EN EL ECUADOR DEL SEXENIO

Alcanzado el ecuador del sexenio, desde el último Capítulo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña, en el que Miryam Ávila fue reelegida como Superiora de la institución, retomamos una entrevista publicada en la revista Ecclesia.

En un número dedicado especialmente a los laicos, una de las fuerzas fundamentales del Carisma Sopeña, junto al de las propias Catequistas.

No en vano, Miryam Ávila hace hincapié en que la propia Dolores Sopeña, fundadora del Instituto siempre se hizo acompañar de seglares, especialmente mujeres creyentes que, desde su fe, se sumaron a la evangelización y el apostolado de la palabra y el amor de Dios.

Ahora, a mitad del sexenio de este segundo mandato, las Catequistas Sopeña, trabajando en más de ocho países del mundo, siguen con la evangelización en los lugares más remotos, no solo físicamente, si no en lo social y en lo espiritual.

En las periferias a las que tanto se refiere también el Papa Francisco.

Es un desafío que se adoptó bajo el velo de la Misión Compartida, algo que no es una novedad para las Catequistas Sopeña.

Su principal obra apostólica, la Fundación Dolores Sopeña, es donde se revela verdaderamente el trabajo de los que formamos la Familia Sopeña al completo.

Ese trabajo se centra en cada persona, en cada hombre y mujer, principalmente de familias trabajadoras, que por diversas circunstancias no han tenido la oportunidad de formarse, en su más amplio sentido, y de conocer a Dios.

Entonces, en la época de la fundadora, y ahora, esos hombres y mujeres son miembros de familias con dificultades, que han tenido menos oportunidades y que, de alguna manera, se han sentido o se sienten excluidos de una sociedad que no se lo pone fácil.

Mitad de sexenio

Esa es la misión que sigue viva en tantos espacios de acción Sopeña en el mundo.

En la citada entrevista, Miryam Ávila se refiere también al “ser” de las Catequistas. “Somos, antes que nada, mujeres que nos hemos sentido miradas y amadas por Dios y que hemos respondido a la llamada de seguir a Jesús, de darlo a conocer, de hacerlo visible y palpable en un mundo en el que Dios parece el gran ausente”, reconoce con esperanza.

“Para quien no nos conozca, vivimos nuestra consagración total a Dios en medio del mundo, entre la gente más vulnerable, en traje seglar y sin ningún signo religioso externo”, explica Miryam a las potenciales Catequistas que, como reconoce reflexiva, “caen gota a gota”.

Ahora, Miryam Ávila con su Consejo General harán revisión de los objetivos fijados al inicio del sexenio bajo el lema “Renacer a una vida nueva en espíritu de esperanza” (cf. 2 Cor 5,17).

Por un lado, la necesidad de seguir en la acogida y dignificación de las personas más vulnerables y en situaciones o riesgo de exclusión; y por otro, la de dar a conocer a Dios y formar en la fe.

“Esta última línea, trascendental, se convierta en fuego en nuestro corazón, como fue el gran deseo de Dolores”, expresa Miryam Ávila.

 

EMOCIÓN DE SENTIRSE ACOMPAÑADOS POR DIOS

De igual forma que simplificamos nuestro estado de ánimo o la reacción a un mensaje con los nuevos emoticonos -esas caritas de las redes sociales, que creemos que expresan mejor que nosotros cada emoción- reducimos el significado de algo tan grande y complejo como la alegría.

Mane Arenas, Catequista Sopeña en la Comunidad de Bogotá, nos comparte en un artículo para la revista ICONO, que lo que significa la alegría, en referencia a lo que sentimos ante acontecimientos, personas o lugares concretos, se queda inmensamente corto ante la alegría de quien se siente amado y acompañado siempre por Dios.

Y nos invita a todos los creyentes a poner de manifiesto esa alegría, ahora sí, permanente, de quien experimenta desde el corazón la presencia de Dios en nuestra vida, a pesar de las dificultades.

Por aquí os dejamos el artículo completo.

 UNA ALEGRÍA INAGOTABLE

Hoy en día hemos simplificado la comunicación de las emociones, sobre todo aquellas que tienen que ver con expresiones de alegría o satisfacción, encontrándonos con una variedad de emoticones cada vez más originales y simpáticos.

En mensajes cortos, con pocas palabras y más representaciones, compartimos aquello que podemos estar sintiendo en el momento. Las imágenes se han convertido en traductoras de un mundo complejo como es el de las emociones, sin llegar a descubrir si comunicamos verdaderamente lo que nos mueve por dentro.

La palabra alegría fácilmente nos puede llevar a simplificar el término, reduciéndolo a acontecimientos, personas o lugares concretos; seguramente contenga todo eso, pero nos quedamos cortos, porque implica mucho más, sobre todo, si nos referimos a la alegría que proviene de Dios, aquella que brota casi espontáneamente en el corazón de quien se siente amado, sostenido y acompañado durante su vida.

Emoción Alegría1

 

Los creyentes de hoy, tenemos como tarea manifestar con nuestra vida, la alegría que nos provoca la presencia de Dios en ella… un Dios que se ha acercado a nuestra historia, haciéndose uno como nosotros, para experimentar también la alegría, más que como una emoción, como un estado permanente y contagioso, en el que vivía.

