INSTRUMENTOS DE UNA RENOVACIÓN QUE TRANSFORMA VIDAS

La Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica de nuestra congregación, ha compartido ya el que será el lema de Pastoral para el curso recién comenzado en los 10 Centros Sopeña en España.

“Sopeña Transforma Vidas” nos invita a mirar más allá de lo cotidiano y contiene una declaración de intenciones, puesto que las Catequistas Sopeña y el conjunto de las comunidades educativas creemos que día a día “cada gesto puede marcar la diferencia: una palabra de aliento, un espacio de escucha, un acompañamiento sincero”.

La transformación comienza en el interior de cada persona, en la manera de pensar, de sentir y de actuar. Y desde ahí, se extiende hacia los demás, creando lazos de fraternidad, respeto y promoción personal.

La Pastoral nos recuerda que nuestros/as destinatarios/as en los Espacios de Acción son personas diversas, con realidades muy diferentes, que necesitan ser acogidas y escuchadas.

Sopeña Transforma Vidas

A ellas ofrecemos un camino en la acción de transmitir la fe, especialmente en los contextos actuales (nueva evangelización), cargado de esperanza y abierto al encuentro.

Este curso ponemos especial atención en dos de nuestros valores institucionales: la promoción y el respeto.

Promoción entendida como impulso y acompañamiento para que cada estudiante descubra y desarrolle sus talentos y, respeto, como base de toda relación humana, reconociendo la dignidad del otro y la propia, al estilo de nuestra madre fundadora la Beata Dolores Sopeña.

Cada inicio de curso es una oportunidad para renovar ilusiones, fortalecer nuestro compromiso y seguir creciendo como comunidad educativa.

El cartel de este curso nos invita a detenernos y reflexionar. ¿Qué significa “transformar la vida” en nuestra realidad diaria? ¿De qué manera podemos ser testigos cada uno de nosotros y nosotras de ese cambio que queremos inspirar a nuestro alrededor? La respuesta está en la coherencia de vida, en la alegría de servir y en la construcción diaria de una comunidad que ama a Dios.

Creemos en el poder de la educación como motor de transformación. No solo de conocimientos, sino de corazones y de proyectos de vida. Con tiempo, esfuerzo y dedicación, juntos podemos marcar la diferencia.

Seguimos transmitiendo el Carisma Sopeña, como invitación a vivir la fraternidad y a ser instrumentos de una renovación que, poco a poco, cambia historias, abre caminos y da sentido. Porque en cada aula, en cada gesto y en cada encuentro… Sopeña transforma vidas.

COMIENZA EL XXII CAPÍTULO GENERAL

Se ha iniciado nuestro XXII Capítulo General en la Casa de Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) con presencia de dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares procedentes de Chile, Ecuador, Cuba, Colombia y España.

Recién finalizados los Ejercicios Espirituales ignacianos agradecemos a Dios “por esta experiencia tan llena de su presencia”, llenas del Espíritu Santo y “con el corazón listo para vivir este XXII Capítulo General como verdaderas seguidoras del Carisma Sopeña”.

Capítulo 1

Es este un tiempo especial en el que nos acompaña el lema “Caminar en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En su primera llamada, el lema se alinea con la visión de nuestra fundadora, la  Beata Dolores Sopeña, para quien el trabajo conjunto de Catequistas y Laicos Sopeña, refuerza la misión común.

Caminar juntos “implica escuchar, respetar las diferencias y valorar los dones únicos de cada persona” y “unir esfuerzos en la construcción de relaciones más fraternas y solidarias, respondiendo a los desafíos del mundo moderno con una mirada integral”.

En nuestro Carisma, caminar no es un simple acto físico. Lo entendemos como un compromiso continuo de estar presente en las vidas de las personas, especialmente de aquellas más vulnerables, como lo demuestra nuestra presencia en las ciudades y barrios más humildes.

La esperanza es otro eje central de nuestro Carisma, ya que Dolores Sopeña no solo ofrecía oportunidades de superación a través de la formación, sino que inspiraba a creer en un futuro mejor, tanto en lo espiritual como en lo humano.

“Sembrar esperanza significa actuar con fe en cada esfuerzo y revelar que cada pequeña acción tiene el potencial de transformar vidas y comunidades”, dando testimonio de que Dios actúa incluso en los contextos más difíciles.

