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HACER ECO DEL EVANGELIO
El Equipo de Pastoral de la Fundación Dolores Sopeña, formada por Catequistas y agentes de Pastoral de los Centros Sopeña, ha celebrado un encuentro formativo y de evaluación en la localidad segoviana de El Espinar.
La primera mañana comenzó con una oración presentada mediante Godly Play, un medio de dirección espiritual y descubrimiento basado en principios del método Montessori y el culto cristiano.
Unos vasos y una jarra de agua compartidos dieron pie de forma simbólica a la reflexión grupal sobre la cuestión de qué es lo que nos quita a cada uno de nosotros y nosotras la sed.
Jorge Sierra, hermano de La Salle, ofreció una formación sobre qué es y qué significa la Pastoral en los centros educativos y la importancia de transmitir la propia identidad en las aulas, a través de nuestro Carácter Propio, que no es más que el anuncio del Evangelio.

En este sentido, Jorge Sierra ha guiado al grupo sobre la forma de abordar la pastoral con niños, niñas y personas jóvenes y cómo adaptarse a su lenguaje y a su modo de ver ahora la vida y así, ayudarles a implicarse en la vida de la Iglesia.
Para llegar a ellos/as y para que se sientan parte de la Iglesia debemos ser eco, resonar, y hacerles llegar los mensajes contenidos en el Evangelio.
Por otra parte, la oración del viernes invitó a los agentes de la Pastoral Sopeña a caer en la cuenta de cómo el Señor está en lugares que no nos habíamos percatado por las prisas y los trajines de la vida.
“El Señor está en este lugar y yo no lo sabía” viene a despertar a la certeza de que Dios nos acompaña siempre y acompaña toda esta labor de Pastoral de nuestros Centros Sopeña en España y en el mundo.

Es nuestro trabajo estar abiertos y atentos a su presencia en los pequeños detalles del día a día.
Tras la oración y las reflexiones vino la evaluación de lo que está siendo la Pastoral durante este curso 24-25, poniendo el foco de forma especial en la implantación del nuevo Plan de Pastoral a seis años.
Para finalizar este encuentro fraterno, Miryam Ávila, superiora del Instituto Catequista Dolores Sopeña, y Alfonso Muruve, sacerdote en Sopeña Sevilla, realizaron un envío recordándonos que como Familia Sopeña somos agentes, vamos y hablamos en nombre de Dios y debemos ser eco del Evangelio.
VIVIENDO LA PASCUA
Con la Cuaresma nos encontramos en un tiempo de preparación para la Pascua. Por eso, para los cristianos significa tiempo de cambio para ser mejores y vivir como hijos e hijas de Dios.
Este período litúrgico nos invita a encontrar el camino hacia Jesucristo, a reflexionar sobre todo lo hecho a lo largo de este año, dar un giro de ciento ochenta grados, si es necesario, para buscar a Dios y entrar en comunión.
Es un tiempo de conversión espiritual y de preparación hacia la Pascua de Resurrección, que es el encuentro con el Resucitado, cima del año litúrgico, donde celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y donde seguimos el ejemplo del Señor a través de la oración, el ayuno y la ayuda a los que más lo necesitan.
La Pascua es la fiesta de la alegría porque es el paso de la muerte a la vida que lleva al perdón y a la reconciliación fraternal, desechando todo lo malo y proclamando el verdadero amor a Dios.
Es la festividad de la Resurrección, que en el Instituto Catequista Dolores Sopeña y en la Familia Sopeña preparamos con mucha emoción en tiempo de Cuaresma, donde la oración se convierte en el motor más fuerte, induciéndonos a la conversión interior y estimulándonos para seguir haciendo buenas obras por Dios y por las personas cercanas y lejanas en situaciones desfavorecidas y con dificultades.
¡La oración es nuestra más preciada fuerza a lo largo de estos días para experimentar el amor a Dios y comunicarle todo nuestro amor para celebrar con alegría y júbilo la derrota de la muerte causada por el pecado!
CREER EN LA ESPERANZA
La celebración del Miércoles de Ceniza nos abre la puerta al tiempo de Cuaresma que, a su vez, culminará en la muerte y resurrección de Jesús. Se nos abre también con una llamada a la esperanza.
“Conviértete y cree en la esperanza” nos dice el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, en su carta cuaresmal, en la que nos invita a renovar nuestra fe, construir fraternidad frente a la polarización y a volver comprometernos cada uno de nosotros y nosotras en la misión evangelizadora.
Nos recuerda además que la esperanza “se alimenta del perdón, la reconciliación y las relaciones basadas en el amor y en la justicia”.
Todo ello convierte este tiempo de Cuaresma que ahora se inicia en un tiempo favorable para “soltar las cargas del desánimo y abrirnos a la alegría del Bautismo”, que nos hizo y nos hace discípulos y misioneros.
José Cobo Cano recuerda en su texto la necesidad de salir de nuestros pequeños espacios de comodidad, de egoísmo, de polarizaciones y abrazar la propuesta “que Cristo hace a su Iglesia para ser sal de una Esperanza que no defrauda y dar testimonio coral de ella mediante una vida comunitaria fraternal”.
Nos advierte de una serie de pecados que nos van a impedir llegar a esa Esperanza viva, como confundirla con el optimismo vacío, evitar la vocación y el compromiso por egoísmo, la tristeza individualista, la violencia y el enfrentamiento o dejar de soñar “según Dios”.
Roguemos a Dios para que nos ilumine y nos deje reconocer en estos días preparatorios de la alegría de la Pascua el pesimismo, el desánimo y la desesperanza que nos abruman.

