CONFIRMACIÓN DE JÓVENES Y ADULTOS EN SEVILLA

Estos días, jóvenes y adultos de las parroquias de La Candelaria y la Blanca Paloma de Sevilla han realizado su Confirmación acompañados de Audolia Suárez, Catequista Sopeña, familiarmente conocida como Loló.

El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana, junto al bautismo y la eucaristía y supone la integración plena como miembro de la Comunidad, aceptando la formación pastoral permanente.

Loló tiene a su cargo la formación de preparación a la Confirmación de los grupos de jóvenes y de adultos de las mencionadas parroquias, ambas en el barrio sevillano de Los Pajaritos.

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Además, vive desde hace cuatro años en la Comunidad de Catequistas Sopeña en Sevilla y coordina toda la Catequesis de Confirmación.

Dentro de la Fundación Dolores Sopeña y, concretamente en los Centros Sopeña de Sevilla, Juan de Vera y San Pablo, desempeña la función de responsable del personal no docente.

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La importancia de este sacramento para un católico radica en que se produce una unión más íntima a la Iglesia y los confirmados reciben una fortaleza especial del Espíritu Santo.

Estas ceremonias de confirmación forman parte de las Acciones Pastorales de la Comunidad de Catequistas Sopeña en la capital andaluza, quien ha expresado su agradecimiento por “la constancia y el entusiasmo” que pusieron en su formación para confirmar su fe.

En el caso de la confirmación de los jóvenes celebró el arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo y en la celebración de los adultos, ofició Monseñor Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla.

Si te interesa prepararte para recibir este sacramento, ponte en contacto con alguna de las Comunidades de Catequistas Sopeña que tenemos repartidas por España y por el mundo.

Puede consultar las ciudades en las que estamos aquí.

CATEQUISTAS QUE HABLAN DE SUS VOCACIONES

Cada año, la Comunidad de Catequistas Sopeña de Bogotá (Colombia) dedica el mes de septiembre a conmemorar a nuestra madre fundadora, la Beata Dolores Sopeña. El Mes Sopeñista, lo llaman. En esta ocasión, lo celebran, además, rememorando los 75 años de la presencia en este país latinoamericano y hablando de sus vocaciones.

Todos estos años cuentan además historias de compromiso y entrega a la vida consagrada de Catequistas colombianas o de otras partes, pero que pasaron por esa Comunidad de Bogotá, que tanto bien ha hecho.

A través de pequeños vídeos, difundidos en redes sociales, este septiembre Sopeñista está dando visibilidad a experiencias vocacionales.

Las Catequistas Sopeña son mujeres y misioneras en medio del mundo, mujeres acogedoras, de espíritus alegres, como le gustaban a Dolores Sopeña.

Juanita Arguijo, hoy en Santiago de Cuba, mexicana de nacimiento, destaca la calidez humana de tantas experiencias vividas desde 2004 hasta 2013, años en los que vivió en la Comunidad de Colombia.

Agradecida “por todos los bienes recibidos en este lindo país”: amistad, acogida, alegría, creatividad…

También agradecida se muestra Noemí Gutiérrez, colombiana, por toda la riqueza, crecimiento y aprendizaje de las distintas nacionalidades que formaban esa Comunidad.

Blanca Cecilia Martínez, de Bogotá y ahora en Toledo (España), cuenta que respondió a una llamada de la que no fue del todo consciente hasta que Dios se manifestó para ella a través de las palabras de las propias Catequistas Sopeña que conoció allá. En ese momento, dice, decidió que quería ser como ellas.

Unos padres muy cristianos fueron el origen de la vocación de Esperanza Castillo, que se vio confirmada por el trato con las Catequistas, “muy cercanas”, en la capital colombiana. Por eso, anima ahora a las jóvenes a escuchar la llamada de Dios.

Sacramento Muñoz, española y ahora en Loyola (España), expresa su agradecimiento porque Dios y el Instituto Catequista Dolores Sopeña le permitieran ir a América y conocer Bogotá.

Por su parte, Rosa Emilia Laverde, recuerda que conoció a las Catequistas Sopeña en el Centro Obrero de la ciudad y con su afán de ayudar a los demás, no tardó en solicitar su ingreso en la Congregación.

Dice ser y haber sido muy feliz en su vida y con sus tareas y siente que ahora más que nunca, con la pandemia que sufre el planeta, las Catequistas Sopeña han de ofrecer ayuda y esperanza ante las dificultades.

