha ido cambiando mi forma de entender y vivir la solidaridad. Ha influido lógicamente la formación, los estudios y la experiencia que he vivido en distintos países. Hoy me identifica perfectamente lo que el Papa Francisco dice acerca de la solidaridad en la EG n. 87: “La palabra solidaridad es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos”.

Solidaridad para alumnos

Pero entiendo que, en tiempos de crisis, catástrofe… lo primero es salir al encuentro de las necesidades de quienes sufren por la falta de trabajo, vivienda, comida… La compasión y la misericordia, son el rostro de Jesús que se hace tangible en la ayuda a los más necesitados aliviando su sufrimiento.

La última oportunidad de hacer posible la solidaridad

En todos los lugares en los que he trabajado me he encontrado con miles de necesidades a las que atender.  Me he sentido desbordada y limitada en los recursos para acudir a todo. De aquí que movida por el espíritu carismático Sopeña entendí y opté por gestionar y acompañar Centros de Formación y Capacitación. En estos Centros unas de las prioridades es atender a los más vulnerables, aquellos que vienen con serias limitaciones, dificultades materiales y económicas para completar estudios y capacitarse para el trabajo.

Las palabras del Papa Francisco en la Fratelli Tutti n. 115 iluminan y refuerzan nuestra misión: “El servicio siempre mira al rostro del hermano, toca su carne, siente su ‘projimidad’ y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano… no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas”.

Me he convencido que capacitar para el trabajo, formar integralmente y buscar posibilidades de inserción laboral es la última oportunidad de hacer posible la “solidaridad”.  Así se empieza a superar la pobreza rompiendo la dependencia de las ayudas. Hacer personas autónomas, responsables, capaces de concretar su proyecto de vida es la motivación para seguir trabajando sin descanso en los Centros de Formación y Capacitación. Como dice el Papa, “todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado…” (FT n. 107).

Lo mejor y los mejores al servicio de los más necesitados

Pensar en los más necesitados nos lleva, en los Centros de Formación, a soñar y hacer realidad la oportunidad de superar la situación de pobreza. Pensar en los pobres es pensar en el mejor servicio y con los mejores recursos humanos y materiales.

Los Centros de Formación se organizan para buscar toda posibilidad, ocasión y oportunidad de lograr desarrollar todo el potencial que cada persona lleva consigo y que por circunstancias de la vida no ha podido desplegar. Los mejores formadores, los mejores técnicos, la mejor implementación al servicio de quienes han tenido menos oportunidades.

El servicio a los más vulnerables requiere de personas, laicos, con una sensibilidad, espiritualidad y formación exquisita.  Comprometidos con poner lo mejor de si al servicio de los más desfavorecidos.

Solidaridad de los Profesores

Reyes Guillén, 20 años como docente en un Centro de Formación Profesional.

“El deseo al que no renuncio es ver a nuestros alumnos contribuyendo a un mundo más justo y con más oportunidades para todos”.

Siempre he entendido mi profesión como la oportunidad de ver cumplidos los anhelos e inquietudes de los alumnos. Vivo mi labor docente como un servicio fundamentado en la entrega; en la búsqueda incansable del otro como reflejo de Dios.

La formación continua y permanente en competencias espirituales, profesionales y carismáticas son la base de todo lo que como docente quiero entregar a mis alumnos.

Comprendo que la solidaridad la voy haciendo efectiva en la formación integral de nuestros alumnos, haciéndoles hombres y mujeres integrados, independientes, responsables y generosos con quienes, como ellos, aún no tienen la oportunidad de superar situaciones de pobreza. 

El deseo al que no renuncio es ver a nuestros alumnos integrados plenamente en la sociedad, contribuyendo con su buen hacer a un mundo más justo y con más oportunidades para todos.

JOVENES SOPEÑA GUAYAQUIL SIEMPRE ACTIVAS

Las Jóvenes Sopeña de Guayaquil (Ecuador) no han dejado en ningún momento su actividad y, a pesar de los inconvenientes de la pandemia, han querido mantener el contacto y seguir adelante aprovechando las oportunidades de las nuevas tecnologías.

Así que, arriesgando en el nuevo mundo de lo virtual, decidieron realizar el Campamento Sopeña, con el que una vez más involucraron a niños y niñas de varias ciudades de la costa ecuatoriana.

Además de las Catequistas Sopeña de Guayaquil, Mariela Rodas y María Elena García, ocho jóvenes misioneras: Arelys, Nadia, Giuliana, Cristina, Hellen, Daniela Lesly y Niurka; llegaron a más de 26 niños de distintas edades.

Durante el campamento virtual, igual que en otras ocasiones, los participantes hicieron un camino de acercamiento a Jesús y en compañía de Dolores Sopeña, con actividades de encuentro y oración y otras físicas como bailes, manualidades y recetas.

