FORTALECER LA COMUNIDAD DE LAICOS

Este pasado fin de semana ha tenido lugar una nueva reunión de la Comunidad de Laicos de Madrid. Organizada con el objetivo de fortalecer una de los grupos más activos de la familia Sopeña, la reunión es un momento para la reflexión y para compartir la fe, la vida y nuestro Carisma.

En el entorno privilegiado de El Espinar, la comunidad, compuesta por personas que colaboran o han colaborado en los centros de apostolado, continuó con la profundización en la Autobiografía de nuestra fundadora y en el Evangelio de San Lucas.

El espíritu Sopeña va más allá de estar o trabajar en un Centro de la gran obra apostólica de las Catequistas, la Fundación Dolores Sopeña. Pertenecer a la familia Sopeña supone aportar a la Iglesia y a nuestro carisma desde donde se esté.

Cuando la Beata Dolores Sopeña fundó el Instituto Religioso no eliminó la Asociación de Apostolado Seglar ni las catequistas absorbieron las tareas apostólicas, muy al contrario.

En el momento de su constitución, el Instituto Catequista potenció esa asociación laical e, incluso, en aquellos lugares donde no era posible la ubicación de una comunidad religiosa, eran los laicos quienes realizaban el trabajo directo, siempre con el acompañamiento cercano, espiritual y apostólico, de las Catequistas.

Fieles a esa intuición carismática de nuestra Madre fundadora, catequistas y laicos compartimos la misión propia del Instituto y la gran misión de la Iglesia, como evangelizadores, cada uno desde su vocación específica.

Reunión de Laicos

Además de estas citas mensuales, los momentos álgidos de la vida en comunidad de los laicos Sopeña son los ejercicios espirituales de San Ignacio y el encuentro nacional de colaboradores y catequistas, ambos de periodicidad anual.

Este próximo mes de septiembre, precisamente, celebraremos el XXXII Encuentro, que tendrá lugar en Almería, como otro de los lugares emblemáticos del itinerario de la Beata que se pretende recorrer.

Durante el segundo fin de semana los participantes, colaboradores y catequistas, tendrán ocasión de realizar además una visita especial a Vélez Rubio, a la casa natal de Dolores Sopeña, y a otros lugares simbólicos de su infancia.

La unión y el fortalecimiento de estos equipos redundan también en el refuerzo de nuestro Carisma y su aportación y servicio a la Iglesia, que, al fin y al cabo, es lo que todos vinimos a hacer.

REPARTIR LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

La fiesta de Pentecostés contiene la tradición de repartir los dones del Espíritu Santo. Hoy los cristianos continuamos celebrando su descenso sobre la comunidad de los Apóstoles para insuflarles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús.

El equipo de Pastoral del Centro Sopeña Madrid, integrado en la gran obra apostólica que representa la Fundación Dolores Sopeña, ha querido un año más destacar esta festividad de Pentecostés y hacerla presente entre alumnos, trabajadores y colaboradores del Centro.

Como sabéis, la propuesta educativa Sopeña incide en cinco áreas, con el objetivo de posibilidad la formación integral de la persona. Una de ellas es precisamente la Pastoral.

Y es su intención que, en cada uno de los centros en los que trabaje la familia Sopeña, se viva con conciencia cada tiempo litúrgico, que respondamos como hijos de Dios a cada requerimiento de nuestro Padre.

En esta ocasión, en Pentecostés, que tuvo lugar el pasado domingo, es el momento de sentir la presencia del Espíritu Santo; percibir, cada uno de nosotros, que nos habita; reconocer y ser conscientes de que nos transforma y está con nosotros a lo largo de nuestra vida.

Es el Espíritu Santo el que nos mantiene siempre cerca de Jesús; nos da fuerzas para hacerlo presente y anunciarlo, nos regala sus dones, que nos permiten convivir como hermanos, sintiendo siempre el Amor del Padre.

Espíritu Santo

Y cada miembro de la comunidad educativa ha recibido del equipo de Pastoral, inspirado por el Espíritu Santo, un don de entre los siete.

¡Descubramos ahora cuáles son y en qué consisten esos dones!

Sabiduría: el don que nos proporciona el gusto por lo espiritual.

Entendimiento: el don que nos permite comprender con la mente y con el corazón la Palabra de Dios.

Consejo: el don que nos capacita para oír la voz de Dios en las opciones de la vida diaria.

Fortaleza: el don que nos ayuda, superando todas las dificultades, a hacer lo que Dios quiere de nosotros.

