CRISTINA BUENVARÓN, NUEVA SUPERIORA GENERAL

Con inmensa alegría y profundo agradecimiento a Dios, compartimos con toda la familia Sopeña y amigos, que Cristina Buenvarón Borrego, de nacionalidad española, ha sido elegida nueva Superiora General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

Que esta nueva etapa se viva como un tiempo de renovación, de fidelidad creativa, para continuar extendiendo la Misión Sopeña en cada rincón donde el Señor nos llame a estar presentes.

Elevamos nuestra oración para que María, Madre de la Esperanza, la cubra con su manto y la fortalezca en este servicio que Dios y el Instituto le confían.

Superiora Buenvarón

MISA DE APERTURA DEL XXII CAPÍTULO GENERAL

Las dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares han participado hoy lunes 21 de julio en la Misa Votiva del Espíritu Santo como apertura del XXII Capítulo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

La Eucaristía ha tenido lugar en la Capilla de San Ignacio de la Casa de las Catequistas Sopeña en Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) presidida por el Vicario General de la Diócesis de San Sebastián, D. Mikel Aranguren Zubialki.

La misa votiva del Espíritu Santo es una celebración litúrgica en la que se honra y se invoca al Espíritu Santo.

Se trata de una misa que se ofrece por una intención especial, en este caso, la gracia y la guía del Espíritu Santo en el proceso capitular de las Catequistas Sopeña bajo el lema de ”Caminar  en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En la monición de entrada las Catequistas Sopeña han pedido que, “así como en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, llenándolos de valor y sabiduría para anunciar la Buena Nueva, hoy nos acompañe con la fuerza que necesitamos y su guía”.

Las Catequistas han manifestado acoger “todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

“Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas -añade la monición- con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.

Capítulo XXII

En esta capilla está el sepulcro de Dolores Sopeña, donde reposan sus restos desde 1923, después de que fueran inhumados desde el camposanto de Nuestra Señora de La Almudena de Madrid, en 1918.

Tras la misa de hoy, las Catequistas Sopeña Capitulares comienzan mañana los Ejercicios Espirituales hasta el 30 de julio, dirigidos por P. Carlos Ignacio Man Ging SJ.

La Constitución del XXII Capítulo General tendrá lugar el domingo 3 de agosto en la misma Casa de Loyola, durante el cual se elegirá a la Superiora General y a su Consejo y se marcarán las directrices del próximo sexenio.

Las Catequistas Sopeña somos una congregación religiosa de derecho pontificio que, desde 1901, constituye el Instituto Catequista Dolores Sopeña. Tenemos una espiritualidad cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

Vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa basada en la presencia en medio del mundo y nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de la familia trabajadora, especialmente en los sectores más alejados de la Iglesia.

Somos “mujeres para los demás”. Nuestra misión es dar a conocer a Dios como Padre y trabajar para crear condiciones mejores que permitan que todos vivamos con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos. Nuestra consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Capítulo General 25

 

 

VIVIENDO LA PASCUA

Con la Cuaresma nos encontramos en un tiempo de preparación para la Pascua. Por eso, para los cristianos significa tiempo de cambio para ser mejores y vivir como hijos e hijas de Dios.

Este período litúrgico nos invita a encontrar el camino hacia Jesucristo, a reflexionar sobre todo lo hecho a lo largo de este año, dar un giro de ciento ochenta grados, si es necesario, para buscar a Dios y entrar en comunión.

Es un tiempo de conversión espiritual y de preparación hacia la Pascua de Resurrección, que es el encuentro con el Resucitado, cima del año litúrgico, donde celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y donde seguimos el ejemplo del Señor a través de la oración, el ayuno y la ayuda a los que más lo necesitan.

La Pascua es la fiesta de la alegría porque es el paso de la muerte a la vida que lleva al perdón y a la reconciliación fraternal, desechando todo lo malo y proclamando el verdadero amor a Dios.