Y la última llamada de nuestro lema: Construyendo familia recuerda que para Nuestra Madre la familia no es únicamente un concepto biológico, sino más bien una realidad espiritual y social que ha de construirse en todos y cada uno de los encuentros que tenemos con los demás.

Las Catequistas y los Laicos Sopeña somos llamados a ser “instrumentos de unidad y reconciliación”.

Ser familia implica acoger con amor, respetar las diferencias y trabajar juntos por un ideal común y por la Casa Común, promoviendo una solidaridad universal que integre todas las dimensiones de la vida.

Capítulo 8

Durante este tiempo de revisión y proyección se analizará el trabajo realizado y se formularán las líneas de acción que nos acompañarán para fortalecer nuestro Carisma y Misión durante el próximo sexenio.

En la Misa Votiva del Espíritu Santo de apertura del XXII Capítulo General que tuvo lugar el pasado 21 de julio, en la monición las Catequistas Sopeña Capitulares afirmaron “acoger todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

«Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.

 

 

MISA DE APERTURA DEL XXII CAPÍTULO GENERAL

Las dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares han participado hoy lunes 21 de julio en la Misa Votiva del Espíritu Santo como apertura del XXII Capítulo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

La Eucaristía ha tenido lugar en la Capilla de San Ignacio de la Casa de las Catequistas Sopeña en Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) presidida por el Vicario General de la Diócesis de San Sebastián, D. Mikel Aranguren Zubialki.

La misa votiva del Espíritu Santo es una celebración litúrgica en la que se honra y se invoca al Espíritu Santo.

Se trata de una misa que se ofrece por una intención especial, en este caso, la gracia y la guía del Espíritu Santo en el proceso capitular de las Catequistas Sopeña bajo el lema de ”Caminar  en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En la monición de entrada las Catequistas Sopeña han pedido que, “así como en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, llenándolos de valor y sabiduría para anunciar la Buena Nueva, hoy nos acompañe con la fuerza que necesitamos y su guía”.

Las Catequistas han manifestado acoger “todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

“Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas -añade la monición- con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.

Capítulo XXII

En esta capilla está el sepulcro de Dolores Sopeña, donde reposan sus restos desde 1923, después de que fueran inhumados desde el camposanto de Nuestra Señora de La Almudena de Madrid, en 1918.

Tras la misa de hoy, las Catequistas Sopeña Capitulares comienzan mañana los Ejercicios Espirituales hasta el 30 de julio, dirigidos por P. Carlos Ignacio Man Ging SJ.

La Constitución del XXII Capítulo General tendrá lugar el domingo 3 de agosto en la misma Casa de Loyola, durante el cual se elegirá a la Superiora General y a su Consejo y se marcarán las directrices del próximo sexenio.

Las Catequistas Sopeña somos una congregación religiosa de derecho pontificio que, desde 1901, constituye el Instituto Catequista Dolores Sopeña. Tenemos una espiritualidad cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

Vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa basada en la presencia en medio del mundo y nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de la familia trabajadora, especialmente en los sectores más alejados de la Iglesia.

Somos “mujeres para los demás”. Nuestra misión es dar a conocer a Dios como Padre y trabajar para crear condiciones mejores que permitan que todos vivamos con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos. Nuestra consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Capítulo General 25

 

 

UN NUEVO PAPA Y LOS LEONES INSPIRADORES

Tanto católicos como no católicos siguieron atentos la chimenea instalada en la Capilla Sixtina durante las cuatro votaciones que realizaron los cardenales para elegir a León XIV, anteriormente Cardenal Robert Prevost (hace ahora poco más de un mes).

Lo primero que apareció era su nacionalidad estadounidense, que pronto se complementó con su servicio pastoral realizado principalmente en Perú, donde su querida diócesis de Chiclayo tuvo una mención especial en su primer saludo desde el balcón que da a la Plaza de San Pedro. 

Luego nos habría de marcar su nombre de Pontífice, León XIV. Aunque en el reino animal el león representa reinado, violencia y depredación, en la Iglesia este nombre tiene una connotación diferente.