Ciencia: don que nos capacita para ver las cosas en su relación a Dios, para tener una auténtica visión de ellas.

Piedad: el don que ablanda nuestro corazón y lo abre a la ternura para amar y respetar a Dios como Padre y a nuestros hermanos.

Temor de Dios: el don que nos prepara para vivir en actitud de respeto hacia Dios.

¡Preparemos nuestro corazón para acogerlos!  Siempre hay uno para ti.

La calidad evangélica en los Centros Sopeña

Los pasados 21 y 22 de mayo tuvo lugar en nuestra casa de El Espinar (Segovia) el Encuentro Pastoral de las Escuelas y Centros de la Fundación Dolores Sopeña en España donde se reflexionó sobre la calidad evangélica de la comunidad educativa.

Este encuentro, que reunió a 20 personas, coordinadores de Pastoral de la principal obra apostólica del Instituto Catequista, contó como ponente con el sacerdote jesuita Darío Mollá, explicando cómo pasar “Del magis personal al magis institucional”.

Además de esta parte formativa, el objetivo de esta cita anual es evaluar lo que ha sido el año de Pastoral en cada uno de los once centros y escuelas de la Fundación Dolores Sopeña en España y proyectar el curso siguiente, buscando nuevo lema.

Pastoral es una de las cinco áreas sobre las que se incide en la propuesta educativa, que se completa con capacitación, formación, cultura y convivencia y acción social y solidaria.

Precisamente, Darío Molla incidió durante su intervención en el concepto de magis personal de la espiritualidad ignaciana, como ese plus, ese ir más allá en nuestro día a día partiendo de la consciencia y el agradecimiento a Dios por todo lo recibido. Se trata de afrontar la vida con generosidad, entusiasmo y ganas de dar lo mejor de nosotros cada día y en cada momento.

Mollá habla de Calidad Evangélica

Con el objetivo de ayudar, que es la única y sencilla finalidad de la espiritualidad ignaciana, Mollá se refirió además al concepto de magis institucional que, “en el contexto de unas instituciones concretas, las educativas, y, además, inspiradas en el Evangelio, tiene que andar por la calidad evangélica.

Y resaltó esa calidad evangélica como el horizonte de toda la comunidad educativa.

En ese sentido, explicó que prefiere la idea de horizonte frente a la de meta porque el horizonte es un punto de referencia y, “aunque sabemos que a lo mejor nunca llegamos, no importa, porque nos ayuda a caminar en esa dirección”.

Sin embargo, la meta es un punto de llegada, que no hace compañeros sino competidores, y es peligroso porque si no llegas, has fracasado, y si llegas, has acabado.

La calidad evangélica entendida, no como la calidad certificada, sino como un “plus”.  Hacer algo distinto a los demás, o, haciendo lo mismo, hacerlo de otra manera.

Igual que el magis personal se sustenta en la consciencia y el agradecimiento por tanto bien recibido; el magis institucional es la calidad evangélica en nuestros centros y escuelas.

Calidad evangélica

Según Darío Mollá, lo que ánima o moviliza en la búsqueda de ese magis institucional es, en primer lugar, la conciencia del valor y la dignidad de las personas que tenemos delante, y a ellas hay que darles lo mejor.

En segundo lugar, es la conciencia del valor del Evangelio que tenemos entre manos y hemos de transmitirlo de la mejor manera posible, con la mayor alegría y el mejor convencimiento.

El ponente enumeró, por último, los indicadores de esa calidad evangélica:

  • El horizonte evangelizador, como punto de referencia de la escuela en sus actitudes, propuestas, modos y no tanto en los contenidos.
  • El discernimiento como concepto de toma de decisiones. Que los grandes principios del Evangelio se apliquen en la toma de decisiones.
  • El acompañamiento en las relaciones humanas en clave de Evangelio. Ocupar nuestro papel dentro de la Comunidad educativa siempre en clave de Evangelio. Se puede ser profesor, coordinador o director de muchos modos.
  • La prioridad que se concede a los más pobres, a los que más lo necesitan.

“La calidad evangélica no afecta tanto al qué como al cómo”, concluyó Mollá.

Árbol de calidad evangélica

Familia Sopeña comprometida con la misión

Un estudio de las Obras Misionales Pontificias (OMP) de España revela que, en un los últimos cinco años, han aumentado un 3,3 por ciento los laicos misioneros en nuestro país, concretamente jóvenes y en familia.