Si a ti también te hace feliz ayudar a los demás, quizás tengas más interés en conocer sobre vocaciones.  ¿Crees que podrías ser Catequista Sopeña?

#75añosencolombia

SOPEÑA CONSTRUYE VIDA

La actividad en los espacios de acción de nuestra misión apostólica en España se ha iniciado con mucha incertidumbre y muchos cambios, pero también llena de esperanza, como lo demuestra el lema de Pastoral: Sopeña Construye Vida.

La acción pastoral en escuelas y centros de formación de la Fundación Dolores Sopeña nos invita este curso recién iniciado a conocer y construir vida desde el Carisma Sopeña.

La Pastoral se materializa en momentos de encuentro y participación en la transformación del entorno a través de los valores Sopeña de acogida, respeto, salir al encuentro, promoción, solidaridad y fraternidad; así como en actividades dirigidas a dar respuesta a la necesidad humana de desarrollar su dimensión trascendente.

Bajo el lema Sopeña Construye Vida se nos anima a construir vida, pero no cualquiera. Más bien una vida alumbrada siempre por el Evangelio, sencilla y en armonía con Dios y la Creación, que asegure una vida digna para todas las personas.

Y construir desde el sentido que le damos en la Familia Sopeña de habitar, cuidar, servir.

En definitiva, Sopeña Construye Vida nos anima a vivir y dejar huella.

Debido a la pandemia por COVID19, nuestras experiencias vitales se han visto zarandeadas y quebradas en algunos casos.

La propuesta de Pastoral es que ha llegado el momento óptimo de comenzar a construir una nueva vida, más consciente, más cercana y comprometida con nosotros mismos, con nuestros semejantes, con la Tierra misma y con Dios.

 

Se trata de una nueva etapa y de nosotros depende ir fijando unos robustos cimientos.

Uno de los objetivos fundamentales de los espacios de acción de la Fundación Dolores Sopeña es ayudar a toda aquella persona, hombre o mujer adulta, a construirse a sí misma y construir una sociedad mejor, guiada por la brújula de los Valores Sopeña.

Somos parte de la Casa Común, como nos recuerda el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si’, y como habitantes somos responsables del cuidado de toda la Creación.

El problema ecológico no nos es ajeno y hemos de trabajar por una ecología integral que cuide de los más débiles y, por supuesto, de nuestra interioridad.

Construyamos y vivamos una VIDA como nos enseñó Dolores Sopeña, así en mayúsculas.

CONTAGIARNOS DE AMOR Y ESPERANZA

Las dificultades y el dolor que está suponiendo en todo el mundo este tiempo de pandemia por COVID 19 nos reclaman fe y acción a partes iguales para saber comunicar amor y esperanza y ejercitar la solidaridad.

En este blog, que pretende ser un alimento para el espíritu, queremos recuperar una reflexión de Gabriela Herrera, Catequista Sopeña en la Comunidad de Santiago en Chile.

Es un mensaje de amor y esperanza para que, como decía el Papa Francisco evitemos rumiar la desolación, y nos empleemos en enfrentar juntos la realidad que tenemos y nos alentemos unos a otros, como en las buenas familias.

El mensaje de Gabriela Herrera era una invitación para reflexionar sobre el tiempo de Resurrección, pero que sigue plenamente vigente por la permanencia y recrudecimiento de los problemas que para tantas personas está provocando la pandemia.

Nos invita a enfrentar este tiempo con gestos concretos, actitudes reales y signos visibles y no a lamentarnos.

No es un tiempo de indiferencia, egoísmo, división u olvido. Es un tiempo de esperanza y de mirar con realismo a la cantidad de personas y de familias que están en situación de necesidad.

Nos apremia a armonizar fe y acción a través de obras de misericordia corporales como dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, a vestir al desnudo, a acoger al migrante, a visitar a los presos y a los enfermos, a enterrar a los muertos…

Y mediante obras de misericordia espirituales como dar consejo a quien lo pide, escuchar a quien lo necesita, enseñar al que no sabe, ayudar a reconocer errores, consolar al triste, tratar bien al prójimo y perdonar las ofensas.

Como decíamos al principio y como nos recuerda el Papa Francisco, tenemos una excelente oportunidad de comunicar amor y esperanza.

