CORAZÓN Y MOCHILAS CARGADOS DE GRATITUD Y ALEGRÍA

La Asociación de Jóvenes Sopeña del colegio Sopeña Badajoz ha puesto rumbo a tierras italianas para formar parte del Jubileo de los Jóvenes 2025 que está teniendo lugar en Roma.

Uno de los momentos más emocionantes para los 13 participantes fue la misa de apertura del Jubileo, presidida por el Papa León XIV.

Corazón joven

Poder ver al Santo Padre de cerca y “sentirse parte de una Iglesia universal” ha sido, sin duda, “un regalo” que guardarán los jóvenes extremeños en sus corazones para siempre.

Los 13 animadores de la asociación juvenil llevaban meses preparando con ilusión cada detalle de esta experiencia única de fe, encuentro y crecimiento personal. Todo el esfuerzo previo se ha traducido en días llenos de emociones, aprendizajes y momentos inolvidables.

Antes del inicio oficial del Jubileo, nuestros jóvenes aprovecharon para visitar Florencia y Roma, adentrándose en la riqueza cultural, histórica y espiritual de ambas ciudades.

Corazón Jubileo 25

Han recorrido basílicas emblemáticas, monumentos históricos y han compartido momentos con jóvenes de otros países, congregaciones, parroquias y movimientos, creando lazos que traspasan fronteras.

Durante estos días en Roma, están teniendo la oportunidad de participar en actividades repartidas por toda la ciudad: catequesis, dinámicas, visitas y momentos de oración que llenan su peregrinación de sentido, además de poder ver y cruzar las puertas santas que esta ciudad cuida con tanto cariño.

En cada rincón, están apreciando la alegría de compartir la fe y de sentir una Iglesia joven, viva y en camino.

Tras la misa oficiada por el Papa, en la que el Sumo Pontífice, extendió su primer mensaje a la juventud, se unieron al gran concierto donde la música, la esperanza y el espíritu de comunión inundaron la plaza del Resurgimiento donde se celebraba.

Corazón Jubileo Roma

Y esto no ha terminado: todavía les queda por vivir uno de los momentos más esperados del Jubileo. Durante los próximos dos días, se trasladarán a Tor Vergata, para reunirse con miles de jóvenes de todo el mundo y celebrar el cierre del Jubileo de forma multitudinaria y festiva.

Bajo el lema “Peregrinos de esperanza”, nuestros jóvenes están viviendo una experiencia que deja huella. Una peregrinación exterior, pero sobre todo interior, que les está llevando a redescubrir el valor de la fe compartida, la fuerza de la comunidad y el compromiso de llevar esperanza allá donde estén.

Desde Roma, siguen caminando con el corazón lleno y la mochila cargada de recuerdos, gratitud y muchas ganas de seguir construyendo un mundo más humano, como Jóvenes Sopeña.

Corazón San Pedro Jóvenes

MISA DE APERTURA DEL XXII CAPÍTULO GENERAL

Las dieciséis Catequistas Sopeña Capitulares han participado hoy lunes 21 de julio en la Misa Votiva del Espíritu Santo como apertura del XXII Capítulo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña.

La Eucaristía ha tenido lugar en la Capilla de San Ignacio de la Casa de las Catequistas Sopeña en Loyola – Azpeitia (Guipúzcoa) presidida por el Vicario General de la Diócesis de San Sebastián, D. Mikel Aranguren Zubialki.

La misa votiva del Espíritu Santo es una celebración litúrgica en la que se honra y se invoca al Espíritu Santo.

Se trata de una misa que se ofrece por una intención especial, en este caso, la gracia y la guía del Espíritu Santo en el proceso capitular de las Catequistas Sopeña bajo el lema de ”Caminar  en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

En la monición de entrada las Catequistas Sopeña han pedido que, “así como en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, llenándolos de valor y sabiduría para anunciar la Buena Nueva, hoy nos acompañe con la fuerza que necesitamos y su guía”.

Las Catequistas han manifestado acoger “todas las voces de nuestras hermanas, sus inquietudes y esperanzas”.

“Estamos aquí con un corazón abierto, lleno de esperanza y responsabilidad. Comprometidas -añade la monición- con la vida y la misión que el Señor ha confiado al Instituto. Pidamos al Espíritu Paráclito que nos ilumine, nos dé discernimiento y nos conceda la gracia de actuar siempre según su voluntad”.

Capítulo XXII

En esta capilla está el sepulcro de Dolores Sopeña, donde reposan sus restos desde 1923, después de que fueran inhumados desde el camposanto de Nuestra Señora de La Almudena de Madrid, en 1918.