Una excelente noticia para celebrar hoy, Día Internacional de las Familias, según las Naciones Unidas, que siguen considerando la familia como la unidad básica de la sociedad.

Esa implicación de los laicos en la evangelización, en el llevar y dar a conocer a Dios, es esperanzadora también para la Familia Sopeña, consciente y abanderada desde el origen, de la importancia de la misión compartida.

Nuestra fundadora, Dolores Sopeña, ya supo ver la necesidad de realizar un camino compartido entre seglares y catequistas.

Nuestro carisma así lo atestigua y, como dice el director de la OMP y delegado episcopal de misiones en la archidiócesis de Madrid, José María Calderón, utilizando un símil deportivo, los laicos “no son el banquillo de reserva de la Iglesia”.

La misión evangelizadora de las Catequistas Sopeña, consistente en dar a conocer a Dios, especialmente en acercarlo a aquellos lugares y personas que no han tenido la oportunidad de conocerle y, por tanto, de amarle, es fácilmente compartible con los laicos y jóvenes que formamos la Familia Sopeña, en los ocho países en los que tenemos presencia.

La manera propia de realizar el trabajo evangelizador en tres pasos: acogida, promoción humana y anuncio explícito de Jesucristo, mediante la vivencia y la experiencia de la fraternidad, es compartido con el Movimiento de Laicos Sopeña, quiénes viven su cristianismo de forma más activa y solidaria.

Familia en Misión

La Fundación Dolores Sopeña, obra apostólica del Instituto Catequista, ofrece a familias y a jóvenes, la posibilidad de hacer misiones a través de su participación voluntaria en proyectos de educación y formación a personas en situaciones desfavorables, de animación sociocultural, de asistencia profesional, de campañas de solidaridad y campos de trabajo en los países de Latinoamérica donde contamos con comunidad, como «Misioneras en medio del Mundo».

Por el sacramento del Bautismo, el laico está llamado a comprometerse en la Iglesia de la que forma parte, y desde la familia puede ser una excelente opción.

LA BIBLIA: MANUAL PARA LA FE Y LA VIDA

Volver siempre nuestra vista a la Biblia, como conjunto de libros escritos por hombres e inspirados por Dios, es la mejor celebración del Día del Libro para un cristiano.

La lectura de las Sagradas Escrituras, como manual de vida y de fe, como transmisor divino de la Buena Nueva, nos da la fuerza para transformar nuestro corazón. Sin la Biblia, nuestra misión como Catequistas Sopeña es difícil de imaginar.

En palabras del Papa Francisco, es necesario que, a diario, en soledad, en familia o comunidad, encontremos tiempo para leer y reflexionar y obtener la fuerza y la inspiración para vivir como verdaderos cristianos y catequistas.

En esos libros, que fueron escritos a lo largo de más de 1000 años, está la sabiduría de la Palabra de Dios. Compartirlos y anunciarlos, con nuestra actitud y nuestra forma de expresarnos y desenvolvernos, es dar testimonio de nuestra fidelidad y nuestro compromiso hacia Él y hacia nuestros hermanos.

Según el Papa Francisco, leer y asimilar las palabras y los mensajes contenidos en los Evangelios nos aportaría la luz necesaria para saber cómo afrontar nuestra vida, alejaría miedos e inseguridades y nos haría más fieles a nuestro ser como cristianos.

Todos sabemos del poder transformador de los libros, pero en el caso de la Biblia, se da un punto mucho más grande a su favor. Un cristiano no puede vivir sin las Sagradas Escrituras, pues se trata del mejor instrumento para conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos como fieles seguidores de Jesús.

La Conferencia Episcopal nos facilita esa tarea y pone a nuestra disposición un calendario con el Evangelio del Día, donde podemos leerlo y oír la Palabra de Dios.

Leyendo la Biblia

Leer los evangelios no es entretenerse como cuando se lee una novela. Su lectura sosegada y consciente invita a la meditación, a la reflexión acerca de hasta dónde calan esas palabras.

De esa manera nos servirá como examen de conciencia y como fuente de luz en nuestra vida.

Cada año se venden cien millones de ejemplares de la Biblia, que ha sido traducida a más de 2.000 idiomas, pero ¿cuántos cristianos hemos leído el Evangelio?