Se pueden relacionar algunos “leones” de la Iglesia con el nuevo Papa: El mismo Prevost al dirigirse por primera vez al colegio cardenalicio reafirmó lo que la mayoría de nosotros pensaba “Hay varias razones, pero la principal es porque el Papa León XIII, con la histórica Encíclica Rerum novarum, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial y hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial”. 

Otro personaje con este nombre es Fray León, compañero de San Francisco de Asís quien, además de acompañarlo en su misión, documentó posteriormente sus experiencias para perpetuar el carisma franciscano. Del mismo modo, podemos ver al nuevo Papa como un buen compañero de su antecesor, tal como los hermanos franciscanos, lo que se refleja desde su trabajo en la curia romana y sus primeros discursos públicos.  

También en el Carisma de Dolores Sopeña podemos ver puntos de encuentro con estos leones que inspiran al nuevo Pontífice.

De hecho, es en el tiempo de León XIII que surgirá primero la Asociación Apostólica de Laicos y luego el Instituto Catequista Dolores Sopeña y su espiritualidad dialoga profundamente con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, principalmente desde la promoción de la persona, tanto desde lo espiritual como de lo material;  también con un valor que era clave para Dolores, salir al encuentro del hermano, de la hermana más necesitada, lo que el Papa Francisco llamó la cultura del encuentro.

Oremos por el Papa León XIV para que pueda continuar el camino de Francisco de acogida, misericordia y fraternidad, que promovemos comprometidamente desde la Corporación Dolores Sopeña, en un mundo donde la agresividad, el individualismo y la cultura del descarte ponen en riesgo la dignidad y la vida de tantas personas.  

Post publicado en el blog de Sopeña Santiago (Corporación Dolores Sopeña en Chile).

NUESTRA PASIÓN: DAR A CONOCER A DIOS

Hace unos años que el Instituto Catequista Dolores Sopeña celebró el centenario del fallecimiento de nuestra madre fundadora.

Para aquella fecha tan señalada, con la ayuda de la revista Vida Nueva, elaboramos una publicación que hablaba sobre nosotras como Misioneras en medio del mundo y cuál es nuestra pasión.

Entre otros muchos textos, Asunción Domínguez, Catequista Sopeña, entonces en México y ahora en Rosario (Argentina), nos ofreció su testimonio sobre el apostolado y la evangelización.

Un testimonio que ahora os dejamos íntegro por aquí:

“Para Dolores Sopeña su gran pasión era ‘dar a conocer a Dios’. Desde muy joven dice: ‘Esta es mi vocación’ y sostiene que algunas personas ‘no aman a Dios porque no le conocen’. De igual modo, para las Catequistas Sopeña, dar a conocer a Dios es nuestra razón de ser.

Cuando Dolores Sopeña sueña el Instituto Catequista, escribe: ‘Vi levantarse un plantel de misioneras dispuestas a ir por todos los confines de la tierra, enseñando su Doctrina Celestial hasta los rincones más apartados del mundo, donde la luz del Evangelio no haya penetrado aún’. Sentimos la llamada a anunciar el Evangelio a toda la creación, lo que implica una invitación a ir siempre más allá, a la ‘otra orilla’, en nuestro caso, a los más alejados de Dios, más allá de las fronteras de la Iglesia.

 

Pasión Catequistas

Las Acciones Pastorales Sopeña (APS) son un espacio de acción específico del Carisma Sopeña. Abarcan todas aquellas iniciativas orientadas a la evangelización directa y se concretan en cada lugar, como respuesta a las necesidades y características de las personas, grupos y comunidades, de ahí su gran diversificación y pluralidad: colaboración en la pastoral diocesana, trabajo parroquial, misiones esporádicas y permanentes, ejercicios espirituales, trabajo en barrios, formación, retiros, casas de retiros, cárceles. Las APS siguen las fases propias de la evangelización y tienen una metodología específica que nos garantiza acompañar procesos.

En esta misión, las Catequistas Sopeña nunca vamos solas, es un rasgo carismático motivar a otros y compartir juntos fe y vida”.

LA EUCARISTÍA, EXPRESIÓN DE AMOR MÁXIMO

“La fortaleza que se recibe al pie del Sagrario no se parece a nada…” Dolores Sopeña.

Para Dolores Sopeña, el centro de su vida estaba en la Eucaristía. Eran varios momentos a lo largo del día que ella aprovechaba a dialogar con Jesús, ante el sagrario, descubriéndolo presente en todas las personas y en todo objeto y circunstancia.