Las jóvenes y las Catequistas Sopeña se encargaron de conducir y animar las reuniones que tuvieron lugar los domingos.

Tanto para los niños acompañados como para las Jóvenes Sopeña el Campamento ha supuesto una experiencia de crecimiento y ocio, una de las bases de apostolado de las Catequistas Sopeña, tanto en las misiones como en los espacios de acción repartidos por todo el mundo.

Durante ese periodo, también tuvo lugar la celebración de renovación de 15 Jóvenes Sopeña, “Caminantes en misión”, en la Capilla de Santa Teresa del Niño Jesús de la Comunidad de Catequistas en Guayaquil.

Las jóvenes dieron el sí, movidas por el Espíritu Santo, a vivir de cerca y con compromiso el Carisma Sopeña.

Parte del encuentro y del trabajo que realizaron lo plasmaron en este alegre vídeo .

 

 

FE ANTE LA ADVERSIDAD

Este inicio de año y en estos momentos de pandemia, Dolores Sopeña nos ha querido dejar un mensaje lleno de esperanza: “Mi tiempo tampoco fue fácil, pero me moví por el tesoro que Dios me había regalado: una gran fe”.

También hubo aliento y amor en sus últimos momentos, antes de su Ida al Cielo, hace ahora 103 años, para decirnos que “…Desde el cielo os bendeciré siempre y desde allí os ayudaré más…”.

Y así es como debemos sentir siempre su cercanía, con fe, más ahora en los que atravesamos dificultades y adversidades y en los que ella también nos reta a estar más cerca de Dios y de nuestros hermanos.

Con motivo de la conmemoración de su muerte, el 10 de enero de 1918, nos deja esta reveladora carta que reproducimos a continuación:

Soy Dolores.

Os bendigo y os ayudo desde el cielo, como prometí. Hoy quiero recordar con vosotros una de mis convicciones más profundas.

Estáis en una situación difícil. Tampoco mi tiempo fue fácil. Yo me moví a partir del “tesoro que Dios me había regalado”: Una gran fe. Desde ahí comprendí que Dios es AMOR y confié ciegamente en Él. Desde ahí descubrí las claves secretas del corazón humano.  Si. Todo se juega en el fondo de cada corazón.

¿Te has fijado en los ojos de las personas que encuentras? TODAS tienen un brillo especial, es su dignidad, es la huella y el reflejo de Dios mismo. No importa lo demás, ni su apariencia exterior, ni su raza, ni siquiera si es creyente o no. Dios me susurraba en mi interior: “esa persona es hija mía, salió de mis manos, como tú. La amo, la amo mucho, aunque, quizá ella lo ignore. Si alguien supiera decírselo, la haría muy feliz”.

Estas ideas se posesionaron de mí y me dediqué con todas mis fuerzas a dar a conocer a ese Dios: Un Dios bueno, un PADRE, Padre de TODOS. ¡Qué verdad escondida!

 “Hacer de todos los hombres una familia en Cristo Jesús”, es la frase que ha llegado hasta vosotros, con toda la ilusión y la dificultad que encierra.

Estáis en un tiempo excepcionalmente crucial para TODOS y todos somos parte de la solución. Es una gran oportunidad para sentirnos hermanos.

Mirar al otro, sea el que sea, con ojos profundos, los que descubren el reflejo de Dios en cada uno y en nosotros mismos.

De ahí el despertar de la solidaridad y de tantos heroísmos y servicios cumplidos con eficacia y humanidad. De ahí que nuestros propios gestos de amor generoso nos reconforten tanto, porque coinciden con lo mejor de nosotros mismos…

 Una vez más, la solución es el amor mutuo, “la globalización de la fraternidad”, frase que usáis algunas veces y se parece a lo que yo sentí hace más de un siglo.

No lo olvidéis jamás. Los seres humanos somos TODOS HERMANOS. Dejaos llevar por esta verdad. El Padre de todos os ayudará.

Os envío nuevamente mi bendición desde el cielo

Dolores”

#DíadeDoloresSopeña #10Enero #MásCercadeDolores

 

RETIRO ESPIRITUAL ONLINE

“El que reza, nunca está solo”,  dice el Papa Francisco, y así es. Incluso en este momento de pandemia y dificultad, compartir momentos de retiro, oración, reflexión y comunión con personas de otros lugares nos hace sentirnos acompañados y marineros en el mismo barco.

Laicos Sopeña, con los que compartimos espiritualidad y misión, y Catequistas han celebrado el pasado fin de semana un retiro espiritual online, la tercera vez que se organiza, así, con esta modalidad.

