TENURA: LA MEJOR MEDICINA

La ternura que se desprende del amor de Dios se revela como el bálsamo para aliviar el dolor provocado por las incertidumbres y angustias de este tiempo que nos está tocando vivir.

Por una vez en todo el mundo y al unísono, compartimos una misma preocupación, pero, lógicamente, con distintos grados de dolor, dependiendo del país en el que hayamos nacido y en el que estemos viviendo.

Es momento ahora, y siempre, de actos de amor y fraternidad, que contrapongan la misericordia a lo terrible de los números y los acontecimientos.

Así lo ha expresado y compartido Eloísa Barcia, Catequista Sopeña, ahora en Santiago de Chile, en un artículo sobre la acción social desde nuestro Carisma en la revista ICONO, de los Padres Redentoristas.

Su experiencia personal no deja lugar a dudas: Los “derroches de ternura” ayudan a crecer mejor a las personas.

Ternura: La mejor medicina

Los acontecimientos actuales revelan que, son los actos misericordes, los que efectivamente devuelven el sentido a nuestras vidas.

Un libro me ha acompañado desde jovencita; es pequeño, liviano… contiene oro puro. Al hacer la maleta para cambiar de destino, este librito es lo primero que empaco. El personaje principal me sigue cautivando a través de los años; desde la introducción, se presenta con sus “vicios ejemplares”: la sencillez y la amistad. Al final, no deja de sorprenderme, cuando afirma que “el cariño es una apuesta contra la insolencia de los números”.

En el último año, hemos sido testigos del derroche de ternura del personal médico hacia los enfermos de Covid-19, que ha sacrificado horas, familia y hasta su propia vida. Esto sirvió y sigue sirviendo a enfermos, sobrevivientes y a aquellos que, una vez sanados, padecen de otras dolencias mentales y emocionales.

En mi experiencia personal, he sido testigo de que los “derroches de ternura” ayudan a crecer a las personas. Muchas se acercan a nuestros Centros con el anhelo de aprender algo; otras tantas, con deseos desconocidos; y, la gran mayoría, con sus almas perdidas y sus corazones vacíos… No obstante, van creciendo en seguridad, confianza en sí mismas, habilidades humanas y un vasto caudal espiritual. Ciertamente, esto sucede porque encuentran un plus de amistad, cariño, atención, ternura, que les facilita abrir su corazón a sí mismas, a Dios y a los demás.

ternura flores

Hoy estarás conmigo en el Paraíso

En el Evangelio, nos encontramos con un Amor sencillamente tierno, que no ha podido manifestarse mejor que en el nacimiento en un establo del pequeño pueblo de Belén de Judá; un Amor que se dona totalmente en Getsemaní, derramando su sangre sobre nuestra tierra; un Amor que entrega su rostro en respuesta a la ternura de una mujer que se acerca y le ofrece un pañuelo; un Amor que, en la Cruz, muestra su ternura en una promesa: “hoy estarás conmigo en el Paraíso”; un Amor que, preocupado por su Madre, y por el género humano, nos hace la sublime y tierna entrega de una Madre y la entrega a ella de unos hijos, que somos nosotros.

Igualmente, el Resucitado se presenta a María Magdalena y la llama tiernamente por su nombre; de la misma manera, mediante Tomás, nos revela su corazón traspasado y sus venerables llagas. Estas son solo pinceladas del derroche de ternura de Dios Padre manifestado en Cristo Jesús, que nos envía luego al Consolador, al Espíritu Santo, que ayudará a abrir nuestra mente y corazón para anidar lo inconcebible.

La sabiduría del amor

Al final del libro que les comenté al principio, el autor pone en boca del protagonista:

“La cosa más urgente es desear tener el Espíritu del Señor. Él solo puede hacernos buenos, profundamente buenos, con una bondad que es una sola con nuestro ser más profundo. Mira, evangelizar a un hombre es decirle “Tú también eres amado de Dios en el Señor Jesús”. Y no solo decírselo, sino pensarlo realmente. Y no solo pensarlo, sino portarse con este hombre de tal manera que sienta y descubra que hay en él algo de salvado, algo más grande y más noble que lo que él pensaba, y que despierte así a una nueva conciencia de sí. Eso es anunciarle la Buena Nueva y eso no podemos hacerlo más que ofreciéndole nuestra amistad; una amistad real, desinteresada, sin condescendencia, hecha de confianza y de estima profundas…”.