Es la festividad de la Resurrección, que en el Instituto Catequista Dolores Sopeña y en la Familia Sopeña preparamos con mucha emoción en tiempo de Cuaresma, donde la oración se convierte en el motor más fuerte, induciéndonos a la conversión interior y estimulándonos para seguir haciendo buenas obras por Dios y por las personas cercanas y lejanas en situaciones desfavorecidas y con dificultades.

¡La oración es nuestra más preciada fuerza a lo largo de estos días para experimentar el amor a Dios y comunicarle todo nuestro amor para celebrar con alegría y júbilo la derrota de la muerte causada por el pecado!

 

CREER EN LA ESPERANZA

La celebración del Miércoles de Ceniza nos abre la puerta al tiempo de Cuaresma que, a su vez, culminará en la muerte y resurrección de Jesús. Se nos abre también con una llamada a la esperanza.

“Conviértete y cree en la esperanza” nos dice el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, en su carta cuaresmal, en la que nos invita a renovar nuestra fe, construir fraternidad frente a la polarización y a volver comprometernos cada uno de nosotros y nosotras en la misión evangelizadora.

Nos recuerda además que la esperanza “se alimenta del perdón, la reconciliación y las relaciones basadas en el amor y en la justicia”.

Todo ello convierte este tiempo de Cuaresma que ahora se inicia en un tiempo favorable para “soltar las cargas del desánimo y abrirnos a la alegría del Bautismo”, que nos hizo y nos hace discípulos y misioneros.

José Cobo Cano recuerda en su texto la necesidad de salir de nuestros pequeños espacios de comodidad, de egoísmo, de polarizaciones y abrazar la propuesta “que Cristo hace a su Iglesia para ser sal de una Esperanza que no defrauda y dar testimonio coral de ella mediante una vida comunitaria fraternal”.

Nos advierte de una serie de pecados que nos van a impedir llegar a esa Esperanza viva, como confundirla con el optimismo vacío, evitar la vocación y el compromiso por egoísmo, la tristeza individualista, la violencia y el enfrentamiento o dejar de soñar “según Dios”.

Roguemos a Dios para que nos ilumine y nos deje reconocer en estos días preparatorios de la alegría de la Pascua el pesimismo, el desánimo y la desesperanza que nos abruman.

tiempo de esperanza

Además, en la carta pastoral del Cardenal Arzobispo de Madrid se nos ofrecen tres caminos para vivir la conversión de este tiempo de Cuaresma en el entorno de nuestras familias y de nuestras comunidades.

1.- Renovemos nuestro bautismo. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para, domingo tras domingo, ahondar en la experiencia bautismal e irla desgranando con “herramientas” como la oración y la reflexión o sesiones de catequesis y retiros.

2.- Pongámonos a los pies de los crucificados de nuestros entornos. Esta Cuaresma puede ser un momento especial para el servicio a los demás. Intensifiquemos nuestras visitas a personas enfermas, a personas mayores que sufren soledad no deseada, a personas con necesidades materiales o espirituales, intensifiquemos también nuestra capacidad de escucha y la empatía necesaria para atender con cariño.

3.- Hagamos de nuestros espacios de Iglesia lugares para el encuentro. Necesitamos en la Iglesia espacios de encuentro y contraste, especialmente en los que se visibilicen la pluralidad y la comunión.

Esto es especialmente importante para nuestra comunidad de Familia Sopeña que ya se prodiga con el lema Pastoral de este curso “Sopeña Lugar de Encuentro”, precisamente con ese objetivo de unir lo disperso y lo diferente y practicar la mesa compartida.

FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2025

Las Catequistas Sopeña, el Consejo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña, y cuantos forman parte de la Familia Sopeña en misión compartida desde cualquier parte del mundo, os deseamos una Navidad generosa y alegre.

El amor que se siembra con generosidad y sin distinción transforma los corazones.

¡Feliz Navidad y que el año 2025 venga lleno de buenos propósitos y corazones generosos dispuestos a dar y repartir amor!

Felicitación Navidad completa

 

FESTEJAR A DOLORES SOPEÑA EN BOGOTÁ

La Familia Sopeña en la capital colombiana ha culminado con los festejos del mes de la Madre Fundadora, Dolores Sopeña, con una fiesta de fraternidad y alegría en el Centro Sopeña Bogotá.