Y a eso estamos llamados quienes creemos en la Buena Noticia, no como un mensaje recibido, sino como un estilo de vida que toca y trastoca, todos sus ámbitos.

Sobrellevar las dificultades

Esto no quiere decir ausente de momentos difíciles porque, suelen creer algunos, que el creyente, solo por el hecho de profesar una fe, no debería tener problemas… eso no es así, las dificultades aparecen, los conflictos muchas veces abruman y la debilidad se manifiesta continuamente. Lo que nos diferencia y le da un plus, por decirlo de alguna manera, es la forma de sobrellevar esas circunstancias, por la fe y la confianza que colocamos en aquel que nos ha salvado, aquella que nos permite caminar agradecidos en un mundo no siempre alegre.

Bien lo dijo el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelli Gaudium: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”.

Por lo tanto, ¿de dónde brota entonces esa alegría?… pues del encuentro con aquel que da sentido a la existencia, un encuentro cargado de realidad, en donde Jesús se acerca, conoce, toca y transforma la vida de aquel que esté dispuesto a dejarse modelar por él.

Así lo pueden confirmar quienes han vivido la experiencia de Ejercicios Espirituales, pues en el camino que recorren descubren el paso de Dios en sus vidas, en los detalles y la delicadeza con que este se manifiesta. Es la oportunidad de llenarse, no solo de paz, sino sobre todo de una alegría desbordante, que te lleva a contagiar a otros a vivir esta experiencia.

Dios en lo cotidiano

Del mismo modo, si estamos atentos en lo cotidiano, seguramente descubrimos las miles de formas que tiene Dios para comunicarse; transformándose en las mejores palabras, un paisaje con sonidos naturales, la risa de un bebe por la mañana, el saludo del anciano que pasea por el parque, la caricia de la madre, el crujir de las hojas secas que pisas en otoño… todo esto no es más que expresiones sencillas, donde en la vida de cada ser humano, se va encarnando la alegría de Dios.

Alegría emoción2

Otro espacio fundamental para experimentar alegría, son las acciones donde nos entregamos por entero a una misión, donde dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo para que otros puedan tener una mejor calidad de vida, donde la retribución muchas veces no es monetaria, sino que se traduce en un ¡GRACIAS! muy sentido.

Quienes acuden a los centros de formación; tanto colaboradores como alumnos, comparten con sencillez el ambiente cálido y acogedor que alegra el corazón de quien se siente amado y respetado en dicho lugar.

Y cómo será de importante la alegría para las Catequistas Sopeña que justamente lo vivimos como un valor dentro de la vida comunitaria, pues ya lo decía nuestra Fundadora Dolores Sopeña “Me gustan mucho los espíritus alegres” …

Quienes son enviados por Dios a una misión, agradecidos por la elección, ponen al servicio de los demás, los dones y talentos recibidos para que el Señor los multiplique diariamente y llegue de esta manera, a más personas que necesitan colorear sus vidas con esta alegría inagotable que proviene de vivir el Evangelio en plenitud.

Ahora que está tan de moda la palabra contagio, contagiemos de esa alegría evangélica, que nunca se agota y que siempre se renueva; pintemos con más colores el lienzo que cada mañana se coloca a nuestra disposición al comenzar una nueva jornada, alegrando un poco más el pedacito de mundo que a cada uno se nos encomienda.

 

DEISSY INICIA EL POSTULANTADO EN LA COMUNIDAD DE BOGOTÁ

El pasado domingo 28 de agosto la joven aspirante Deissy Salcedo recibió la Plegaria a las Postulantes que nuestra Comunidad de Bogotá le cantó, como inicio del proceso de Postulantado en nuestro Instituto.

La Plegaria a las Postulantes es una invocación a la Virgen María para que acoja a esta nueva hija bajo su manto y, en ella, las Catequistas Sopeña expresan sus deseos de incorporar a esta nueva integrante a la Comunidad.

Deissy comunidad Bogotá

“El Postulantado es la preparación inicial a la Vida Consagrada. Durante el, la postulante va conociendo la vida espiritual y apostólica del Instituto a través de sus Constituciones, al mismo tiempo que este puede adquirir un conocimiento más completo de su intención, de su idoneidad para la vida religiosa y de sus aptitudes para nuestra especial vocación” (líneas de formación Sopeña).

Las Catequistas Sopeña agradecemos a Dios este nuevo paso que Deissy comienza a dar y le encomendamos todo su caminar.

Hoy en día, el reto de servir a la fe implica una formación profunda y experiencial.

Una formación progresiva de servicio a nuestros semejantes y de disponibilidad completa para la Misión desde nuestro Carisma, el Carisma Sopeña.

Se trata de un itinerario formativo paulatino y progresivo, acompañando nuestra relación con Dios, la convivencia en la Comunidad y la entrega al servicio de nuestra Misión.

Superada la primera etapa, la del Aspirantado, la etapa del Postulantado que inicia Deissy ahora en Bogotá se prolongará durante un periodo de seis meses en los que recibirá el apoyo necesario para continuar con su discernimiento vocacional.

En las cinco etapas de la formación que recibimos las Catequistas Sopeña, a continuación, vendría la etapa del Noviciado –una de las etapas clave-, la etapa del Juniorado y la Tercera Probación –se toma la decisión final de la consagración religiosa-.