UN PASO MÁS PARA EL CAPÍTULO GENERAL

Las Catequistas Sopeña hemos celebrado estos días los Capítulos de las provincias de América y España, un paso más en la preparación de nuestro XXI Capítulo General, como privilegiado instrumento de renovación del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

Bajo la cita “Renacer a una vida nueva en espíritu de esperanza” (cf. 2Cor 5,17), el acontecimiento tendrá lugar en Loyola (Guipúzcoa), a partir de la segunda quincena del próximo mes de julio.

El Capítulo Provincial de América se celebró en la ciudad ecuatoriana de Quito, en el seno de nuestra Comunidad, y se inició con una jornada de reflexión y oración, apoyada y orientada por el P. Paulo Valencia SJ, quien abordó el discernimiento ignaciano, concretamente el discernimiento en grupo.

Las hermanas destinadas en los países de América donde el Instituto Catequista Dolores Sopeña tiene comunidad también tuvieron ocasión de participar en la reflexión dirigida por el P. Carlos Man Ging SJ, en torno a “La espiritualidad y la resiliencia”, que las dejó un mensaje de esperanza en el futuro.

Durante los cinco días que duró la reunión capitular se conocieron detalles de las Memorias Comunitaria y Apostólica, sobre los datos recabados de estos últimos seis años; y se trabajaron las nuevas propuestas a las consultas realizadas desde el Consejo General.

Además de la reflexión sobre asuntos muy importantes de la Provincia, la cita sirvió también para elegir a las tres delegadas que viajarán a España para participar en la reunión general.

Por su parte, el Capítulo Provincial en España se realizó en la localidad segoviana de El Espinar, próxima a Madrid, con la presencia de 23 catequistas.

Como en América, en España también se comenzó con un día de retiro, con el acompañamiento del P. Luis Alberto Gonzalo, claretiano.

La siguiente jornada contó con la participación de miembros del Movimiento de Laicos Sopeña, siguiendo la intuición y el Carisma de Dolores Sopeña, que desde su concepción del Instituto Catequista optó por la importancia de la misión compartida.

Tras la puesta en común de los distintos tipos de informaciones por áreas, las catequistas asistentes eligieron democráticamente a las cinco delegadas que acudirán en verano al Capítulo General.

Este momento, clave para un Instituto como el nuestro, no es solamente un asunto privado. Se trata, más bien, de un acontecimiento de la Iglesia en su conjunto. Por nuestro lado, como una oportunidad para tomar conciencia de nuestros vínculos con la Iglesia; y por el lado de la Comunidad, por las aportaciones que hacemos desde la sensibilidad Sopeña y nuestra misión.

EN CAMINO: II PEREGRINACIÓN SOPEÑA

La Casa Museo de Dolores Sopeña en Madrid recibirá este domingo a los participantes de la II Peregrinación Sopeña, organizada por el Centro Sopeña de Toledo, después de haber recorrido setenta kilómetros entre la capital castellana y la madrileña.

Esta edición, concebida desde la devoción y el amor por la madre fundadora del Instituto Catequista Dolores Sopeña, y coincidiendo con la Cuaresma, supondrá un tiempo de reflexión y de penitencia, de agradecer a Dios por lo que somos y tenemos. Además, tendrá como novedad un objetivo solidario.

PROYECTO SOLIDARIO

Las aportaciones y donativos de los peregrinos, y de todos aquellos que quieran colaborar, se sumarán al Proyecto Solidario “Con tu ayuda, cocinamos el futuro”, destinado este 2019 a la ampliación del aula de cocina del Centro Sopeña Quito, en Ecuador.

Allí cada semana el aula de Cocina recibe unos 130 alumnos, pero son muchos más los que, interesados, se quedan sin posibilidad de formación porque las instalaciones no permiten un mayor aforo.

Actualmente, Ecuador, y concretamente Quito, su capital, acoge a muchas personas migrantes, mujeres y hombres adultos, procedentes tanto de poblaciones campesinas del propio país, como de estados que viven situaciones de crisis o riesgo como Venezuela, Haití o Cuba, entre otros.

CUATRO ETAPAS

Desde mañana 28 de marzo y hasta el domingo 31, la II Peregrinación Sopeña recalará en su primera etapa en Yunquillos (Toledo), donde su alcaldesa ha cedido un colegio para la pernoctación y abrirá las puertas de su casa familiar para dar de cenar a los caminantes.

En Griñón terminará la segunda jornada. Concretamente en un pabellón multiusos, también cedido por el Ayuntamiento de la localidad madrileña.