El libro del que les hablo es “La sabiduría de un pobre”, de Eloi Leclerc. Y, en efecto, es lo que he visto y experimentado en los Centros Sopeña durante 50 años; San Francisco de Asís lo vivió y comunicó; Dolores Sopeña lo vivió y lo comunicó; otros Santos de ayer y de hoy lo han hecho y lo siguen haciendo; y, recientemente, el Papa Francisco nos ha invitado a lo que él llama “La revolución de la ternura”.

La ternura es la mejor medicina para calmar las ansiedades de un mundo que se debate entre ellas.

¡Compartamos la ternura de Jesús!

La revolución de la ternura

Los tiempos actuales demandan una revolución de amor. El dolor que está sumiendo al mundo solo puede enfrentarse con altas dosis de ternura.

La ternura es usar los ojos para ver al otro, usar los oídos para escucharlo, para sentir el grito de los pequeños, de los pobres, del que teme el futuro […]. La ternura significa usar las manos y el corazón para acariciar al otro, para cuidarlo, afirma el Papa Francisco.

En unos ojos que miran con compasión, en unos oídos atentos al dolor, en unas manos que se extienden para acompañar y en un corazón atento al palpitar ajeno reside la luz que viene de lo alto y nos alumbra el camino de la esperanza.

AGRADECIMIENTO FRATERNO

El Equipo de Solidaridad envía a toda la Familia Sopeña y a todas aquellas personas que están colaborando en el proyecto Un Peldaño para los Demás, un mensaje de agradecimiento y de ánimo por la implicación solidaria con quienes atraviesan momentos difíciles.

Ha querido plasmar, mediante una carta abierta a todos, su reconocimiento por la complicidad, “que rebela una verdadera familia”.

GRACIAS

Cuando el Instituto Catequista Dolores Sopeña planteó este proyecto solidario para actuar ante un momento complicado a nivel mundial: crisis sanitaria, declaración de pandemia, crisis económica…, no imaginó la implicación que está teniendo desde todos los rincones del mundo donde hay presencia Sopeña.

Sabemos que, desde muchas partes del mundo, os habéis movilizado de múltiples maneras para sumar en el Proyecto Un Peldaño para los Demás; recaudando fondos desde escuelas, centros, casas de catequistas, familias y donantes anónimos.

Además, haciendo eso que tan bien supo hacer Dolores Sopeña, salir al encuentro, estando atentos a las necesidades de otros, elaborando proyectos y haciendo seguimiento de esas mismas necesidades.

Sin este trabajo, y a veces esfuerzo, no hubiera sido posible que, después de tres meses, vayamos contando ya con los fondos suficientes para atender proyectos muy diferentes: facilitar el transporte a usuarios de escuelas; apoyar el pago de cuotas de alquiler y suministros básicos como electricidad o internet; comprar medicamentos; apoyar con material informático o didáctico; adquisición de elementos imprescindibles para emprender negocios… y tantos otros pequeños peldaños que están sirviendo ya para que la escalera vital de cada una de nosotros no se vea interrumpida.

Dar las gracias de forma puntual a la respuesta por el Proyecto Solidario, es una oportunidad para vivir en clave de agradecimiento profundo los lazos fraternos que nos unen a todos los miembros de esta nuestra Familia Sopeña.

A través de Jesús, hemos venido a formar parte de la familia de Dios. Debemos darle las gracias por ese maravilloso regalo y, aún más, por el buen testimonio de los hermanos que hace posible la extensión del Evangelio.

Por su parte, las personas y familias que han podido recibir estos escalones en forma de pequeñas ayudas, también han querido hacernos llegar, en muchos casos. cartas mostrando su gratitud y su compromiso para continuar con su crecimiento.

Carta2 Agradecimiento

LA FUERZA DE LA SOLIDARIDAD

Las personas, valiosas en su individualidad, como creía nuestra fundadora, la Beata Dolores Sopeña, a veces tienen pocas oportunidades para formarse y desarrollarse de una forma integral y necesitan de una solidaridad que facilite su crecimiento.

Ese es uno de los objetivos de nuestra misión apostólica, encarnada en la Fundación Dolores Sopeña, a través de las escuelas y centros de formación para personas jóvenes y adultas.