Comunidad de Bogotá

VOTOS PERPETUOS DE LOLA

El pasado 25 de junio, Dolores Yamile Quesada Fonseca, a quien toda la Familia Sopeña conoce como Lola, profesó sus votos perpetuos en la Capilla de La Anunciación en la Parroquia Cristo Rey, arropada por familiares, amigos y Catequistas Sopeña, en una ceremonia presidida por el arzobispo de Santiago de Cuba, Monseñor Dionisio García Ibáñez.

“Tú mi fuente”, fueron las palabras representadas en la decoración del templo, como la inspiración de su vocación y experiencia de entrega al Señor, y el fortalecimiento del Instituto Catequista Dolores Sopeña y su Carisma.

Este paso es el punto de llegada de un prolongado camino de formación de diez años, durante el cual la Catequista Sopeña conoce la congregación e interioriza su espiritualidad y misión.

La ceremonia celebra su incorporación definitiva a la Institución y al amor y fidelidad a Dios y el servicio a su Iglesia.

Su servicio, el de las Catequistas Sopeña, misioneras en medio del mundo, será hacía los más desfavorecidos, ayudándoles a vivir con la dignidad que les corresponde y dándoles a conocer a Dios, con el fin último y deseo de la fundadora Dolores Sopeña, la fraternidad entre todas las personas: “Hacer de todos los hombres una sola familia en Cristo Jesús”.

En el tiempo anterior a su consagración definitiva, las Catequistas Sopeña ya han tenido una esmerada preparación religiosa y civil, que responde al desafío que supone hoy servir a la fe y a la Iglesia, y una intensa experiencia apostólica enfocada en la promoción y evangelización de familias trabajadoras en los países del mundo, donde el Instituto Catequista tiene presencia activa.

Durante la homilía, Monseñor Dionisio habló de la esperanza que un momento así deja en nuestra Iglesia y reflexionó acerca de que, a pesar de las dificultades, “con el tiempo hemos llegado hasta aquí cuando una hija de este barrio, esta noche, proclama sus votos perpetuos ante todos nosotros.  Es la acción de la Gracia de Dios actuando en su pueblo».

Votos Perpetuos en Cuba

El sacerdote polaco Darío Pawłoski, que atiende esta Comunidad de La Anunciación y que ofició también junto al arzobispo de Santiago de Cuba, le deseó “mucha fuerza en su nuevo viaje de vida y que Dios y la Virgen de la Caridad del Cobre –patrona de Cuba- la protejan siempre”.

El Padre Darío señaló satisfecho que “la capilla nunca estuvo tan copada de hermanos. Seguramente porque quisieron acompañar a su vecina, amiga y hermana de misión de Guamá”.

Al día siguiente de la ceremonia, en varios camiones, algunos transformados en buses, buena parte de las personas que participaron en ella viajaron hasta la Casa Misión de Uvero para celebrar la fiesta patronal del Sagrado Corazón de Jesús.

Allá se concentraron hermanos de más de 30 poblados dónde la Iglesia católica presta servicio a través de los hermanos de La Salle y las Catequesis Sopeña, ambas congregaciones con grupos de laicos misioneros.

Gran fiesta de fe y de compromiso, la del Sí definitivo de Lola, en estos parajes dónde Dios le fue conquistando el corazón y estás personas sencillas también fueron recibiendo el amor y el servicio de Lola.

Guamá para Lola es también una fuente que la llena de alegría.

Votos Perpetuos anillo

HUELLAS DE VOCACIÓN Y DE VIDA

Recientemente hemos celebrado la Jornada Mundial de las Vocaciones con el afán de originar entre los jóvenes católicos la pregunta sobre su vocación, sobre su pasión, y sobre la llamada de Jesús a dejar suS huellas en el mundo.

También a invitar a la comunidad cristiana a orar de forma corresponsable por las vocaciones que tanto necesita nuestra Iglesia y nuestro mundo.

Es una invitación a ser testigos de Dios, a darlo a conocer, a dejar huellas en este mundo y en nuestros semejantes.

Dice el Papa Francisco: “Cuando hablamos de “vocación” no se trata sólo de elegir una u otra forma de vida, de dedicar la propia existencia a un ministerio determinado o de sentirnos atraídos por el carisma de una familia religiosa, de un movimiento o de una comunidad eclesial; se trata de realizar el sueño de Dios, el gran proyecto de la fraternidad que Jesús tenía en el corazón cuando suplicó al Padre: «Que todos sean uno» (Jn 17,21)”.

Las Catequistas Sopeña queremos ser también partícipes del proyecto fraterno. Como decía Nuestra Madre, la beata Dolores Sopeña, “hacer de todos los hombres una misma familia en Cristo Jesús”.

Trabajando hoy en la misión encomendada, de llevar el Evangelio por todo el mundo, a los más alejados, compartimos nuestro testimonio de cómo nos sentimos llamadas y quiénes nos dejaron antes su huella.

Nos reconocemos y somos reconocidas como Misioneras en Medio del Mundo y es ahí donde nuestro Carisma deja su propia huella.

María Asunción Domínguez Castañeda, Catequista Sopeña, nos comparte su agradecimiento.

Mira atrás y puede reconocer la huella de tantas personas en su camino. Sobre todo, de todas aquellas personas anónimas con las que ha compartido la vida, más allá de sacerdotes o de sus hermanas del Instituto.