La Fiesta de la Integración se ha convertido en un clásico para el Centro Sopeña Bogotá cuando alumnado, docentes y otros trabajadores y voluntarios se congregan para celebrar concursos, bailar, degustar ricos y variados platos, preparados por los asistentes, o jugar a una especie de Bingo.

Los premios, repartidos entre alumnas y alumnos e invitados fueron la guinda a una jornada en la que volvió a quedar de manifiesto la actualidad y conveniencia de una Misión, iniciada hace un siglo por Dolores Sopeña, que pretende facilitar oportunidades de crecimiento personal y profesional a personas, especialmente adultas de familias trabajadoras.

Bogotá 1

La actividad que mayor número de personas congrega es la Eucaristía, en la que el agradecimiento a Dios es el sentimiento más palpable entre los usuarios y usuarias, beneficiarios de esa Misión, que ven como sus vidas y sus familias promocionan.

El Centro Sopeña Bogotá, que dirige la Catequista Sopeña Mane Arenas, celebra el mes de Dolores Sopeña en septiembre, aunque las actividades programadas para la ocasión siempre exceden esos treinta días y se extienden durante prácticamente todo el mes de octubre.



UNA FLOR BROTADA DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

“El Instituto es una flor brotada en los Ejercicios del espíritu de San Ignacio, estando la raíz en el Divino Corazón. Sepa yo cultivar esa planta celestial con amor, sacrificio y trituraciones constantes”.

Ese es el sentimiento que expresa la fundadora del Instituto Catequista que lleva su nombre, Dolores Sopeña, en unos apuntes respecto al espíritu del Instituto Catequista recogidos en el Tesoro, publicación íntima en la que “la Madre habla a sus hijas”.

Esta semana, las Catequistas Sopeña, y la Familia Sopeña en su conjunto, hemos celebrado el 123 aniversario de la firma del acta de fundación de la congregación religiosa. Fue un momento que tuvo lugar el 24 de septiembre de 1901 en la capilla de la Santa Casa, lugar de nacimiento de San Ignacio de Loyola, en Guipúzcoa (España), tras finalizar unos Ejercicios Espirituales.

La fuerza del Espíritu actuó ahí para dar consistencia y mantener vivo el Carisma.

Ejercicios Espirituales

Junto a otros ocho compañeras, entre las que estaba su hermana Martirio, Dolores Sopeña finaliza los Ejercicios Espirituales que habían ido a hacer y siente que han sido “como la tierra, el humus” de su vida espiritual porque en ellos se nutrió el germen del Instituto.

Dolores “como el dedo de Dios delineando el Instituto…” comparte que desde muy pequeña percibe que Dios la llama y ella responde al sensibilizarse con las necesidades de todas aquellas personas que tiene alrededor y de dar a conocer a Jesucristo, buscando a compañeras que quieran acompañarla.

«Entonemos un himno de acción de gracias que dure tanto cuanto duren nuestras vidas» (T.45)

¡QUÉ ENCUENTRO TAN ESPECIAL!

El XXXIV Encuentro de Laicos, Laicas y Catequistas Sopeña que hemos celebrado hace días en Badajoz ha sido un encuentro muy especial, un reencuentro de una familia que comparte raíces, inspiración, Padre y Madre y, sobre todo una misión común, el legado de esa mujer excepcional, pero a la vez muy real y normal que es Dolores Sopeña: Hacer de todos los hombres una familia en Cristo Jesús.

Aquí, os dejamos un vídeo en el que os compartimos algunos testimonios de participantes en este Encuentro que nos revelan qué esperaban de la cita en Badajoz, cómo se sentían esos días, cómo se sentían de intervenir en el mismo, qué querían llevarse y, finalmente, qué sienten que se llevan.

La gratitud al equipo de Laicas y Laicos Sopeña de Sopeña Badajoz por la acogida de corazón y brazos abiertos, llena de la alegría confiada que nos anima a proseguir en misión compartida.