De esa compasión hacia las personas, para favorecer su desarrollo personal en sus distintas facetas, ha aprendido mucho Sandra Salazar, Catequista Sopeña dedicada desde hace muchos años ya a los Centros de Formación que la Fundación tiene en la capital andaluza.

De ahí su identificación con las palabras del Papa Francisco acerca de la solidaridad, entendida, no tanto como gestos de generosidad esporádica, y si como una forma de entender la Comunidad.

Ella ha querido compartir su aprendizaje y experiencia a través de un artículo sobre la solidaridad en la revista ICONO, de los Padres Redentoristas, que os dejamos por aquí.

SOLIDARIDAD QUE AYUDA A CRECER

Capacitar para el trabajo es el último eslabón de la cadena de la solidaridad. Con la capacitación se empieza a superar la situación de indigencia, pobreza y vulnerabilidad. Se rompe la dependencia de las ayudas, haciendo personas autónomas, independientes, “dignas”.

Llevo muchos años dedicada, por vocación, a trabajar en formación de jóvenes y adultos. Muchos de los alumnos que hemos acogido en nuestros Centros Sopeña, a los que pertenezco, han tenido pocas oportunidades de formación, capacitación y desarrollo personal.

A lo largo de los años ha ido cambiando mi forma de entender y vivir la solidaridad. Ha influido lógicamente la formación, los estudios y la experiencia que he vivido en distintos países. Hoy me identifica perfectamente lo que el Papa Francisco dice acerca de la solidaridad en la EG n. 87: “La palabra solidaridad es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos”.

Solidaridad para alumnos

Pero entiendo que, en tiempos de crisis, catástrofe… lo primero es salir al encuentro de las necesidades de quienes sufren por la falta de trabajo, vivienda, comida… La compasión y la misericordia, son el rostro de Jesús que se hace tangible en la ayuda a los más necesitados aliviando su sufrimiento.

La última oportunidad de hacer posible la solidaridad

En todos los lugares en los que he trabajado me he encontrado con miles de necesidades a las que atender.  Me he sentido desbordada y limitada en los recursos para acudir a todo. De aquí que movida por el espíritu carismático Sopeña entendí y opté por gestionar y acompañar Centros de Formación y Capacitación. En estos Centros unas de las prioridades es atender a los más vulnerables, aquellos que vienen con serias limitaciones, dificultades materiales y económicas para completar estudios y capacitarse para el trabajo.

Las palabras del Papa Francisco en la Fratelli Tutti n. 115 iluminan y refuerzan nuestra misión: “El servicio siempre mira al rostro del hermano, toca su carne, siente su ‘projimidad’ y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano… no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas”.

Me he convencido que capacitar para el trabajo, formar integralmente y buscar posibilidades de inserción laboral es la última oportunidad de hacer posible la “solidaridad”.  Así se empieza a superar la pobreza rompiendo la dependencia de las ayudas. Hacer personas autónomas, responsables, capaces de concretar su proyecto de vida es la motivación para seguir trabajando sin descanso en los Centros de Formación y Capacitación. Como dice el Papa, “todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado…” (FT n. 107).

Lo mejor y los mejores al servicio de los más necesitados

Pensar en los más necesitados nos lleva, en los Centros de Formación, a soñar y hacer realidad la oportunidad de superar la situación de pobreza. Pensar en los pobres es pensar en el mejor servicio y con los mejores recursos humanos y materiales.

Los Centros de Formación se organizan para buscar toda posibilidad, ocasión y oportunidad de lograr desarrollar todo el potencial que cada persona lleva consigo y que por circunstancias de la vida no ha podido desplegar. Los mejores formadores, los mejores técnicos, la mejor implementación al servicio de quienes han tenido menos oportunidades.

El servicio a los más vulnerables requiere de personas, laicos, con una sensibilidad, espiritualidad y formación exquisita.  Comprometidos con poner lo mejor de si al servicio de los más desfavorecidos.

Solidaridad de los Profesores

Reyes Guillén, 20 años como docente en un Centro de Formación Profesional.

“El deseo al que no renuncio es ver a nuestros alumnos contribuyendo a un mundo más justo y con más oportunidades para todos”.

Siempre he entendido mi profesión como la oportunidad de ver cumplidos los anhelos e inquietudes de los alumnos. Vivo mi labor docente como un servicio fundamentado en la entrega; en la búsqueda incansable del otro como reflejo de Dios.