Además, nos anima a preguntarnos sobre la huella que queremos dejar cada uno de nosotros en otras personas, en este mundo.

Por su parte, Mane Arenas, también Catequista Sopeña, nos transmite que, para ella, la vocación es un camino. “Con Él, por Él y como Él”, explica.

LO ESENCIAL DEL CARISMA SOPEÑA

El alma del Carisma Sopeña, lo esencial, lo transmitió siempre y en todo lugar nuestra fundadora, la Beata Dolores Sopeña, quien afirmaba que, para abrir un Centro Obrero de Instrucción, eran precisos “una puerta grande y un buen piano”.

Así nos lo descubre, Eloísa Barcia, Catequista Sopeña, en un artículo para la revista ICONO de los Redentoristas.

Eloísa encontró hace años “un librito forrado en negro y escrito a máquina de escribir”, titulado “Avisos para abrir un Centro de Instrucción”, escrito por Dolores Sopeña.

En el texto, Dolores Sopeña efectivamente sugiere, allá por 1902, a sus primeras seguidoras que, para trabajar y dar a conocer a Dios, es necesaria una sincera y cálida acogida y la dignificación de las personas, a través, en este caso, de un piano, no uno normal, sino un buen piano.

En su vida, Dolores Sopeña “intuye la mejor manera para que los trabajadores logren tomar conciencia de su valor mostrando el camino a la verdadera felicidad humana hasta llegar a descubrir el rostro paterno y amoroso de Dios”.

Y de esta manera, establece que el tiempo que las personas pasen en los Centros –germen de lo que hoy son los centros de la Fundación que lleva su nombre y principal obra apostólica del Instituto Catequista- tiene que albergar formación y un tiempo para la expansión, que ensanche el alma y “les ayude a tomar conciencia de su dignidad”.

Por aquí os dejamos el artículo completo.

 “UNA PUERTA GRANDE Y UN BUEN PIANO

Los libros antiguos, además de tener muchos años y, con frecuencia mucho polvo, contienen mucha sabiduría.

Hace ya bastantes años, arreglando la biblioteca de nuestra casa de Comunidad, me topé con un librito forrado de negro, escrito a máquina de escribir, de esas que ahora solamente se encuentran en el ático (o trastero) de una casa o entre los objetos de una tienda de anticuarios.

Sin poder evitarlo, suspendí mi labor y comencé a leerlo; se titulaba: “Avisos para abrir un Centro de Instrucción”. Este librito resultó ser una joya para mí, pues contenía consejos de primera mano que Dolores Sopeña, por allá en el año 1902, daba a sus primeras seguidoras.

Lo que más llamó mi atención fue el énfasis de Dolores en el hecho de que, para poder dar comienzo a las actividades de un Centro Obrero de Instrucción, que en aquella época eran casi siempre colegios prestados en los días sábado y domingo, este debía tener una puerta grande y, además, se debía conseguir un buen piano.

Esencial de una puerta grande

Lo esencial es invisible a los ojos

Al leerlo y releerlo con el deseo de descubrir la razón de tan singulares requisitos, me vino a la mente Saint–Exupéry en El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”, frase que acoplo a un simplón pensamiento mío: “Lo esencial casi siempre parece sin importancia, pero es sumamente esencial”.

Por supuesto, Dolores Sopeña, movida e inspirada por Dios, sabía muy bien la gran necesidad y sentido de tener una puerta grande y un buen piano para el funcionamiento del Centro.

Una puerta grande significa, sin necesidad de un letrero de ¡Bienvenidos!, una acogida cordial, una invitación a todos a entrar, sin barreras, sin discriminación, diciendo en voz cálida y clara: ¡Adelante, te estaba esperando! ¡Qué bueno que viniste! ¡Esta es tu casa!, haciendo explícita la vivencia de la acogida.

Tal vez más extraña sea la necesidad de un buen piano, porque no basta con que sea un simple piano, como para salir del paso, sino que debe ser uno bueno. Dolores Sopeña tenía muy clara la misión que Dios le había encomendado y todo le parecía poco para los obreros, los que sudan para hacer que las cosas surjan, que trabajan esforzadamente de sol a sol para ganar el sustento diario, los que con frecuencia son mal pagados y poco comprendidos.

Valor y dignidad

Dolores, que funda los Centros Obreros de Instrucción hace más de 120 años, intuye la mejor manera para que los trabajadores logren tomar conciencia de su valor y dignidad mostrando el camino a la verdadera felicidad humana hasta llegar a descubrir el rostro paterno y amoroso de Dios. Con este fin, distribuye sabiamente los tiempos en el Centro.

Un tiempo de “clases”, dedicado a aprender lo que cada uno necesita o desea. Y si el obrero solicitaba clases no ofertadas, inmediatamente se debía buscar profesor o profesora para responder a su necesidad.

Un tiempo de “explicación formativa”, donde se tratan todo tipo de temas interesantes e inspiradores como la familia, los valores humanos o de actualidad.

Un tiempo de “expansión”, y aquí entra de lleno el buen piano, porque cantar a coro ensancha el corazón y facilita el buen momento, la amistad y hasta mejora la salud. Es la oportunidad de la expresión artística, de mostrar las habilidades y cualidades ante el público fraternal.