 

UNA MISIÓN Y DOS VOCACIONES

El XXXIV Encuentro de Laicos, Laicas y Catequistas Sopeña, que ha tenido lugar en la ciudad de Badajoz el pasado fin de semana, ha hecho manifiesta la alegría por el legado de una misión común, compartida por dos vocaciones de la Familia Sopeña: laicado y consagradas.

En esta ocasión, bajo el lema “Somos Familia Sopeña”, la reunión, prólogo al inicio del curso académico en España, ha contribuido de forma explícita a fortalecer los lazos familiares y la labor en la que confluyen todos sus miembros de evangelizar y facilitar oportunidades de crecimiento integral y superación a personas jóvenes y adultas, en la mayoría de los Centros Sopeña, pero que también alcanza al alumnado de Educación Infantil y Primaria, precisamente del Colegio Sopeña Badajoz, anfitrión de la cita.

Berrocal en Badajoz

Su director, Jesús Berrocal, se encargó, junto con un equipo de más de 20 personas, todas ellas trabajadoras del Colegio, de la cálida acogida a los más de 150 asistentes para que se sintieran en familia, como en casa.

Agradecido por la confianza del Patronato de la Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica del Instituto Catequista Dolores Sopeña, Jesús Berrocal se mostró emocionado por la oportunidad de construir “este espacio y este tiempo de encuentro para fortalecer lazos y nutrirnos personal y espiritualmente”.

Esta reunión ayudó a reafirmar el compromiso con la Misión que nuestra fundadora, la Beata Dolores Sopeña, nos confió a las dos vocaciones: ser testimonio vivo del amor de Dios en el mundo y constructores de una sociedad más justa y fraterna”, aseguró Berrocal.

Rememorando parte de la historia de la Familia Sopeña en Badajoz, que comenzó en el año 1904, durante una breve visita de Dolores Sopeña camino de Sevilla, Jesús Berrocal explicó que “todo tiene su origen en aquel esfuerzo, en los viajes que Dolores emprendió desde muy joven hacia cualquier lugar, próximo o lejano, donde hubiera una sola persona en situación de carencia o dificultad, sin la fortuna de conocer a Dios”.

“Ahí era cuando ella, con su dulzura y su amor, nos abría el corazón hacia Él”, afirmó.

El director de Sopeña Badajoz acabó su bienvenida evocando también que el legado de Dolores Sopeña, “mujer excepcional, pero muy sencilla y real, nos recuerda que la fe debe ser dinámica, capaz de transformar realidades y construir puentes de esa fraternidad que ella tanto anheló”.

Cristina en Badajoz

Por su parte, Cristina Buenvarón, Catequista Sopeña y directora de la Fundación Dolores Sopeña, presentó la cita felicitando al grupo porque “la reunión es una manifestación vida del Carisma de Dolores Sopeña, de su sueño por una sociedad donde cada persona, independientemente de su condición social, pueda encontrar un espacio de acogida, amor y dignidad”.

Bajo el lema, “Somos Familia Sopeña”, se sucedieron durante todo el fin de semana momentos de oraciones, interioridad, actividades y talleres.

El sacerdote Manuel Fernández Rico, capellán de la Universidad de Extremadura, apoyó con su ponencia sobre la Familia Sopeña la convicción de que actualmente los/as participantes son custodios del Carisma y, por tanto, responsables de construir el Reino desde “vuestros valores”.

Sacerdote diocesano

Además, hizo reflexionar a los/as presentes sobre las actitudes que han de cultivarse para la construcción de una familia: paciencia, amor, objetivos claros, consensos, comunicación clara, igualdad…

Tras una visita exhaustiva a las instalaciones del Colegio Sopeña Badajoz y una comida fraterna, divididos en grupos, los y las asistentes pasaron a los talleres en familia, todos enfocados a celebrar el reencuentro y conocerse más y mejor.

Talleres viajes en familia

La tarde del sábado continuó con una Misa Extremeña en el convento de san José de las Adoratrices, oficiada por el párroco de San Fernando y el Gurugú y de la Pastoral Penitenciaria, Isidro Luengo Cruda.