La formación continua y permanente en competencias espirituales, profesionales y carismáticas son la base de todo lo que como docente quiero entregar a mis alumnos.

Comprendo que la solidaridad la voy haciendo efectiva en la formación integral de nuestros alumnos, haciéndoles hombres y mujeres integrados, independientes, responsables y generosos con quienes, como ellos, aún no tienen la oportunidad de superar situaciones de pobreza. 

El deseo al que no renuncio es ver a nuestros alumnos integrados plenamente en la sociedad, contribuyendo con su buen hacer a un mundo más justo y con más oportunidades para todos.

FE ANTE LA ADVERSIDAD

Este inicio de año y en estos momentos de pandemia, Dolores Sopeña nos ha querido dejar un mensaje lleno de esperanza: “Mi tiempo tampoco fue fácil, pero me moví por el tesoro que Dios me había regalado: una gran fe”.

También hubo aliento y amor en sus últimos momentos, antes de su Ida al Cielo, hace ahora 103 años, para decirnos que “…Desde el cielo os bendeciré siempre y desde allí os ayudaré más…”.

Y así es como debemos sentir siempre su cercanía, con fe, más ahora en los que atravesamos dificultades y adversidades y en los que ella también nos reta a estar más cerca de Dios y de nuestros hermanos.

Con motivo de la conmemoración de su muerte, el 10 de enero de 1918, nos deja esta reveladora carta que reproducimos a continuación:

“Soy Dolores.

Os bendigo y os ayudo desde el cielo, como prometí. Hoy quiero recordar con vosotros una de mis convicciones más profundas.

Estáis en una situación difícil. Tampoco mi tiempo fue fácil. Yo me moví a partir del “tesoro que Dios me había regalado”: Una gran fe. Desde ahí comprendí que Dios es AMOR y confié ciegamente en Él. Desde ahí descubrí las claves secretas del corazón humano.  Si. Todo se juega en el fondo de cada corazón.

¿Te has fijado en los ojos de las personas que encuentras? TODAS tienen un brillo especial, es su dignidad, es la huella y el reflejo de Dios mismo. No importa lo demás, ni su apariencia exterior, ni su raza, ni siquiera si es creyente o no. Dios me susurraba en mi interior: “esa persona es hija mía, salió de mis manos, como tú. La amo, la amo mucho, aunque, quizá ella lo ignore. Si alguien supiera decírselo, la haría muy feliz”.

Estas ideas se posesionaron de mí y me dediqué con todas mis fuerzas a dar a conocer a ese Dios: Un Dios bueno, un PADRE, Padre de TODOS. ¡Qué verdad escondida!

 “Hacer de todos los hombres una familia en Cristo Jesús”, es la frase que ha llegado hasta vosotros, con toda la ilusión y la dificultad que encierra.

Estáis en un tiempo excepcionalmente crucial para TODOS y todos somos parte de la solución. Es una gran oportunidad para sentirnos hermanos.

Mirar al otro, sea el que sea, con ojos profundos, los que descubren el reflejo de Dios en cada uno y en nosotros mismos.

De ahí el despertar de la solidaridad y de tantos heroísmos y servicios cumplidos con eficacia y humanidad. De ahí que nuestros propios gestos de amor generoso nos reconforten tanto, porque coinciden con lo mejor de nosotros mismos…

 Una vez más, la solución es el amor mutuo, “la globalización de la fraternidad”, frase que usáis algunas veces y se parece a lo que yo sentí hace más de un siglo.

No lo olvidéis jamás. Los seres humanos somos TODOS HERMANOS. Dejaos llevar por esta verdad. El Padre de todos os ayudará.

Os envío nuevamente mi bendición desde el cielo

Dolores”

#DíadeDoloresSopeña #10Enero #MásCercadeDolores

 

¡CLARO QUE HABRÁ NAVIDAD!

Estos días de dolor e incertidumbre compartida, oímos muchas veces que “hay que salvar la Navidad” o “no habrá Navidades”.

Pero, como otras muchas cosas que conocemos por internet, estos días ha recorrido las redes sociales el poema del párroco de San Lorenzo en Pamplona, Javier Leoz.

Este poema llegó a manos del Papa Francisco quien, conmovido, sorprendió al sacerdote navarro con una llamada telefónica para agradecerle “su inspiración y la acertada premonición sobre la Navidad de este año, más purificada, más de verdad”.