Acogida y Fraternidad

Han pasado los años, con las pertinentes adaptaciones al tiempo y a las costumbres, y los Centros Obreros de Instrucción pasan a ser reconocidos como OSCUS y, hoy en día, a los 120 años de su fundación, Centros Sopeña. Las formas de atención han variado, pero permanece lo “esencial”, que es “invisible a los ojos”, el carisma inspirado por Dios a Dolores Sopeña para llevar su mensaje de amor.

Muy en el meollo de los Centros está la acogida invisible, pero real del Corazón de Jesús, que es “la puerta grande… «Yo soy la Puerta: el que entre por mí estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará alimento», San Juan, 10-9.

Y la alegría celestial, que se hace presente en el compartir fraterno o fraternidad, representado por “el buen piano”, que es melodía que anima, alegra, congrega y sana, es decir, la alegría celestial a la que todos somos invitados. “Alabad al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa”, Salmo 146, 1.

Sin duda, es sabiduría de lo esencial que Dios regala a los santos y santas para bien de todos”.

UN ACOMPAÑAMIENTO MUTUO

La Comunidad de Catequistas Sopeña en Sevilla viene trabajando y haciendo acompañamiento en barrios de Sevilla desde hace más de cinco años.

Se trata de una evangelización al estilo Sopeña, materializada desde la salida al encuentro, de buscar y hallar al otro, al hermano o hermana que tiene necesidades básicas importantes que cubrir, pero también un deseo acuciante y firme de encuentro con Dios.

En estos barrios hay muchas personas, inmigrantes latinos, que participan comprometidos en la vida de las parroquias.

En el camino con ellos, las Catequistas Sopeña constatamos que “entre evangelización y promoción humana existen efectivamente lazos muy fuertes, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y económicos” (Cf. EN 31).

Para nosotras, es un acto de fe trabajar por mejorar las condiciones socio económicas de muchos hermanos que dejan atrás un hogar, una familia y su lugar en el mundo para ofrecer lo mejor a los suyos.

Así nos comparten su experiencia Lolo y Sandra, en un artículo de la Revista ICONO. A lo largo del texto, también nos recuerdan que es una labor de acompañamiento mutuo.

De un lado las personas migrantes que se sienten “importantes, útiles y aceptadas” y pueden acceder a nuevos horizontes y oportunidades y, por otro, nosotras que, acompañadas de sacerdotes y laicos, “encontramos en ellos el rostro de nuestro Señor a quien hemos ofrecido la vida en el servicio a los demás”.

Por aquí os dejamos reproducido en su totalidad el artículo:

UNA EXPERIENCIA EN SALIDA

Hace ya cinco cursos que estamos prestando servicios pastorales en las parroquias Nuestra Señora de la Candelaria y Blanca Paloma, enclavadas en los llamados “tres barrios” de Sevilla.  Barrios reconocidos entre los siete más pobres de España; marcados no solo por el desempleo, sino también por el tráfico y consumo de drogas, alcoholismo, deserción escolar, inmigración…

Es un don de Dios poder acercarnos y acompañar la vida de tantas hermanas y hermanos nuestros que buscan y encuentran a Dios en medio de sus vidas agitadas, endebles, precarias e inciertas. Nos sobrecoge toda la bondad y gratuidad que descubrimos día a día en tantos gestos sencillos y sin pretensiones que entre ellos se ofrecen, en palabras del Papa Francisco “el amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor” (F.T 81).

Sacerdotes, laicos y consagrados somos testigos de muchas historias personales y grupales de reencuentro, crecimiento, transformación, promoción y, por qué no, de “redención”. 

Como no responder a la invitación que del Señor hemos recibido para colaborar en el desarrollo de cada persona y de toda la Comunidad.

Acompañamiento en Sevilla

Salir al encuentro

Desde nuestra vocación Sopeña vivimos este servicio de evangelización como un “salir al encuentro”. Para nosotras esto supone una espiritualidad de permanente éxodo, de ponernos en camino para ir al encuentro del otro, dando testimonio de amor cristiano en las necesidades y esperanzas de nuestros hermanos, y preparar así el camino al Evangelio.

No podemos esperar que llamen a nuestra puerta, es urgente que salgamos nosotras al encuentro en sus casas, en la parroquia, en las calles, plazas… y allí donde ellos se juegan la vida.

Los inmigrantes latinos son quienes se acercan a la parroquia buscando apoyo en la Comunidad eclesial para seguir viviendo su fe; ofrecen servicios en la liturgia, hacen voluntariado en el coro y en catequesis.   Son acompañados y asistidos por Caritas y otras instituciones en la búsqueda de vivienda, colegio para los niños, trabajo… La parroquia es un lugar de reencuentro, como si llegaran a su casa; se sienten acogidos, importantes, útiles y aceptados; celebran y expresan su fe con naturalidad y familiaridad.

Caminando junto a ellos es que constatamos que, “entre evangelización y promoción humana existen efectivamente lazos muy fuertes, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y económicos” (Cf. EN 31).

Es un deber social y un acto de caridad acompañar a las personas que sufren; es un imperativo de fe hacer todo lo posible para modificar las condiciones sociales de tantos hermanos que dejan casa, familia y patria para buscar la oportunidad de mejores condiciones de vida.