Ofrenda misa extremeña

En la mañana del domingo, María Lourdes Torrado, coordinadora de Pastoral de Sopeña Badajoz, nos hizo reflexionar con una preciosa oración a través de la metodología del Godly Play (Juego sagrado).

Con esta forma de explorar la fe a través del lenguaje religioso, Mª Lourdes Torrado ofreció la historia de “La Gran Familia”, sobre la promesa de Dios a Abraham y Sara de convertirlos en una gran nación que sería una bendición para toda la tierra.

La oración de La Gran Familia de Abraham y Sara refleja la promesa divina de que su descendencia sería numerosa y bendecida, convirtiéndose en un pueblo escogido por Dios.

Oración Abraham

Esta idea no solo representa la continuidad de su linaje biológico, sino que también tiene un significado espiritual profundo, ya que su descendencia se considera parte del plan divino de salvación para toda la Humanidad.

La trascendencia a la «Familia Sopeña» es la ampliación de esta bendición más allá de los límites étnicos, abarcando a todas aquellas personas que, a través de la fe, se consideran parte de esta gran familia espiritual, del legado de Dolores Sopeña. Así, la promesa hecha a Abraham y Sara se universaliza, mostrando que la familia de Dios no está limitada a la sangre, sino que se extiende a toda la comunidad.

Para terminar este fructífero fin de semana y antes de la clausura, la Superiora de las Catequistas Sopeña y presidenta internacional de la Fundación Dolores Sopeña, Miryam Ávila, presidió una mesa redonda sobre el ser, el estar y el hacer del Carisma Sopeña.

Esta sesión, dinamizada por Belén Blanco, miembro del equipo de Misión Compartida de la CONFER, contó con los testimonios de Lola Quesada y la propia Miryam Ávila, Catequistas Sopeña; y de los laicos y laicas, Silvia, Lourdes, Inma y Víctor, de Badajoz, Sevilla, Barcelona y Las Palmas, respectivamente.

Mesa redonda

Coincidieron en destacar la gratitud y el privilegio de poder compartir la misión “de la mano” y cómo el Carisma Sopeña enseguida fue revelado como algo diferente, algo distinto, “algo que venía directamente de la mano de Dios” a hacerse presente en sus vidas.

Este Carisma “transmite con alegría y mucha pasión el Renio de Dios”, concluyeron.

SOY CATEQUISTA SOPEÑA Y OBVIO QUE…

Las Catequistas Sopeña somos religiosas que vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa, basado en estar presentes y llevar a cabo nuestra misión en medio del mundo.

Nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de las familias trabajadoras.

No llevamos hábito y vamos vestidas de calle porque creemos que así podemos acercarnos mejor a las personas más alejadas de Dios y de la Iglesia.

La consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Somos mujeres con vocación misionera formadas para “vivir a la intemperie”, allí donde estén los hombres y mujeres a quiénes hay que salir al encuentro, allí donde hay que anunciar el Evangelio.

No somos Catequistas Sopeña porque impartamos Catequesis, sino porque entendemos la fe como un proceso continuo en cada una de las personas, y a eso dedicamos nuestra vida.

Escuchamos a la Dios en el silencio de la oración para luego poder escuchar en el día a día de las personas con las que nos relacionamos, de las que salimos a su encuentro.

La oración es nuestro motor espiritual. A diario dedicamos momentos de silencio, de reflexión, de adoración eucarística, para agradecer, para pedir a Dios, para experimentar el amor de Dios y comunicarle nuestro amor.

Nuestra congregación es la institucionalización del carisma de Dolores Sopeña, que hunde sus raíces en la espiritualidad ignaciana, basada en el servicio humanitario a las clases más desfavorecidas.

En los Centros Sopeña repartidos por todo el mundo a través de la Fundación Dolores Sopeña, nuestra principal obra apostólica, ofrecemos oportunidades de superación a todas las personas a través de una formación integral e individualizada.

¿Quieres conocernos mejor? ¿crees que tu vocación puede encontrar su lugar entre nosotras?