La misa diaria, las visitas al Santísimo o la Hora Santa, eran prácticas diarias que revelaban en Dolores Sopeña una gran devoción eucarística.

Su espiritualidad tiene profundas raíces teológicas y eclesiales y cuatro notas características: cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

La espiritualidad eucarística es un rasgo particularmente relevante para el Carisma Sopeña y delata que la misa en comunidad y los tiempos diarios de adoración alimentan la vida interior de las Catequistas Sopeña y su entrega incondicional a la Misión encomendada por la madre fundadora, hacia el apostolado con los más desfavorecidos, vulnerables y alejados de Dios.

La Eucaristía es una expresión de amor máximo para las Catequistas Sopeña, que encuentran ahí la presencia viva del Señor y la fortaleza necesaria en momentos de flaqueza y de consuelo en tiempos de tristeza.

Eucaristía DS

El Papa Francisco se ha pronunciado en numerosas ocasiones sobre la relación que tiene la Eucaristía con nuestras vidas: “Quien celebra la Eucaristía, no lo hace porque sea mejor que los demás, sino porque se reconoce necesitado de la misericordia de Dios”.

Del mismo modo, san Juan Pablo II expresaba que “todos los cristianos tenemos en la Eucaristía el alimento para nuestro camino”.

 

UNA FLOR BROTADA DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

“El Instituto es una flor brotada en los Ejercicios del espíritu de San Ignacio, estando la raíz en el Divino Corazón. Sepa yo cultivar esa planta celestial con amor, sacrificio y trituraciones constantes”.

Ese es el sentimiento que expresa la fundadora del Instituto Catequista que lleva su nombre, Dolores Sopeña, en unos apuntes respecto al espíritu del Instituto Catequista recogidos en el Tesoro, publicación íntima en la que “la Madre habla a sus hijas”.

Esta semana, las Catequistas Sopeña, y la Familia Sopeña en su conjunto, hemos celebrado el 123 aniversario de la firma del acta de fundación de la congregación religiosa. Fue un momento que tuvo lugar el 24 de septiembre de 1901 en la capilla de la Santa Casa, lugar de nacimiento de San Ignacio de Loyola, en Guipúzcoa (España), tras finalizar unos Ejercicios Espirituales.

La fuerza del Espíritu actuó ahí para dar consistencia y mantener vivo el Carisma.

Ejercicios Espirituales

Junto a otros ocho compañeras, entre las que estaba su hermana Martirio, Dolores Sopeña finaliza los Ejercicios Espirituales que habían ido a hacer y siente que han sido “como la tierra, el humus” de su vida espiritual porque en ellos se nutrió el germen del Instituto.

Dolores “como el dedo de Dios delineando el Instituto…” comparte que desde muy pequeña percibe que Dios la llama y ella responde al sensibilizarse con las necesidades de todas aquellas personas que tiene alrededor y de dar a conocer a Jesucristo, buscando a compañeras que quieran acompañarla.

«Entonemos un himno de acción de gracias que dure tanto cuanto duren nuestras vidas» (T.45)

¡QUÉ ENCUENTRO TAN ESPECIAL!

El XXXIV Encuentro de Laicos, Laicas y Catequistas Sopeña que hemos celebrado hace días en Badajoz ha sido un encuentro muy especial, un reencuentro de una familia que comparte raíces, inspiración, Padre y Madre y, sobre todo una misión común, el legado de esa mujer excepcional, pero a la vez muy real y normal que es Dolores Sopeña: Hacer de todos los hombres una familia en Cristo Jesús.

Aquí, os dejamos un vídeo en el que os compartimos algunos testimonios de participantes en este Encuentro que nos revelan qué esperaban de la cita en Badajoz, cómo se sentían esos días, cómo se sentían de intervenir en el mismo, qué querían llevarse y, finalmente, qué sienten que se llevan.

La gratitud al equipo de Laicas y Laicos Sopeña de Sopeña Badajoz por la acogida de corazón y brazos abiertos, llena de la alegría confiada que nos anima a proseguir en misión compartida.