Los implicados, miembros de la Familia Sopeña de las comunidades y centros de acción de Quito, Riobamba y Guayaquil (Ecuador) y de Bogotá (Colombia) han expresado su agradecimiento a Dios, “por su paso en cada persona que participó en esta experiencia”.

Aunque no se disfrute de la presencia física, este retiro espiritual online es una oportunidad de dedicar tiempo a nosotros mismos, a los demás, nuestros hermanos, y a Dios.

Retiro Espiritual Online1

Se trata de regalarnos momentos para profundizar en esas relaciones con oración, reflexión y comunión. La oración es nuestro motor espiritual.

Ahora, todos los habitantes del mundo, católicos o no, estamos inmersos en las mismas dificultades, afrontando un momento excepcional, de dificultades añadidas a las propias de la cotidianeidad.

Es más necesario que nunca rezar y acercarse a Dios, lo que nos acercará ineludiblemente a nuestros hermanos. Solo con empatía y comunión se puede salir fortalecido de una situación como esta.

Es una forma, además, de renovar nuestro compromiso con los más desfavorecidos, con los más alejados y que, con seguridad, más necesitan de nuestro brazo extendido.

 

 

 

 

CONFIRMACIÓN DE JÓVENES Y ADULTOS EN SEVILLA

Estos días, jóvenes y adultos de las parroquias de La Candelaria y la Blanca Paloma de Sevilla han realizado su Confirmación acompañados de Audolia Suárez, Catequista Sopeña, familiarmente conocida como Loló.

El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana, junto al bautismo y la eucaristía y supone la integración plena como miembro de la Comunidad, aceptando la formación pastoral permanente.

Loló tiene a su cargo la formación de preparación a la Confirmación de los grupos de jóvenes y de adultos de las mencionadas parroquias, ambas en el barrio sevillano de Los Pajaritos.

Confirmación2

Además, vive desde hace cuatro años en la Comunidad de Catequistas Sopeña en Sevilla y coordina toda la Catequesis de Confirmación.

Dentro de la Fundación Dolores Sopeña y, concretamente en los Centros Sopeña de Sevilla, Juan de Vera y San Pablo, desempeña la función de responsable del personal no docente.

Confirmación1

La importancia de este sacramento para un católico radica en que se produce una unión más íntima a la Iglesia y los confirmados reciben una fortaleza especial del Espíritu Santo.

Estas ceremonias de confirmación forman parte de las Acciones Pastorales de la Comunidad de Catequistas Sopeña en la capital andaluza, quien ha expresado su agradecimiento por “la constancia y el entusiasmo” que pusieron en su formación para confirmar su fe.

En el caso de la confirmación de los jóvenes celebró el arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo y en la celebración de los adultos, ofició Monseñor Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla.

Si te interesa prepararte para recibir este sacramento, ponte en contacto con alguna de las Comunidades de Catequistas Sopeña que tenemos repartidas por España y por el mundo.

Puede consultar las ciudades en las que estamos aquí.

ESTIMULAR LAS VOCACIONES SOPEÑA

El invierno de las vocaciones por el que está atravesando la Iglesia Católica es una evidencia que muchas entidades intentan revertir con gran esfuerzo.

Se trata de acciones que se desarrollan en todas las partes del mundo con el objetivo de ayudar y estimular los procesos de discernimiento y vocaciones, fundamentalmente de los más jóvenes.

Uno de ellos es el que se ha organizado desde el Equipo Intercongregacional de Pastoral Vocacional de Bogotá (Colombia) que, dentro del Canal Cristovisión, emite un espacio denominado “Encuentra tu Vocación”

Este programa emitirá hoy miércoles 21 de octubre de 2020 la intervención de tres Catequistas Sopeña para dar a conocer nuestro Carisma y Misión dentro del seno de la Iglesia.

Durante cerca de una hora y media y estructurado en cuatro momentos: Fundadora, Espiritualidad, Carisma y Proceso Vocacional; Mane Arenas, Verónica Oleas, desde el estudio, y Jacqueline Rivas, online desde Santiago de Chile, ofrecerán la información y compartirán su testimonio a la audiencia.

El programa se emitirá a las 13.30 hora de Colombia, que corresponde con las 19.30 de la tarde de hoy, hora de España, y podrá verse en directo desde el canal oficial de Youtube de Cristovisión o desde la propia página web.

CATEQUISTAS QUE HABLAN DE SUS VOCACIONES

Cada año, la Comunidad de Catequistas Sopeña de Bogotá (Colombia) dedica el mes de septiembre a conmemorar a nuestra madre fundadora, la Beata Dolores Sopeña. El Mes Sopeñista, lo llaman. En esta ocasión, lo celebran, además, rememorando los 75 años de la presencia en este país latinoamericano y hablando de sus vocaciones.