Podéis ver en este enlace la conversación y reflexión completa.

https://www.facebook.com/gonzalo.quintana.963434/videos/665378030704210/?t=1

ESE DIOS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

La Pastoral Vocacional Intercongregacional de Colombia está difundiendo vídeos para dar a conocer los distintos Carismas de las congregaciones con presencia en la ciudad de Bogotá, porque “Dios sigue llamando a los jóvenes a comprometerse en la construcción del Reino”.

Ese es el caso de nuestro Instituto Catequista Dolores Sopeña, cuya Comunidad en la capital colombiana está precisamente celebrando sus 75 años de presencia y misión allí en el país sudamericano.

En la grabación, difundida a través de redes sociales, Mane Arenas confiesa a las jóvenes católicas en proceso de discernimiento que para las Catequistas Sopeña lo más importante, según manifestaba nuestra fundadora, es que nuestras actitudes reflejen día a día a “ese Dios que todos llevamos dentro”.

En un canal con más de dos mil seguidores, Mane Arenas explica cuál es el Carisma que vive y mueve a las Catequistas.

“Somos Catequistas, no porque demos Catequesis en las parroquias, si no, porque entendemos la fe como un proceso continuo y “nos dedicamos a dar a conocer a Dios a aquellas personas que no lo aman porque no le conocen”, como decía la Beata Dolores Sopeña.

La misión que realizamos también allí en Colombia se hace en entornos rurales, en centros de capacitación y en escuelas profesionales, en estos últimos casos, a través de la Fundación del mismo nombre.

La oración es el motor de nuestra vida –manifiesta Mane Arenas- y, por eso, los espacios de oración, tanto personal como comunitaria, son muy importantes. “En la noche revisamos el paso de Dios por nuestras vidas y agradecemos por todas esas personas y situaciones en las que Él se ha manifestado”.

Dios tiene un sueño para ti. Atrévete a escucharlo en el silencio, pero también en aquellas personas que Él coloca en tu camino.

¡Atrévete a soñar el sueño que Dios tiene para ti!

UNA COMUNIDAD DE PIEDRAS VIVAS EN CUBA

Relato aparecido en la publicación «Iglesia en Marcha» de Santiago de Cuba, en la que su autora, Rosario de la Caridad Vázquez Fernández, cuenta cómo se creó y se ha desarrollado por parte de Catequistas Sopeña una comunidad de piedras vivas, que dan a conocer a Jesús con sus testimonios vitales.

La Historia de una Comunidad de piedras vivas

La comunidad de la Anunciación de María fue fundada en el año 2012 y, aunque aún no cuenta con un templo propio, acumula una historia de casi 25 años en compañía de Dios.

“En el año 1995, era catequista en la comunidad San Pedro Apóstol y ante la pérdida de mi madre, una de las religiosas que nos acompañaban me propuso crear una comunidad en esta zona del distrito José Martí, en Micro 9, pues no había ninguna presencia de la Iglesia Católica”, comenta Olivia Cobo Díaz.

Ante esta propuesta, las hermanas Catequistas Sopeña visitaron la casa de Olivia y el 25 de diciembre de 1995 celebraron la primera misa en compañía de las pocas personas que conocieron la Buena Nueva. Nacía así la comunidad Nuestra Señora de Belén.

A medida que pasaban los meses iba consolidándose y creciendo, al punto que unos pocos años después, se hizo necesario crear otra Casa-Misión llamada San Francisco Javier, en la casa de la familia de Reynaldo Sang, Martha y Marthica, formada por sesenta adolescentes, juveniles y jóvenes.

Eran entonces, dos apartamentos donde se reunían cada vez más personas a compartir la fe. Los recuerdos que guardan con celo quienes vivieron aquella etapa son muchos pues fueron acompañados por muchísimos sacerdotes, obispos y religiosas. En la primera vez que se hablaba de Dios en esa zona tan habitada y en la que abundaba la religiosidad popular.

Desde sus inicios fue una comunidad misionera, no solo en el área donde estaban ubicados los apartamentos, sino que, en compañía de las Catequistas Sopeña armaban el camión misionero  y cada semana los más jóvenes y algunos mayores, iban a las comunidades del municipio Guamá, ubicado al oeste de la provincia: allí también fundaron comunidades, iniciaron sacramentalmente a muchas personas y hasta el día de hoy regresan a compartir la Palabra de Dios, no las mismas personas, pero si con la misma intención.