¿QUÉ NO HABRÁ NAVIDAD?

¡Claro que sí!

Más silenciosa y con más profundidad

Más parecida a la primera en la que Jesús nació en soledad.

Sin muchas luces en la tierra

pero con la de la estrella de Belén

destellando rutas de vida en su inmensidad

Sin cortejos reales colosales

pero con la humildad de sentirnos

pastores y zagales buscando la Verdad.

Sin grandes mesas y con amargas ausencias

pero con la presencia de un Dios que todo lo llenará

¿QUÉ NO HABRÁ NAVIDAD?

¡Claro que sí!

Sin las calles a rebosar

pero con el corazón enardecido

por el que está por llegar

Sin ruidos ni verbenas,

reclamos ni estampidas…

pero viviendo el Misterio sin miedo

al «covid-herodes» que pretende

quitarnos hasta el sueño de esperar.

Habrá Navidad porque DIOS está de nuestro lado

y comparte, como Cristo lo hizo en un pesebre,

nuestra pobreza, prueba, llanto, angustia y orfandad.

Habrá Navidad porque necesitamos

una luz divina en medio de tanta oscuridad.

Covid19 nunca podrá llegar al corazón ni al alma

de los que en el cielo ponen su esperanza y su alto ideal

¡HABRÁ NAVIDAD!

¡CANTAREMOS VILLANCICOS!

¡DIOS NACERÁ Y NOS TRAERÁ LIBERTAD!

RETIRO ESPIRITUAL ONLINE

“El que reza, nunca está solo”,  dice el Papa Francisco, y así es. Incluso en este momento de pandemia y dificultad, compartir momentos de retiro, oración, reflexión y comunión con personas de otros lugares nos hace sentirnos acompañados y marineros en el mismo barco.

Laicos Sopeña, con los que compartimos espiritualidad y misión, y Catequistas han celebrado el pasado fin de semana un retiro espiritual online, la tercera vez que se organiza, así, con esta modalidad.

Los implicados, miembros de la Familia Sopeña de las comunidades y centros de acción de Quito, Riobamba y Guayaquil (Ecuador) y de Bogotá (Colombia) han expresado su agradecimiento a Dios, “por su paso en cada persona que participó en esta experiencia”.

Aunque no se disfrute de la presencia física, este retiro espiritual online es una oportunidad de dedicar tiempo a nosotros mismos, a los demás, nuestros hermanos, y a Dios.

Retiro Espiritual Online1

Se trata de regalarnos momentos para profundizar en esas relaciones con oración, reflexión y comunión. La oración es nuestro motor espiritual.

Ahora, todos los habitantes del mundo, católicos o no, estamos inmersos en las mismas dificultades, afrontando un momento excepcional, de dificultades añadidas a las propias de la cotidianeidad.

Es más necesario que nunca rezar y acercarse a Dios, lo que nos acercará ineludiblemente a nuestros hermanos. Solo con empatía y comunión se puede salir fortalecido de una situación como esta.

Es una forma, además, de renovar nuestro compromiso con los más desfavorecidos, con los más alejados y que, con seguridad, más necesitan de nuestro brazo extendido.

 

 

 

 

CONFIRMACIÓN DE JÓVENES Y ADULTOS EN SEVILLA

Estos días, jóvenes y adultos de las parroquias de La Candelaria y la Blanca Paloma de Sevilla han realizado su Confirmación acompañados de Audolia Suárez, Catequista Sopeña, familiarmente conocida como Loló.

El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana, junto al bautismo y la eucaristía y supone la integración plena como miembro de la Comunidad, aceptando la formación pastoral permanente.

Loló tiene a su cargo la formación de preparación a la Confirmación de los grupos de jóvenes y de adultos de las mencionadas parroquias, ambas en el barrio sevillano de Los Pajaritos.

Confirmación2

Además, vive desde hace cuatro años en la Comunidad de Catequistas Sopeña en Sevilla y coordina toda la Catequesis de Confirmación.

Dentro de la Fundación Dolores Sopeña y, concretamente en los Centros Sopeña de Sevilla, Juan de Vera y San Pablo, desempeña la función de responsable del personal no docente.

Confirmación1

La importancia de este sacramento para un católico radica en que se produce una unión más íntima a la Iglesia y los confirmados reciben una fortaleza especial del Espíritu Santo.