Además, en la carta pastoral del Cardenal Arzobispo de Madrid se nos ofrecen tres caminos para vivir la conversión de este tiempo de Cuaresma en el entorno de nuestras familias y de nuestras comunidades.
1.- Renovemos nuestro bautismo. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para, domingo tras domingo, ahondar en la experiencia bautismal e irla desgranando con “herramientas” como la oración y la reflexión o sesiones de catequesis y retiros.
2.- Pongámonos a los pies de los crucificados de nuestros entornos. Esta Cuaresma puede ser un momento especial para el servicio a los demás. Intensifiquemos nuestras visitas a personas enfermas, a personas mayores que sufren soledad no deseada, a personas con necesidades materiales o espirituales, intensifiquemos también nuestra capacidad de escucha y la empatía necesaria para atender con cariño.
3.- Hagamos de nuestros espacios de Iglesia lugares para el encuentro. Necesitamos en la Iglesia espacios de encuentro y contraste, especialmente en los que se visibilicen la pluralidad y la comunión.
Esto es especialmente importante para nuestra comunidad de Familia Sopeña que ya se prodiga con el lema Pastoral de este curso “Sopeña Lugar de Encuentro”, precisamente con ese objetivo de unir lo disperso y lo diferente y practicar la mesa compartida.
LLEGAR CADA VEZ MÁS LEJOS
Un grupo de Catequistas Sopeña, desde el área de Pastoral Vocacional, motivadas por el deseo de dar a conocer el Carisma Sopeña en otros ambientes, lejos de donde somos conocidas y con el objetivo de “Promover la vida como vocación”, emprende un Proyecto Misionero en la provincia del Azuay (Ecuador).
Inspirada siempre por nuestra Madre Fundadora, esta Misión atiende a alrededor de 300 personas, entre jóvenes estudiantes, padres y madres de familia y catequistas, de tres lugares distintos.
La experiencia de acogida ha sido fantástica, especialmente a través de los talleres impartidos.
El grupo de Catequistas Sopeña implicadas han destacado su percepción de una gran necesidad de compartir experiencias y momentos que fortalezcan tanto el crecimiento personal como el crecimiento en la fe.
Por su parte, la comunidad de jóvenes estudiantes, pertenecientes a la escuela de secundaria Remigio Crespo Toral expresaron su satisfacción por la visita y las experiencias compartidas con la Familia Sopeña.
Las sesiones motivadoras de las Catequistas Sopeña “han creado espacios para que nuestros estudiantes aprendan el poder de la conexión humana”, incluso con personas que están lejos, publicaron agradecidos en sus redes sociales.
“Los lazos de amistad en la infancia y adolescencia fortalecen empatía, valores y habilidades sociales clave para su bienestar”, reconocieron desde la escuela.
FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2025
Las Catequistas Sopeña, el Consejo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña, y cuantos forman parte de la Familia Sopeña en misión compartida desde cualquier parte del mundo, os deseamos una Navidad generosa y alegre.
El amor que se siembra con generosidad y sin distinción transforma los corazones.
¡Feliz Navidad y que el año 2025 venga lleno de buenos propósitos y corazones generosos dispuestos a dar y repartir amor!

LA IMPORTANCIA DE ENTENDER EL CUIDADO MUTUO
Las Superioras de las Comunidades del Instituto Catequista Dolores Sopeña, en Cuba, Argentina, Chile, Ecuador y Colombia, en América, y en España, han celebrado una reunión en El Espinar con el doble objetivo de avanzar en asuntos internos y formarse en la cultura del Cuidado y el Buen Trato.
Con el foco puesto en las personas, el grupo, que también incorporaba al Consejo General, encabezado por la Superiora General, Miryam Ávila, ha abordado la importancia de generar, en el entorno de las comunidades religiosas, una cultura del cuidado mutuo que supongo una mayor y mejor vinculación entre sus integrantes y de fortalecer el sentimiento de comunidad fraterna.
Abordar este renovado concepto del cuidado de las personas de nuestro entorno, responde a la llamada de la Iglesia y del propio Papa Francisco hacia esa sensibilidad, basada también en la declaración vaticana Dignitas infinita sobre la dignidad humana, para mostrar cómo la dignidad de todos los seres humanos va más allá de todas las apariencias externas o características de la vida concreta de las personas; o en la encíclica Fratelli Tutti, en la que se subraya con particular insistencia que esta dignidad existe “más allá de toda circunstancia”, invitando a todos a defenderla.
La formación sobre la Cultura del Cuidado y del Buen Trato corrió a cargo de Lola Arrieta y Covadonga Orejas, del Euipo Ruaj, que tiene como misión el acompañamiento espiritual en la vida diaria, su práctica y la formación para el mismo.