La tercera noche y penúltimo día de peregrinaje, los integrantes de la comitiva cristiana dormirán en una antigua escuela infantil, dentro de la Parroquia de Nuestra Señora de Zarzaquemada, cedida por intercesión del Obispado de Getafe.

Miembros de la peregrinación

Este año, los caminantes tendrán el apoyo de una persona que se encargará de portar en un “coche escoba” los equipajes más pesados.

Antes de emprender este camino que en su primera edición coincidió con el Año Centenario de la muerte de la fundadora, los peregrinos celebraron un acto íntimo en Toledo. Recibieron de manos de las Catequistas una insignia de Dolores Sopeña, una cruz del peregrino y la credencial, que tendrán que ir presentando en las distintas etapas del recorrido.

Además de los caminantes, otro grupo de personas con dificultades de movilidad se encontrarán en Madrid, para recorrer juntos los últimos cuatro kilómetros.

La peregrinación concluirá con una Misa de Peregrinos en la Casa Museo de Dolores Sopeña, en la Casa Generalicia del Instituto. Concretamente, en la capilla aledaña a la habitación donde Dolores Sopeña vivió sus últimas horas.

 

TRAZOS DE FE: EL ROSTRO ALEGRE DE LA FRATERNIDAD

Aunque ampliamente conmemorado, el I Centenario de la muerte de la Beata Dolores Sopeña representa más que un número. Trazos de Fe, son testimonios de mujeres y hombres que, compartiendo su carisma o próximos e identificados con él, han querido reconocer su peso.

Un número, por importante que sea, no llega a expresar lo que ha supuesto la influencia de esta mujer ejemplar en las vocaciones de cientos de Catequistas, Misioneras en Medio del Mundo que hoy siguen su Carisma en España y América, y en la vida de miles de personas, gracias a su labor evangelizadora.

Es lo que recoge el vídeo de Trazos de Fe. Palabras de personas que supieron ver no solo la valentía y energía de una mujer visionaria, emprendedora, una revolucionaria social, sino ir más allá y ver, antes que nada, una mujer de Dios, alguien profundamente enamorada de Él.

En palabras de sus hijas, “ese es el secreto y el motor de su acción”.

Vivir en comunidad; trabajar en los distintos campos de acción en los que intervienen en su apostolado, siempre cercano a los alejados, a las periferias de las que habla tanto el Papa Francisco; experimentar la felicidad del compromiso de la entrega al otro desde el Evangelio y desde Jesús, esas son algunas de las razones que nos cuentan las Catequistas.

Pero la familia de Dolores Sopeña es mucho más amplia, porque ella siempre quiso rodearse y apoyarse de laicos para llevar a cabo la misión compartida. Y ellos, que bien la conocen, hablan de cercanía en la acogida y de sus vidas ejemplares, transmitiendo el Evangelio, más que con palabras, con hechos.

Mujeres para los demás, Misioneras en Medio del Mundo, tal y como reza su lema.

Como siempre sus puertas están abiertas, por otros cien años más, con el alegre rostro de la acogida y la fraternidad.

Vídeo TRAZOS DE FE

 

 

SEMANA MISIONERA: COMPARTIR FE, VIDA Y MISIÓN

El Movimiento Sopeña Juvenil, a través de trece jóvenes, ha celebrado la Semana Misionera de Guayaquil (Ecuador). Durante seis días pudieron compartir la fe, la vida y la misión en un espacio de familia con la Comunidad de Catequistas Sopeña de la ciudad portuaria.

El domingo, el primer día, fue intenso en convivencia, profundizando en el sentido misionero -y no sólo de voluntariado- que tenía esta semana. Vieron también aspectos importantes a través del estudio del perfil del misionero y, especialmente, una clave que ayudará a vivir todas las dificultades que pudieran surgir a lo largo del encuentro: el ofrecimiento.

Semana Misionera 1

Por la tarde, las participantes comenzaron a preparar las actividades para los niños de los dos lugares a los que iban a ser enviadas desde el lunes: El Hogar del Perpetuo Socorro y del Recinto de Río Viejo, ubicado en una zona rural, a una hora de Guayaquil.

Finalizaron la jornada con la celebración de una eucaristía en la parroquia, en la que fueron bendecidas de forma especial para vivir esta semana, transmitiendo a los niños al Señor, a través de los juegos, actividades y dramatización de la Palabra de Dios, entre otras.

Un momento emocionante como cierre del día fue la “Oración de Envío” en la que las Catequistas de Guayaquil enviaron a las jóvenes a la Misión, imponiéndoles la Cruz del Misionero.