Todos estos años cuentan además historias de compromiso y entrega a la vida consagrada de Catequistas colombianas o de otras partes, pero que pasaron por esa Comunidad de Bogotá, que tanto bien ha hecho.

A través de pequeños vídeos, difundidos en redes sociales, este septiembre Sopeñista está dando visibilidad a experiencias vocacionales.

Las Catequistas Sopeña son mujeres y misioneras en medio del mundo, mujeres acogedoras, de espíritus alegres, como le gustaban a Dolores Sopeña.

Juanita Arguijo, hoy en Santiago de Cuba, mexicana de nacimiento, destaca la calidez humana de tantas experiencias vividas desde 2004 hasta 2013, años en los que vivió en la Comunidad de Colombia.

Agradecida “por todos los bienes recibidos en este lindo país”: amistad, acogida, alegría, creatividad…

También agradecida se muestra Noemí Gutiérrez, colombiana, por toda la riqueza, crecimiento y aprendizaje de las distintas nacionalidades que formaban esa Comunidad.

Blanca Cecilia Martínez, de Bogotá y ahora en Toledo (España), cuenta que respondió a una llamada de la que no fue del todo consciente hasta que Dios se manifestó para ella a través de las palabras de las propias Catequistas Sopeña que conoció allá. En ese momento, dice, decidió que quería ser como ellas.

Unos padres muy cristianos fueron el origen de la vocación de Esperanza Castillo, que se vio confirmada por el trato con las Catequistas, “muy cercanas”, en la capital colombiana. Por eso, anima ahora a las jóvenes a escuchar la llamada de Dios.

Sacramento Muñoz, española y ahora en Loyola (España), expresa su agradecimiento porque Dios y el Instituto Catequista Dolores Sopeña le permitieran ir a América y conocer Bogotá.

Por su parte, Rosa Emilia Laverde, recuerda que conoció a las Catequistas Sopeña en el Centro Obrero de la ciudad y con su afán de ayudar a los demás, no tardó en solicitar su ingreso en la Congregación.

Dice ser y haber sido muy feliz en su vida y con sus tareas y siente que ahora más que nunca, con la pandemia que sufre el planeta, las Catequistas Sopeña han de ofrecer ayuda y esperanza ante las dificultades.

Si a ti también te hace feliz ayudar a los demás, quizás tengas más interés en conocer sobre vocaciones.  ¿Crees que podrías ser Catequista Sopeña?

#75añosencolombia

SOPEÑA CONSTRUYE VIDA

La actividad en los espacios de acción de nuestra misión apostólica en España se ha iniciado con mucha incertidumbre y muchos cambios, pero también llena de esperanza, como lo demuestra el lema de Pastoral: Sopeña Construye Vida.

La acción pastoral en escuelas y centros de formación de la Fundación Dolores Sopeña nos invita este curso recién iniciado a conocer y construir vida desde el Carisma Sopeña.

La Pastoral se materializa en momentos de encuentro y participación en la transformación del entorno a través de los valores Sopeña de acogida, respeto, salir al encuentro, promoción, solidaridad y fraternidad; así como en actividades dirigidas a dar respuesta a la necesidad humana de desarrollar su dimensión trascendente.

Bajo el lema Sopeña Construye Vida se nos anima a construir vida, pero no cualquiera. Más bien una vida alumbrada siempre por el Evangelio, sencilla y en armonía con Dios y la Creación, que asegure una vida digna para todas las personas.

Y construir desde el sentido que le damos en la Familia Sopeña de habitar, cuidar, servir.

En definitiva, Sopeña Construye Vida nos anima a vivir y dejar huella.

Debido a la pandemia por COVID19, nuestras experiencias vitales se han visto zarandeadas y quebradas en algunos casos.

La propuesta de Pastoral es que ha llegado el momento óptimo de comenzar a construir una nueva vida, más consciente, más cercana y comprometida con nosotros mismos, con nuestros semejantes, con la Tierra misma y con Dios.

 

Se trata de una nueva etapa y de nosotros depende ir fijando unos robustos cimientos.

Uno de los objetivos fundamentales de los espacios de acción de la Fundación Dolores Sopeña es ayudar a toda aquella persona, hombre o mujer adulta, a construirse a sí misma y construir una sociedad mejor, guiada por la brújula de los Valores Sopeña.

Somos parte de la Casa Común, como nos recuerda el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si’, y como habitantes somos responsables del cuidado de toda la Creación.

El problema ecológico no nos es ajeno y hemos de trabajar por una ecología integral que cuide de los más débiles y, por supuesto, de nuestra interioridad.

Construyamos y vivamos una VIDA como nos enseñó Dolores Sopeña, así en mayúsculas.