Estas ceremonias de confirmación forman parte de las Acciones Pastorales de la Comunidad de Catequistas Sopeña en la capital andaluza, quien ha expresado su agradecimiento por “la constancia y el entusiasmo” que pusieron en su formación para confirmar su fe.

En el caso de la confirmación de los jóvenes celebró el arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo y en la celebración de los adultos, ofició Monseñor Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla.

Si te interesa prepararte para recibir este sacramento, ponte en contacto con alguna de las Comunidades de Catequistas Sopeña que tenemos repartidas por España y por el mundo.

Puede consultar las ciudades en las que estamos aquí.

ESTIMULAR LAS VOCACIONES SOPEÑA

El invierno de las vocaciones por el que está atravesando la Iglesia Católica es una evidencia que muchas entidades intentan revertir con gran esfuerzo.

Se trata de acciones que se desarrollan en todas las partes del mundo con el objetivo de ayudar y estimular los procesos de discernimiento y vocaciones, fundamentalmente de los más jóvenes.

Uno de ellos es el que se ha organizado desde el Equipo Intercongregacional de Pastoral Vocacional de Bogotá (Colombia) que, dentro del Canal Cristovisión, emite un espacio denominado “Encuentra tu Vocación”

Este programa emitirá hoy miércoles 21 de octubre de 2020 la intervención de tres Catequistas Sopeña para dar a conocer nuestro Carisma y Misión dentro del seno de la Iglesia.

Durante cerca de una hora y media y estructurado en cuatro momentos: Fundadora, Espiritualidad, Carisma y Proceso Vocacional; Mane Arenas, Verónica Oleas, desde el estudio, y Jacqueline Rivas, online desde Santiago de Chile, ofrecerán la información y compartirán su testimonio a la audiencia.

El programa se emitirá a las 13.30 hora de Colombia, que corresponde con las 19.30 de la tarde de hoy, hora de España, y podrá verse en directo desde el canal oficial de Youtube de Cristovisión o desde la propia página web.

ESE DIOS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

La Pastoral Vocacional Intercongregacional de Colombia está difundiendo vídeos para dar a conocer los distintos Carismas de las congregaciones con presencia en la ciudad de Bogotá, porque “Dios sigue llamando a los jóvenes a comprometerse en la construcción del Reino”.

Ese es el caso de nuestro Instituto Catequista Dolores Sopeña, cuya Comunidad en la capital colombiana está precisamente celebrando sus 75 años de presencia y misión allí en el país sudamericano.

En la grabación, difundida a través de redes sociales, Mane Arenas confiesa a las jóvenes católicas en proceso de discernimiento que para las Catequistas Sopeña lo más importante, según manifestaba nuestra fundadora, es que nuestras actitudes reflejen día a día a “ese Dios que todos llevamos dentro”.

En un canal con más de dos mil seguidores, Mane Arenas explica cuál es el Carisma que vive y mueve a las Catequistas.

“Somos Catequistas, no porque demos Catequesis en las parroquias, si no, porque entendemos la fe como un proceso continuo y “nos dedicamos a dar a conocer a Dios a aquellas personas que no lo aman porque no le conocen”, como decía la Beata Dolores Sopeña.

La misión que realizamos también allí en Colombia se hace en entornos rurales, en centros de capacitación y en escuelas profesionales, en estos últimos casos, a través de la Fundación del mismo nombre.

La oración es el motor de nuestra vida –manifiesta Mane Arenas- y, por eso, los espacios de oración, tanto personal como comunitaria, son muy importantes. “En la noche revisamos el paso de Dios por nuestras vidas y agradecemos por todas esas personas y situaciones en las que Él se ha manifestado”.

Dios tiene un sueño para ti. Atrévete a escucharlo en el silencio, pero también en aquellas personas que Él coloca en tu camino.

¡Atrévete a soñar el sueño que Dios tiene para ti!

UNA COMUNIDAD DE PIEDRAS VIVAS EN CUBA

Relato aparecido en la publicación «Iglesia en Marcha» de Santiago de Cuba, en la que su autora, Rosario de la Caridad Vázquez Fernández, cuenta cómo se creó y se ha desarrollado por parte de Catequistas Sopeña una comunidad de piedras vivas, que dan a conocer a Jesús con sus testimonios vitales.