Misión Cubanos

“Todo está en el corazón, pero no está escrito con palabras sino con sentimientos”, así recuerda la hermana Eloísa Barcia, Catequista Sopeña y fundadora de Nuestra Señora de Belén. También cuenta: “lo primero que hicimos fue ir a ver a la Madre al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre y, a los pies de la Virgen, iniciamos todo”.

En el año 2012, luego de la visita pastoral de Benedicto XVI a Cuba, se materializó la unificación de las dos comunidades existentes y de la fusión de Nuestra Señora de Belén y San Francisco Javier nació La Anunciación de María como comunidad perteneciente a la Parroquia Cristo Rey del Universo.

Sin embargo, la lejanía del nuevo apartamento imposibilitaba la participación de muchas personas hasta que, en 2017, se aprobara la construcción del templo en un lugar donde confluyen Micro 9 y Micro 10, la Risueña, la Risueñita y otros barrios colindantes.

El 23 de marzo de 2019 se celebró la primera eucaristía en el terreno y los participantes colocaron la primera piedra como ofrecimiento de piedras vivas que quieren construir y compartir el Reino de Dios con quienes no lo conocen.

“Desde entonces, la comunidad ha crecido considerablemente, casi a diario vienen personas para que sus hijos asistan a la catequesis cada sábado, se inició un grupo de catecumenado y la formación para los miembros de la comunidad también ha sido mayor”, explica la hermana Verónica Améstica Canales, Catequista Sopeña, quien acompaña esta comunidad hace varios años.

La nueva ubicación del templo en construcción permite mayor vida comunitaria: cada sábado reciben niños en la catequesis, celebran la Eucaristía dos veces por semana, adoran a Jesús Sacramentado cada jueves, los jóvenes se reúnen cada viernes, en los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma realizan retiros comunitarios y no pierden el estilo misionero que les caracteriza.

Comunidad de piedras vivas

En la antigua comunidad Nuestra Señora de Belén nació la vocación de la hermana Dolores Quesada, quien pudo renovar sus votos recientemente, acompañada de quienes la vieron crecer y rezaron por ella.

Rezamos por los miembros de la Anunciación de María, piedras vivas que comunican a Jesús con sus vidas, allí donde Él ha querido habitar por tantos años, recordándonos cómo vino a salvarnos, en lo pequeño y desde lo pequeño.

Aquí puedes ver la publicación completa

Revista Iglesia en Marcha Santiago de Cuba

LAS CATEQUISTAS SOPEÑA NOS CUENTAN

Las Catequistas Sopeña han recopilado en una publicación titulada Las Catequistas Sopeña nos cuentan los rasgos de su Carisma y los elementos esenciales de su estilo de consagración a Dios.

Una a una, varias hermanas expresan cómo recibieron la inspiración con la que Dios las llamó, cómo viven la oración, su respuesta apostólica en la actualidad o su experiencia de vivir en Comunidad.

La personalidad de la fundadora del Instituto Catequista, la Beata Dolores Sopeña, es el motivo de muchos de los acercamientos de estas mujeres a la institución, constituida en 1901.

Te animamos a leerlo para que conozcas sus inspiraciones y sus peculiaridades, pero te dejamos por aquí una pequeña introducción.

María Esther expresa la comodidad que siempre sintió frente a Jesús Sacramentado. En su opinión, la clave de la vida misionera es la oración.

Noemí Gutiérrez muestra su agradecimiento a Dios por concederle el hecho de nacer en una familia cristiana, donde se originó su vocación. Desde siempre ha sentido que su vida es para Dios y con Dios y que siente su amor y su presencia constante.

La vida en comunidad es para Verónica Oleas elemento esencial de la Vida Consagrada, es la vida en familia. En medio de la diversidad de nacionalidades, edades, capacidades, personalidades, “todas nos hermanamos en torno a la Santísima Trinidad y a nuestra madre, la Beata Dolores Sopeña”, explica.

Mane Arenas aborda la experiencia transformadora que suponen los Ejercicios Espirituales. Considera un regalo el haber podido acompañar a los Laicos, personas con las que comparten la Misión Apostólica, en esos espacios de encuentro ignacianos. “Nos convertimos en canales por los que Dios se comunica con su criatura”.

Cristina Buenvarón cuenta cómo desde los Centros, ejes de la obra apostólica que es la Fundación Dolores Sopeña, se materializa el principal compromiso evangelizador a través de mejorar el destino de hombres y mujeres adultos que han tenido menos oportunidades. Para ella, esta Misión es el mayor regalo, el camino pleno y feliz que da sentido a su vida.