Acompañar la inserción de inmigrantes es una historia larga y dura. Verlos llegar con “nada” genera un círculo de ayuda, contención y acompañamiento. La falta de documentación y la necesidad de buscar sustento les hace trabajar largas jornadas y en “cualquier cosa”, dejando en casa a los niños solos o al cuidado de vecinos o de hermanos mayores, adolescentes en muchos casos.

Duele en el alma la falta de oportunidades para los jóvenes que se desmotivan y buscan refugio y fuerza en la droga y el alcohol. Tantas veces nos preguntamos ¿Cómo ayudarles a visualizar horizontes claros? ¿Cómo crear oportunidades reales que les hagan soñar futuros ciertos?

Nuestro servicio no está exento de la tentación del “paternalismo y dependencia”. Discernimiento comunitario y criterios claros nos ayudan a reconducir el servicio al Evangelio, promoviendo actitudes de crecimiento, autonomía, voluntad y constancia. Juntos aprendemos a reflexionar, a sacar conclusiones, a intuir por donde pasa Dios iluminando nuestras vidas.

Acompañamiento a alumnos

Acompañar o, mejor dicho, acompañarnos en el camino de buscar y encontrar a Dios presente en el hermano, en los acontecimientos, en los gozos y alegrías diarias, en la salud y en la enfermedad, en la fracción del pan, es un servicio en el que crecemos todos, ellos y nosotras. Ellos descubren oportunidades, apoyos, horizontes de vida nuevos. Nosotras… encontramos en ellos el rostro de nuestro Señor a quien hemos ofrecido la vida en el servicio a los demás.

Laicos y consagrados al servicio de la evangelización y la promoción

Creemos por experiencia que el evangelio ofrece una fuerza liberadora y promotora de desarrollo integral; ayuda a reconocer y respetar la dignidad de cada persona; despierta a la solidaridad, al compromiso y al servicio de los demás.

Este servicio lo prestamos compartiendo horas de voluntariado, oración y formación con laicos generosos, comprometidos y dedicados a la causa de la evangelización y promoción en el seno de la comunidad eclesial.

Lariza Barreto y Santiago Orozco pertenecen al grupo de jóvenes de la parroquia. Se prepararon para los sacramentos y actualmente cursan un Ciclo de Grado Medio en Gestión Administrativa.

 

 

V PEREGRINACIÓN SOPEÑA TOLEDO-MADRID

La Peregrinación Sopeña desde la primera casa fundada por Dolores Sopeña en España, en 1901, en Toledo, hasta la casa en la que falleció en 1918, en Madrid, surgió como idea en 2018 para conmemorar el Centenario de la subida al Cielo de esta mujer excepcional.

Pedro Leo, laico Sopeña y promotor de este “camino interior” que representa la caminata, cree que hay que seguir poniendo en valor la vida de Dolores Sopeña y su beatificación, de la que se cumplen ahora 19 años.

Esta quinta edición de la Peregrinación Sopeña ha terminado este fin de semana pasado en la Casa Museo en Madrid con una misa de acción de gracias.

Para su promotor, el Camino es un tiempo de convivencia, de conocimiento propio y del grupo, de apertura a otras personas y de compromiso de todos los participantes de llegar a Madrid y de hacer de estas jornadas “días muy especiales”.

Salida Peregrinación

Es un homenaje al “Ángel Caminante” que fue Dolores Sopeña, a sus múltiples viajes, que inició desde muy joven, acompañando a su familia por los continuos desplazamientos de su padre.

“Queremos poner en valor los viajes que hizo, pesar de las dificultades, para evangelizar por los distintos lugares de España y de Iberoamérica”, explica Pedro Leo.

Durante el camino han pasado por distintas localidades, donde han tenido el apoyo y el respaldo de distintas administraciones y entidades.

Tras el recorrido diario y la experiencia del día, Pedro ha dedicado parte de su tiempo de descanso para narrarnos un poco cómo iba siendo el camino y aportarnos algunas reflexiones. Ahora los queremos compartir por aquí.

V Camino Sopeña. Etapa 1. Toledo – Yunclillos. 21,6 kilómetros.

¿Qué motiva a una persona a dar un paso detrás de otro hasta conseguir completar una distancia?

Peregrinación1

La distancia es un dato que esconde el sueño que persigue cada peregrino de hacer familia bajo el horizonte de la fe.

Esta peregrinación pretende ser un camino hacia el interior más profundo de cada «ángel caminante» que no es otro que cumplir con los dos primeros mandamientos, desprendiéndonos de todo lo superficial.

El primer sello de nuestra Catequista Blanca, las palabras cercanas del padrino de esta peregrinación, D. Juan Miranda del Rincón (párroco de la Iglesia Santiago El Mayor de Toledo), la acogida de Mario (miembro de la Junta Directiva del Cristo de la Sala de Bargas) y el incombustible D. Jesús (párroco de Yunclillos) hacen que, cada paso cuente, cada paso merezca la pena.

V Camino Sopeña. Etapa 2. Yunclillos – Griñón.

El espíritu viajero está en el ADN de nuestra Fundación. Nos lo contagió Dolores Sopeña, quien nunca sintió las fronteras como barreras.

Pies de peregrinación

Muy al contrario, vencer las dificultades y respetar las diferencias, suponía un reto de superación. Creciendo en valores.

V Camino Sopeña. Etapa 3. Griñón – Leganés. 20,5 kilómetros.