La Historia de una Comunidad de piedras vivas

La comunidad de la Anunciación de María fue fundada en el año 2012 y, aunque aún no cuenta con un templo propio, acumula una historia de casi 25 años en compañía de Dios.

“En el año 1995, era catequista en la comunidad San Pedro Apóstol y ante la pérdida de mi madre, una de las religiosas que nos acompañaban me propuso crear una comunidad en esta zona del distrito José Martí, en Micro 9, pues no había ninguna presencia de la Iglesia Católica”, comenta Olivia Cobo Díaz.

Ante esta propuesta, las hermanas Catequistas Sopeña visitaron la casa de Olivia y el 25 de diciembre de 1995 celebraron la primera misa en compañía de las pocas personas que conocieron la Buena Nueva. Nacía así la comunidad Nuestra Señora de Belén.

A medida que pasaban los meses iba consolidándose y creciendo, al punto que unos pocos años después, se hizo necesario crear otra Casa-Misión llamada San Francisco Javier, en la casa de la familia de Reynaldo Sang, Martha y Marthica, formada por sesenta adolescentes, juveniles y jóvenes.

Eran entonces, dos apartamentos donde se reunían cada vez más personas a compartir la fe. Los recuerdos que guardan con celo quienes vivieron aquella etapa son muchos pues fueron acompañados por muchísimos sacerdotes, obispos y religiosas. En la primera vez que se hablaba de Dios en esa zona tan habitada y en la que abundaba la religiosidad popular.

Desde sus inicios fue una comunidad misionera, no solo en el área donde estaban ubicados los apartamentos, sino que, en compañía de las Catequistas Sopeña armaban el camión misionero  y cada semana los más jóvenes y algunos mayores, iban a las comunidades del municipio Guamá, ubicado al oeste de la provincia: allí también fundaron comunidades, iniciaron sacramentalmente a muchas personas y hasta el día de hoy regresan a compartir la Palabra de Dios, no las mismas personas, pero si con la misma intención.

Misión Cubanos

“Todo está en el corazón, pero no está escrito con palabras sino con sentimientos”, así recuerda la hermana Eloísa Barcia, Catequista Sopeña y fundadora de Nuestra Señora de Belén. También cuenta: “lo primero que hicimos fue ir a ver a la Madre al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre y, a los pies de la Virgen, iniciamos todo”.

En el año 2012, luego de la visita pastoral de Benedicto XVI a Cuba, se materializó la unificación de las dos comunidades existentes y de la fusión de Nuestra Señora de Belén y San Francisco Javier nació La Anunciación de María como comunidad perteneciente a la Parroquia Cristo Rey del Universo.

Sin embargo, la lejanía del nuevo apartamento imposibilitaba la participación de muchas personas hasta que, en 2017, se aprobara la construcción del templo en un lugar donde confluyen Micro 9 y Micro 10, la Risueña, la Risueñita y otros barrios colindantes.

El 23 de marzo de 2019 se celebró la primera eucaristía en el terreno y los participantes colocaron la primera piedra como ofrecimiento de piedras vivas que quieren construir y compartir el Reino de Dios con quienes no lo conocen.

“Desde entonces, la comunidad ha crecido considerablemente, casi a diario vienen personas para que sus hijos asistan a la catequesis cada sábado, se inició un grupo de catecumenado y la formación para los miembros de la comunidad también ha sido mayor”, explica la hermana Verónica Améstica Canales, Catequista Sopeña, quien acompaña esta comunidad hace varios años.

La nueva ubicación del templo en construcción permite mayor vida comunitaria: cada sábado reciben niños en la catequesis, celebran la Eucaristía dos veces por semana, adoran a Jesús Sacramentado cada jueves, los jóvenes se reúnen cada viernes, en los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma realizan retiros comunitarios y no pierden el estilo misionero que les caracteriza.

Comunidad de piedras vivas

En la antigua comunidad Nuestra Señora de Belén nació la vocación de la hermana Dolores Quesada, quien pudo renovar sus votos recientemente, acompañada de quienes la vieron crecer y rezaron por ella.

Rezamos por los miembros de la Anunciación de María, piedras vivas que comunican a Jesús con sus vidas, allí donde Él ha querido habitar por tantos años, recordándonos cómo vino a salvarnos, en lo pequeño y desde lo pequeño.

Aquí puedes ver la publicación completa

Revista Iglesia en Marcha Santiago de Cuba