Por otra parte, el encuentro de Superioras en la localidad segoviana de El Espinar se centró también en asuntos internos como la presentación y análisis de documentos tan importantes de la vida del Instituto Catequista como de la propia Fundación Dolores Sopeña, su principal obra apostólica, como el Plan de Pastoral para el periodo 2024-2027, que tiene como objetivo dar a conocer a Jesús y su proyecto de vida desde la mirada y valores de Dolores Sopeña.
¡QUÉ ENCUENTRO TAN ESPECIAL!
El XXXIV Encuentro de Laicos, Laicas y Catequistas Sopeña que hemos celebrado hace días en Badajoz ha sido un encuentro muy especial, un reencuentro de una familia que comparte raíces, inspiración, Padre y Madre y, sobre todo una misión común, el legado de esa mujer excepcional, pero a la vez muy real y normal que es Dolores Sopeña: Hacer de todos los hombres una familia en Cristo Jesús.
Aquí, os dejamos un vídeo en el que os compartimos algunos testimonios de participantes en este Encuentro que nos revelan qué esperaban de la cita en Badajoz, cómo se sentían esos días, cómo se sentían de intervenir en el mismo, qué querían llevarse y, finalmente, qué sienten que se llevan.
La gratitud al equipo de Laicas y Laicos Sopeña de Sopeña Badajoz por la acogida de corazón y brazos abiertos, llena de la alegría confiada que nos anima a proseguir en misión compartida.
ACOGIDA AL CARDENAL Y ENCUENTRO DE VIDA CONSAGRADA EN BOGOTÁ
La Comunidad de Catequistas Sopeña en Bogotá (Colombia), con Mane Arenas a la cabeza como superiora de la misma, acogió la semana pasada la visita del Cardenal Primado de Colombia, Monseñor Luis José Rueda Aparicio.
El Cardenal y el recién ordenado Monseñor Edwin Vanegas recorrieron las instalaciones del Centro que la Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica del Instituto Catequista Dolores Sopeña, tiene en la capital colombiana.

Durante la visita, Monseñor Luis José Rueda Aparicio, Monseñor Edwin Vanegas y Monseñor Yoany Cupitra, vicario de la zona pastoral del Espíritu Santo, acompañados por una comitiva de religiosos y religiosas de la Vicaría, pudieron charlar y conocer de primera mano la experiencia en el Centro Sopeña Bogotá de alumnas y alumnos, docentes y personal de la Fundación.

Este grupo de religiosos, integrado por asistentes a un encuentro de Vida Consagrada conocieron también la labor realizada por el Centro Sopeña y se sorprendieron gratamente por la acogida recibida en el lugar y la alegría que la gente expresaba de aprender y pertenecer a esta Familia Sopeña.

Monseñor Luis José Rueda Aparicio término su recorrido expresando su orgullo y emoción al ver el servicio que la Iglesia presta en obras como esta y destacó que la Fundación Dolores Sopeña es “como un SENA con Espíritu”, refiriéndose a la institución del Gobierno de Colombia que capacita a las personas para el mundo del trabajo.

SIEMPRE CERCA DE LOS ALEJADOS
Más cerca ya del final del sexenio, las Catequistas Sopeña han tenido la oportunidad en estos años de llevar a cabo la misión encomendada en el último Capítulo General, celebrado en Loyola durante el verano de 2019, de acercarse y atender a la población más vulnerable, a los alejados, aquellas mujeres y hombres que pasan por momentos de dificultad.
“Mirará por estar más cerca de Jesús y de los hermanos”, según se expresaba Miryam Ávila, Superiora del Instituto Catequista Dolores Sopeña, en una entrevista para El Espejo de la COPE.
En aquellos días de Capítulo sintieron muy intensamente la necesidad de avivar su cuidado hacia los más alejados, hacia aquellas personas que viven dificultades extremas, para dignificarlos.
Entonces llegó la pandemia y las necesidades y las situaciones difíciles se hicieron más acuciantes, más angustiosas.
Y ahí es donde han estado las Catequistas Sopeña, a pie de calle, llevando a cabo su misión, a la intemperie, misioneras en medio del mundo, saliendo al encuentro de cuantos las necesitaban, tendiendo la mano incluso a quiénes no sabían que la necesitaban.
Algo muy significativo del Carisma Sopeña porque pone en primer lugar a la persona, en toda su individualidad; y habla de su dignidad, de hacerla sentirse valorada, querida y aceptada.
“Esa persona, en ocasiones vulnerable, destinataria de nuestras escuelas y centros, irá percibiendo que hay algo distinto en nosotros, laicos y catequistas, e irá viviendo un proceso de formación integral”, matiza Miryam Ávila.
Precisamente esa cooperación entre Catequistas y Laicos Sopeña, que también se decidió fortalecer tras el Capítulo, permite a niños, jóvenes y adultos, usuarios de su principal obra apostólica, la Fundación Dolores Sopeña, recibir una formación integral, que redunde en una reconocida calidad humana y preparación profesional.
Expresamente, uno de los deseos de la fundadora, Dolores Sopeña.