 

UNA MISIÓN Y DOS VOCACIONES

El XXXIV Encuentro de Laicos, Laicas y Catequistas Sopeña, que ha tenido lugar en la ciudad de Badajoz el pasado fin de semana, ha hecho manifiesta la alegría por el legado de una misión común, compartida por dos vocaciones de la Familia Sopeña: laicado y consagradas.

En esta ocasión, bajo el lema “Somos Familia Sopeña”, la reunión, prólogo al inicio del curso académico en España, ha contribuido de forma explícita a fortalecer los lazos familiares y la labor en la que confluyen todos sus miembros de evangelizar y facilitar oportunidades de crecimiento integral y superación a personas jóvenes y adultas, en la mayoría de los Centros Sopeña, pero que también alcanza al alumnado de Educación Infantil y Primaria, precisamente del Colegio Sopeña Badajoz, anfitrión de la cita.

Berrocal en Badajoz

Su director, Jesús Berrocal, se encargó, junto con un equipo de más de 20 personas, todas ellas trabajadoras del Colegio, de la cálida acogida a los más de 150 asistentes para que se sintieran en familia, como en casa.

Agradecido por la confianza del Patronato de la Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica del Instituto Catequista Dolores Sopeña, Jesús Berrocal se mostró emocionado por la oportunidad de construir “este espacio y este tiempo de encuentro para fortalecer lazos y nutrirnos personal y espiritualmente”.

Esta reunión ayudó a reafirmar el compromiso con la Misión que nuestra fundadora, la Beata Dolores Sopeña, nos confió a las dos vocaciones: ser testimonio vivo del amor de Dios en el mundo y constructores de una sociedad más justa y fraterna”, aseguró Berrocal.

Rememorando parte de la historia de la Familia Sopeña en Badajoz, que comenzó en el año 1904, durante una breve visita de Dolores Sopeña camino de Sevilla, Jesús Berrocal explicó que “todo tiene su origen en aquel esfuerzo, en los viajes que Dolores emprendió desde muy joven hacia cualquier lugar, próximo o lejano, donde hubiera una sola persona en situación de carencia o dificultad, sin la fortuna de conocer a Dios”.

“Ahí era cuando ella, con su dulzura y su amor, nos abría el corazón hacia Él”, afirmó.

El director de Sopeña Badajoz acabó su bienvenida evocando también que el legado de Dolores Sopeña, “mujer excepcional, pero muy sencilla y real, nos recuerda que la fe debe ser dinámica, capaz de transformar realidades y construir puentes de esa fraternidad que ella tanto anheló”.

Cristina en Badajoz

Por su parte, Cristina Buenvarón, Catequista Sopeña y directora de la Fundación Dolores Sopeña, presentó la cita felicitando al grupo porque “la reunión es una manifestación vida del Carisma de Dolores Sopeña, de su sueño por una sociedad donde cada persona, independientemente de su condición social, pueda encontrar un espacio de acogida, amor y dignidad”.

Bajo el lema, “Somos Familia Sopeña”, se sucedieron durante todo el fin de semana momentos de oraciones, interioridad, actividades y talleres.

El sacerdote Manuel Fernández Rico, capellán de la Universidad de Extremadura, apoyó con su ponencia sobre la Familia Sopeña la convicción de que actualmente los/as participantes son custodios del Carisma y, por tanto, responsables de construir el Reino desde “vuestros valores”.

Sacerdote diocesano

Además, hizo reflexionar a los/as presentes sobre las actitudes que han de cultivarse para la construcción de una familia: paciencia, amor, objetivos claros, consensos, comunicación clara, igualdad…

Tras una visita exhaustiva a las instalaciones del Colegio Sopeña Badajoz y una comida fraterna, divididos en grupos, los y las asistentes pasaron a los talleres en familia, todos enfocados a celebrar el reencuentro y conocerse más y mejor.

Talleres viajes en familia

La tarde del sábado continuó con una Misa Extremeña en el convento de san José de las Adoratrices, oficiada por el párroco de San Fernando y el Gurugú y de la Pastoral Penitenciaria, Isidro Luengo Cruda.

Ofrenda misa extremeña

En la mañana del domingo, María Lourdes Torrado, coordinadora de Pastoral de Sopeña Badajoz, nos hizo reflexionar con una preciosa oración a través de la metodología del Godly Play (Juego sagrado).