En parecidos términos se expresa María Jesús González, para quien un Centro de Formación y Capacitación Sopeña es un proyecto de Dios, un proyecto de acercamiento a personas humildes, de pocos medios, para crecer.

Siente que el Centro es un árbol y “los frutos son palpables en cada corazón y cada vida de las personas que pasan por él”.

Jacqueline Rivas reconoce que conoció a las Catequistas Sopeña en una convivencia y ese momento le cambió la vida. Se sintió cautivada por su forma de ser y de hacer. “Eran mujeres alegres, cercanas, sencillas, acogedoras”. Del Carisma Sopeña le encanta “la manera de dar a conocer a Dios, más con la vida y las obras, que con las palabras”.

Por último, Eloísa Barcia, en Las Catequistas nos cuentan, nos invita a detenernos en la palabra Getsemaní, una palabra muy importante para las Catequistas. Su madre, Dolores Sopeña, “se asoma a la noche de Getsemaní con vértigo y asumiendo personalmente los dolores del mundo… Sus pecados, traiciones, miedos, angustias… Jesús en Getsemaní ama y lo hace sin medida”. Ella lo hará también.

SEMANA SANTA EN CASA

La Semana Santa, es un momento central de la vida de los cristianos. En nuestras comunidades acostumbramos a tener durante estos días una serie de vivencias personales y comunitarias que marcan profundamente nuestra vida espiritual.

Sin embargo, este año, las circunstancias nos obligan a mantener un aislamiento que nos impide compartir comunitariamente las celebraciones y  expresiones de fe del modo en que lo hacemos en condiciones normales.

Tendremos a nuestra disposición, no obstante, los espacios de televisión y radio habituales para seguir las celebraciones, sintiéndonos, acompañados también en la oración.

Una oportunidad es la de la celebración íntima en familia, o a solas, en intimidad con Dios. Para ello, puedes ayudarte de los símbolos que te ambienten a dar el sentido de cada día,  a construir decoraciones que nos faciliten entrar en clima de oración, en la celebración….

Desde la web de Aleteia nos ofrecen muchos recursos para esta Semana Santa tan atípica en casa y, concretamente, comparten un artículo con diez tipos de decoraciones para hacer nuestro hogar más propicio e inspirar la vivencia interior.

Motivos verdes, velas de colores o el Cirio Pascual, vidrieras, coronas de espinos, cruces santas o, incluso, las catorce estaciones del Vía Crucis, en este caso, para rezar con los niños.

El cirio pascual, es uno de los símbolos más importantes, nos recuerda la victoria de Jesucristo sobre la muerte, a través de la Resurrección.

Este renacimiento de Cristo tiene su símbolo en la luz, por el fuego nuevo, que ahuyenta tinieblas de muerte. Luz como símbolo de vida, alegría y esperanza para los cristianos.

Iluminar la Vigilia del Sábado Santo con el cirio pascual es representar la victoria de Cristo sobre la muerte y el mal. Es importante que todos portemos una vela en ese momento de bendición del fuego.

Pasión Semana Santa

Las Catequistas Sopeña os proponemos además habilitar un pequeño espacio de oración, decorado y tranquilo, donde meditar y rezar estos días santos. ´

Es importante  buscar un lugar en casa para el recogimiento, una pequeña iglesia doméstica. Sirve un pequeño espacio con una imagen y una pequeña luz, permanentemente encendida que nos recuerda la importancia de rezar y la compañía de la Luz.

Mejor si es un lugar tranquilo, estético y con suficiente espacio para que la familia se reúna alrededor.

Decorar la casa para esta singular Semana Santa de 2020 nos ayudará a todos a vivirla más centrados, más en conexión con su sentido primigenio y con la oración.

Tanto si hay niños y jóvenes, como si estamos solos o somos todos adultos, podemos aprovechar para dialogar mientras que preparamos la casa y así ocuparemos el tiempo, centrados en la Semana Santa.

Una propuesta de Jesuitas está contenida en la web #SemanaSantaenCasa, bajo el lema #EnCasaconDios para vivir estos días en familia.

Contiene programación general de misas, celebraciones y oficios, propuestas de oraciones diarias, sentido de cada día de Pasión, vídeos, películas temáticas y, hasta, una pausa diaria, de examen ignaciano.