Semana Misionera

Durante toda la semana misionera, de lunes a viernes, la jornada comenzaba muy temprano, a las 5.30 de la mañana con una oración en común, el desayuno y el viaje hacia los lugares donde iban a llegar a cabo su trabajo.

El tema del día iba variando y así, el lunes los niños pudieron conocer más acerca de la Virgen –por ser el día de la Virgen del Rosario, el martes de la Parábola de los Talentos, sobre las cualidades y valores que tenemos cada uno; el miércoles sobre los mandamientos, como claves para ser felices; el jueves acerca del amor y la amistad, a través de la Carta a los Corintios, y el viernes, por ser la fiesta del último día, trataron las Bodas de Caná.

Todos los temas desarrollados se presentaron mediante juegos y dinámicas que los propios niños de ambos centros disfrutaron mucho.

Cada día, tras la misión y durante la comida, se compartían las vivencias, para, por la tarde, de nuevo, comenzar a programar las actividades de la próxima jornada.

Semana Misionera 3

Las jóvenes y las Catequistas de Guayaquil también tuvieron ocasión de compartir formación grupal en torno a las virtudes cristianas, las palabras del Papa Francisco a los jóvenes en la reciente Jornada Mundial de la Juventud de Panamá o el testimonio del proceso vocacional de una joven religiosa, fallecida en el terremoto de Ecuador, y el de Mariela, Catequista Sopeña, que en unas semanas hará sus Votos Perpetuos.

Esta Semana Misionera de Guayaquil también reservó tiempo de especial encuentro y unión con Jesús en las misas vespertinas en la Parroquia. Se trató de un momento de tomar conciencia, antes de acostarse, sobre cuál fue el paso de Dios para esa jornada, haciendo la oración del “Examen del día, según el método ignaciano.

La semana concluyó a modo de celebración, con una Eucaristía en la Comunidad, en la que participaron los padres y familiares de las jóvenes Sopeña. Resultó un tiempo muy intenso y lleno de muchos recuerdos en el encuentro con los niños y niñas y en la experiencia de Dios, sentida y profunda que, sin duda, ha dejado una huella en la vida de todos los que participaron.

CASA MUSEO: CORAZÓN DE LA CASA GENERALICIA

El museo de Dolores Sopeña, situado en el castizo barrio madrileño de Chamberí y un homenaje a toda la vida de la Beata, es el verdadero corazón de la Casa Generalicia.

Y, concretamente, su latido se oye con más intensidad en la capilla que alberga. Un espacio único, reacondicionado a partir de la habitación en la que falleció la madre fundadora del hoy Instituto Catequista que lleva su nombre.

Cientos de visitantes se acercan cada año desde muchos lugares de la ciudad, del país y del mundo para conocer, a través de sus imágenes y sus objetos personales, la vida de esta mujer extraordinaria. La motivación es bien distinta en cada persona, pero la experiencia no deja indiferente a nadie.

Durante un recorrido aproximado de 20 minutos, la visita nos acerca a una mujer de Dios y a su increíble carisma, que sigue vivo y vigente entre sus hijas, las Catequistas Sopeña; en las misiones, y en su principal obra apostólica, la Fundación Dolores Sopeña.

Cama en el Museo de Dolores Sopeña

La visita supone además un estupendo recorrido histórico y cultural, además de religioso. Los comentarios, alabanzas e, incluso, agradecimientos reflejados en el libro de visitas del Museo, así lo atestiguan.

Entre los visitantes del año pasado destaca un grupo de Toledo, que protagonizó la I Peregrinación Sopeña a la Casa Museo, con motivo de la conmemoración del Centenario de la muerte de la Beata, y un también numeroso grupo de Sopeña Santander.

Las instalaciones fueron renovadas para ofrecer hoy a los interesados un espacio luminoso y agradable, abierto todos los días de la semana de forma gratuita. Con previsión, la visita puede ser guiada por alguna de las Catequistas Sopeña, lo que supone un valor añadido al recorrido.

Objetos que acompañaron su vida, retratos en óleo, fotos de personalidades importantes que colaboraron en su día con el Instituto y la Fundación, todo rezuma pasión y entrega al Señor y da testimonio de su gran inquietud apostólica y su visión humanizadora del Evangelio, para dedicar su vida a servir a personas con menos oportunidades.

Si queréis concertar una visita al Museo podéis hacerlo a través de los teléfonos 91 446 89 94 y 91 447 59 46.