Partimos a las 9:25 de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Leganés y, en apenas un kilómetro, la ermita del Cristo Aparecido de esta localidad nos recibe al son de las campanas, dándonos la bienvenida.

Montse, la presidenta de la Hermandad, nos explica brevemente el hallazgo por parte de un labrador llamado Pedro Gómez en 1569, de un pequeño Cristo crucificado sin cruz, transformado ahora en el patrón de la villa y al que se le conoce como Cristo Aparecido.

Momento de peregrinación

A partir de este punto, el escenario que rodea nuestros pasos se vuelve más urbanita.

Nos estamos acercando a Fuenlabrada y las múltiples carreteras comparten espacio con los senderos y caminos transitados por una gran cantidad de caminantes, pero sobre todo de ciclistas.

Continuamos hasta Leganés por el Parque de Polvoranca, donde nos sorprende el estado ruinoso de la Iglesia de San Pedro Apóstol.

Esta ermita fue construida en el siglo XVII, exactamente en el año 1655, por dos grandes arquitectos de la época: Francisco de Mora y su sobrino Juan Gómez de Moro.

Por aquel entonces, fue todo un ejemplo de arquitectura barroca española. Se levantó sobre los cimientos de una antigua ermita bajomedieval.

Está construida en ladrillo sobre zócalo de sillar. Presenta planta de cruz latina, de una sola nave, con capillas laterales y se cubre con bóveda cañón encamonada. Además, bajo el edificio existe una cripta sepulcral.

Este trayecto hasta nuestro destino, la Parroquia de Nuestra Señora de Zarzaquemada de Leganés, lo hacemos callejeando por esta localidad.

Nos recibe su Archipreste, D. Aurelio, que nos explica que la Virgen de Zarzaquemada representa la zarza ardiendo significado en la zarza ardiente, sugiriendo que servía como un tipo o imagen profética de María, la madre de Cristo, quien —al igual que la zarza ardió en fuego, pero permaneció íntegra— dio a luz al Hijo de Dios, pero permaneció siempre virgen.

V Camino Sopeña. Etapa 4. Leganés – Madrid. 19,6 kilómetros.

Después de una idea surge un proyecto, pero para que ese proyecto se materialice tiene que haber grandes personas que confíen y crean… que tengan fe en lo que propones.

Testimonio de la peregrinación

El Camino Sopeña pretende ser un «copia y pega» de lo que hizo Dolores, peregrinar, evangelizar, hacer familia.

Muchos agradecimientos para muchas personas… las que se ven y las que no se ven.

Seguimos caminando, ¿te vienes?

DOLORES SOPEÑA: UN LEGADO SIEMPRE VIVO

Nuestro Dios “es grande y poderoso, admirable en su fuerza, invencible” (Sal 145), prepara personas que respondan a un especial proyecto de amor, situado en la historia, adecuado a las necesidades de ese tiempo.

Dolores Sopeña es una de estas personas. Estamos ante una figura humilde y espléndida en la segunda mitad del siglo XIX y primeros años del XX en España.

Dolores nace el 30 de diciembre de 1848, en Vélez Rubio, Almería (España). La sociedad civil vive la Revolución Industrial, con sus enormes consecuencias, y Marx desarrolla y proclama sus teorías.

En la Iglesia, León XIII escribe en 1891 Rerum Novarum –la primera encíclica social de la Iglesia–, sobre la “cuestión social” y la situación de los obreros. Y san Pío X elige entre las prioridades de su pontificado, impulsar la enseñanza del Catecismo.

Estas dos grandes líneas enmarcan la misión de Dolores y ella las realiza con gran novedad, sencillez y eficacia.

Por el trabajo de su padre vive unos años de su juventud en Puerto Rico y Santiago de Cuba (1871-1876), en contacto con las clases media y alta, y con las clases populares y necesitadas.

Regresa a Madrid y se dedica a un apostolado intenso en la cárcel, hospitales y en misiones populares. Es una mujer decidida, audaz, llena de valor, inteligente, sensible a la amistad y a las necesidades que ve a su alrededor.

Es, ante todo, una mujer creyente. Su fe la sumerge en la realidad que ve más allá de su propio hábitat. Es el “Dios tres veces santo y mil veces Padre” quien le descubre la dignidad de cada persona y hace crecer en ella la convicción de que todos somos hermanos, con las enormes consecuencias que tiene apropiarse de esta verdad.

En 1885, durante sus visitas a la cárcel conoce a Pepa la Cigarrera y el barrio de las Injurias. Se estremece al contemplar esa realidad de pobreza y marginación y, decide, con una amiga, volver y volver, ganándose así la admiración y confianza de la gente. Acercarse, escuchar, abrazar, sonreír, mirar a los ojos, produce en ella el respeto, el afecto y la más noble y profunda com-pasión. Esta com-pasión le lleva a buscar colaboración para mejorar esas situaciones. La indiferencia ante esas carencias también conmueve su corazón.

Así, en 1892 funda un movimiento de apostolado seglar. Las visitas se convierten en lecciones de Catecismo, en las que todo el barrio participa. Nacen así Las Doctrinas, que después se extienden a otros barrios de Madrid y a varias ciudades de España y cuyos frutos resultan sorprendentes.