Esperamos que la excepción a nuestra forma de celebrar la Semana Santa nos aporte algo de luz sobre la intimidad y la necesidad, a veces de ese silencio y esa búsqueda interior.

“Señor, ven en mi ayuda, sostenme en la lucha de la vida”, DS.

LA ORACIÓN PARA LOS CRISTIANOS

La oración para Dolores Sopeña es alimento diario, es vital para su relación con Dios. Para los cristianos representa “el latido del corazón de la Iglesia”, parafraseando también el libro del Papa Francisco “La Oración. El aliento de la vida nueva”.

La fundadora del Instituto Catequista Dolores Sopeña logró vivir una síntesis dialéctica entre la acción y la contemplación.

En sus propias palabras: “El espíritu propio de nuestro Instituto es espíritu de oración, espíritu apostólico y la unión constante de estos dos espíritus en uno”.

Tal y como se recoge en su recién estrenada web para su Canonización, el reto es ver cómo se logra que “no una hora, pero ni un minuto nos inclinemos más a la vida activa que a la contemplativa”.

Sus encuentros y diálogos con Dios, recogidos en buena parte en el libro “Al calor de tu fuego”, son la expresión de la absoluta confianza de esta mujer, pionera y avanzada en su tiempo hacia el apostolado con los más desfavorecidos, vulnerables y alejados de Dios.

Descubre que la promoción humana, el anuncio de Jesucristo y la construcción de la fraternidad son el mejor modo de hacer creíble el Evangelio.

Las dificultades por las que pasan ahora mismo millones de personas, millones de católicos en todo el mundo por la pandemia del Coronavirus, hacen más necesario destinar parte de ese tiempo que estamos ganando a la oración.

Es un rasgo esencial de la vida cristiana y el aliento de la Iglesia para que siga viva y fuerte y haga fuerte al resto de la Humanidad.

Precisamente el Papa Francisco, ha propuesto para hoy 25 de marzo a mediodía a todos los cristianos y a todos los creyentes, sea cual sea su tradición religiosa, “unir sus voces hacia el Cielo”.

Esta semana además, el lunes 23 de marzo se cumplieron 17 años de la beatificación de Dolores Sopeña por san Juan Pablo II en Roma.

Se nos pone en bandeja pedir además la ayuda de la Beata para lograr su confianza y su esperanza en el poder de la oración de la Humanidad.

También es tiempo quizás de pedir por su intercesión a través de la versión breve de su novena:

“Señor Jesús, que por salvar a la humanidad ofreciste tu vida en la cruz. Por el ardiente celo apostólico que infundiste en el corazón de tu sierva, la Beata Dolores Sopeña, por aquellos continuos trabajos y sufrimientos que abrazó gozosa por la salvación de los hombres, te suplico por su intercesión nos concedas el favor que deseamos alcanzar y dígnate otorgarnos la gracia de su Canonización si tal es tu santa voluntad. Amén”.

(Se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

CUARESMA PARA NIÑOS Y GRANDES

La Cuaresma y otros tiempos litúrgicos, en ocasiones, no son bien aprovechados por todos, por lo que es importante recordar, incluso a los miembros más jóvenes de las familias, la importancia de un momento que nos brinda la oportunidad de dar lo mejor que tenemos.

Nuestro quehacer como Catequistas Sopeña pone el acento precisamente en la palabra Catequesis, que es el “tradicional depósito de la fe a los nuevos miembros que se inician en la Iglesia Católica y su continua instrucción”.

Se trata de una actividad que está en el origen mismo del Cristianismo.

La Cuaresma es una excelente ocasión para contarles a nuestros hijos lo que significa este periodo de conversión, de tratar de quitar de nuestras actitudes, de nuestras vidas y relaciones con los demás, todo aquello que ofende a Dios: egoísmo, mal humor, pereza, desgana…

También es un tiempo privilegiado para aprender y ensayar el perdón, que es la forma más generosa y luminosa de amar a los demás.

Y, por último, un tiempo, dedicado a la preparación de la fiesta de la Pascua, en el que fortaleceremos nuestra relación con Dios, siendo conscientes de nuestros actos, especialmente de aquellos que le ofenden, y modificándolos por otros que nos acerquen a quien nos perdona siempre porque nos ama.

Un vídeo vitalista nos explica este tiempo litúrgico, de escucha, de purificación e iluminación intima, que vale tanto para niños como para mayores.

https://www.facebook.com/catolikidsoficial/videos/2396681670622118/