Con esta forma de explorar la fe a través del lenguaje religioso, Mª Lourdes Torrado ofreció la historia de “La Gran Familia”, sobre la promesa de Dios a Abraham y Sara de convertirlos en una gran nación que sería una bendición para toda la tierra.

La oración de La Gran Familia de Abraham y Sara refleja la promesa divina de que su descendencia sería numerosa y bendecida, convirtiéndose en un pueblo escogido por Dios.

Oración Abraham

Esta idea no solo representa la continuidad de su linaje biológico, sino que también tiene un significado espiritual profundo, ya que su descendencia se considera parte del plan divino de salvación para toda la Humanidad.

La trascendencia a la «Familia Sopeña» es la ampliación de esta bendición más allá de los límites étnicos, abarcando a todas aquellas personas que, a través de la fe, se consideran parte de esta gran familia espiritual, del legado de Dolores Sopeña. Así, la promesa hecha a Abraham y Sara se universaliza, mostrando que la familia de Dios no está limitada a la sangre, sino que se extiende a toda la comunidad.

Para terminar este fructífero fin de semana y antes de la clausura, la Superiora de las Catequistas Sopeña y presidenta internacional de la Fundación Dolores Sopeña, Miryam Ávila, presidió una mesa redonda sobre el ser, el estar y el hacer del Carisma Sopeña.

Esta sesión, dinamizada por Belén Blanco, miembro del equipo de Misión Compartida de la CONFER, contó con los testimonios de Lola Quesada y la propia Miryam Ávila, Catequistas Sopeña; y de los laicos y laicas, Silvia, Lourdes, Inma y Víctor, de Badajoz, Sevilla, Barcelona y Las Palmas, respectivamente.

Mesa redonda

Coincidieron en destacar la gratitud y el privilegio de poder compartir la misión “de la mano” y cómo el Carisma Sopeña enseguida fue revelado como algo diferente, algo distinto, “algo que venía directamente de la mano de Dios” a hacerse presente en sus vidas.

Este Carisma “transmite con alegría y mucha pasión el Renio de Dios”, concluyeron.

FRASES Y ORACIONES DE DOLORES SOPEÑA

Para quien tiene el deseo de conocer a Dolores Sopeña tiene al alcance de su mano numerosas fuentes de diversa índole. Una de ellas, pueden ser sus frases y oraciones, recogidas en múltiples publicaciones y reunidas en la web de su Canonización.

Sus hijas, las Catequistas Sopeña, son profundamente conocedoras de la persona de Dolores y de su Carisma, fruto del amor que un día le brindaron y que se ve renovado cada jornada que dedican a lo que antaño fue su misión: llevar a Dios allí donde están los alejados, los que sufren, los que no han tenido la dicha ni el privilegio de conocer a un Dios que lo es todo para Dolores.

También es reveladora de su personalidad y su profunda fe y compromiso cristiano el Testamento Espiritual, una carta que Dolores escribe a sus hijas, las Catequistas Sopeña, el 3 de enero de 1918, poco antes de su fallecimiento, cuando ya era consciente de su Ida al Cielo a reunirse con Dios.

“¡Qué hermoso es irse al cielo sonriendo! Así le sucede a vuestra pobre Madre, que tiene el corazón lleno de contento en estos días desde que veo próxima la hora de mi partida”, se recoge en la carta.

En el libro, “Al calor de tu fuego. Oraciones para la vida cotidiana”, igualmente Dolores Sopeña deja constancia aquí de lo que para ella representa la oración y su forma de vivirla: su comunicación con Dios, como una relación personal, íntima, intensa e ininterrumpida.

De la misma forma, Dolores Sopeña nos ha dejado frases, reflexiones, oraciones que dan cuenta de su inmensa actividad interior, además de su esforzado apostolado dirigido a los más afligidos, a los olvidados.

Justamente, sobre la eficacia apostólica que tanto la desvelaba nos dejó esta reflexión:

“Tres miradas fijas debemos tener para trabajar eficazmente en el apostolado: mirar siempre nuestra pequeñez y fragilidad; tener una confianza ciega depositada en nuestro Señor; vaciar nuestro corazón por completo para que sólo Dios lo llene. Únicamente así, conseguiremos cumplir nuestra misión”.

Frases y oraciones