Dolores viaja para atender estos centros de apostolado. Los grupos son numerosos, ella anota más de seis mil participantes. Con el pasar de los años, una pregunta se repite: “Doña Dolores, cuándo usted se muera ¿Quién vendrá?”. Ella sonreía y callaba. Dolores busca sin cansancio su vocación, hasta que, finalmente, a los cincuenta y dos años cristaliza una inspiración, un proyecto en el que se refleja lo que Dios quiere de ella.

Dolores Sopeña fotitos

 

El 31 de enero de 1901 en una Hora Santa, contemplando la agonía y entrega de Jesús en Getsemaní, ella afirma que nació el Instituto religioso que hoy lleva su nombre y que es como la misma vida de Dolores.

El 24 de septiembre de ese mismo año se levanta el acta en Loyola (Guipúzcoa), con las ocho primeras y, el 31 de octubre, se comienza oficialmente en Toledo, con el apoyo del cardenal Sancha.

El 28 de agosto de 1905 recibe el Decreto de Alabanza y, el 21 de noviembre de 1907, la aprobación definitiva directa del S. S. Pío X, con estas palabras: “Extraordinaria es la Obra y extraordinaria será su aprobación porque cubre una necesidad en los tiempos actuales”.

El Instituto Catequista Dolores Sopeña se caracteriza por vivir la plena consagración a Dios “en medio del mundo”, en traje seglar y sin signos religiosos. Es el reflejo de la vida interior lo que hace la diferencia. Su misión es promocionar a la persona, evangelizar a sectores populares desfavorecidos y despertar la responsabilidad social de personas mejor situadas.

Parte de la conciencia de la dignidad de cada persona alerta de la falta de oportunidades de muchos y pide el aporte de todos en la construcción de un mundo de hermanos hasta “hacer de todos, una sola familia en Cristo Jesús”.

Promoción humana y cultural

Admira hoy la comprensión que Pio X tuvo de la oportunidad de la obra de Dolores, ante la aparición de nuevas visiones del mundo y de la fe, del anticlericalismo y alejamiento de las masas obreras y populares de la Iglesia.

Precisamente estos hombres y mujeres “en el vigor de la vida”, pero carentes de oportunidades, de reconocimiento social, de cultura y de conocimiento de Dios, son el punto de la atención de Dolores Sopeña.

A partir de 1902 da a su Instituto religioso una nueva presencia en la sociedad, por medio de una asociación civil, sin fines de lucro. Esto le permite llegar más lejos. Simultáneamente Las Doctrinas pierden convocatoria. Nacen entonces los Centros Obreros de Instrucción. Centros sin connotación religiosa, espacios abiertos, de promoción humana y cultural, en los que se llega al corazón de las personas y a la propuesta de formación en la fe, en un ámbito de libertad.

Fueron un éxito, aunque no faltaron duras críticas. La gran afinidad espiritual y pastoral que encontró en el cardenal Rafael Merry del Val, secretario de Estado, la fortaleció en este momento. Dolores siempre motivó a otras personas a trabajar con ella.

El Instituto sigue esta línea carismática y comparte su misión con los laicos que se adhieren desde la espiritualidad y son un elemento esencial. “¡No te mueras nunca!”, fue el grito espontáneo que se escuchó en una sala repleta de obreros mientras Dolores les hablaba. En el I Centenario de su partida, ocurrida el 10 de enero de 1918, un pequeño grupo de “débiles mujeres” en cierto modo lo hacen realidad, continuando un proyecto que responde a las mismas necesidades y con la certeza de que nuestro Dios trabaja siempre.

María Jesús González, ex Superiora General

UNA VIDA PARA LOS DEMÁS

Quizás te hagas la pregunta de quiénes somos las Catequistas Sopeña. Pues somos religiosas de una institución de derecho pontificio, creada por nuestra fundadora, la Beata Dolores Sopeña, una mujer excepcional que supo entender que muchas personas dicen no amar a Dios porque no le conocen. Precisamente, en darlo a conocer a los alejados, empleó toda su vida.

Además, también vio que la formación y el trabajo aportan dignidad a cada persona, especialmente a aquellas que no han tenido oportunidades y están apartados o excluidos de la sociedad. Por ahí encaminó su apostolado.

El Instituto Catequista Dolores Sopeña se constituyó en 1901 con una espiritualidad cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

Nuestro estilo de consagración religiosa fue y es novedoso y basado en nuestra presencia en medio del mundo.

Nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de la familia trabajadora, especialmente de aquellas familias que no han tenido conocimiento y acercamiento con la fe y la Iglesia.

El Carisma Sopeña, que compartimos en modo de misión compartida, Catequistas y Laicos Sopeña hunde sus raíces en la espiritualidad de San Ignacio, basada en el servicio a las personas de clases desfavorecidas y en exclusión.

De hecho, Dolores Sopeña siempre quiso que sus hijas nos formásemos a la sombra de San Ignacio, en Loyola.

Nos consideramos “mujeres para los demás”, evangelizamos en el medio del mundo y queremos ser signo constructivo de fraternidad.

Nuestra consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Vivimos en comunidad con otras hermanas que han recibido la misma llamada a seguir a Jesús.

La “vida de familia” es para nosotras un valor esencial. Juntas compartimos y celebramos la fe, la vida, el trabajo de una manera cercana y sencilla, con las puertas abiertas a jóvenes y laicos que desean compartir nuestra vida, nuestra mesa.

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