Tras la misa de hoy, las Catequistas Sopeña Capitulares comienzan mañana los Ejercicios Espirituales hasta el 30 de julio, dirigidos por P. Carlos Ignacio Man Ging SJ.

La Constitución del XXII Capítulo General tendrá lugar el domingo 3 de agosto en la misma Casa de Loyola, durante el cual se elegirá a la Superiora General y a su Consejo y se marcarán las directrices del próximo sexenio.

Las Catequistas Sopeña somos una congregación religiosa de derecho pontificio que, desde 1901, constituye el Instituto Catequista Dolores Sopeña. Tenemos una espiritualidad cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

Vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa basada en la presencia en medio del mundo y nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de la familia trabajadora, especialmente en los sectores más alejados de la Iglesia.

Somos “mujeres para los demás”. Nuestra misión es dar a conocer a Dios como Padre y trabajar para crear condiciones mejores que permitan que todos vivamos con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos. Nuestra consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

Capítulo General 25

 

 

EN CAMINO HACIA EL NUEVO CAPÍTULO

Dieciséis Catequistas Sopeña viajarán a partir de mañana hacia Loyola (Guipúzcoa) para celebrar el XXII Capítulo General del Instituto Catequista Dolores Sopeña, que tendrá como lema “Caminar en comunión, sembrando esperanza y construyendo familia”, inspirado en la sinodalidad y la espiritualidad de comunión que caracteriza la Misión Sopeña.

Este proceso se abre el próximo lunes día 21 de julio con una Eucaristía presidida por el Vicario General de la Diócesis de San Sebastián, D. Mikel Aranguren Zubialki, en la Capilla de San Ignacio de la Casa de Loyola.

En esta capilla está el sepulcro de Dolores Sopeña, donde reposan sus restos desde 1923, después de que fueran inhumados desde el camposanto de Nuestra Señora de La Almudena de Madrid, en 1918.

Previo al XXII Capítulo General, las Catequistas Sopeña Capitulares realizarán los Ejercicios Espirituales también en Loyola, entre los días 22 y 30 de julio, dirigidos por P. Carlos Ignacio Man Ging SJ.

El XXII Capítulo General marcará las directrices para el próximo sexenio y elegirá a la nueva Superiora General y a su Consejo.

Las Catequistas Sopeña somos una congregación religiosa de derecho pontificio que, desde 1901, constituye el Instituto Catequista Dolores Sopeña. Tenemos una espiritualidad cristocéntrica, eucarística, mariana e ignaciana.

Hacer camino

Vivimos un nuevo estilo de consagración religiosa basada en la presencia en medio del mundo y nos dedicamos a la promoción humana y a la evangelización de la familia trabajadora, especialmente en los sectores más alejados de la Iglesia.

Somos “mujeres para los demás”. Nuestra misión es dar a conocer a Dios como Padre y trabajar para crear condiciones mejores que permitan que todos vivamos con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos. Nuestra consagración plena y nuestro estilo de vida sencillo, nos permite movernos y llegar a cualquier parte del mundo.

LA MISIÓN: EXPERIENCIA TRANSFORMADORA

Este año Catequistas Sopeña y Laicos de Ecuador y de Colombia compartieron Misión en Cuenca (Ecuador) y una Laica Sopeña, Michelle Domínguez, ha querido compartir con un bello, íntimo y sincero texto su experiencia con nosotras, con el conjunto de la Familia Sopeña.

Os dejamos sus palabras por aquí:

“Es difícil poner en palabras todo lo que viví durante la Misión en una Comunidad muy bonita llamada «La Unión” junto a las Catequistas Sopeña, pero siento la necesidad de dejar que el corazón hable.

Ha sido una experiencia que me marcó profundamente, con momentos de luz, lucha y sobre todo de encuentro con Dios. Escribo estas líneas con el corazón lleno de recuerdos, emociones y una gratitud inmensa. Esta Misión ha sido, sin duda, una de las experiencias más transformadoras que he vivido.

No fue una experiencia fácil de describir, la Comunidad nos recibió con un cariño inigualable que sobrepasó mis expectativas. Vi rostros marcados por la vida, pero también iluminados por la fe. Escuché historias de lucha, de dolor y esperanza que me confortaron y en cierta forma, me desarmaron por dentro. Es difícil explicar cómo el silencio de una oración compartida o la sonrisa de un niño con tan poco pudo hacer tanto en mí.

Uno de los recuerdos más fuertes que me llevo es el de las visitas a los más viejitos. Fuimos casa por casa y me impresionó ver rostros llenos de años, arrugas que contaban historias, sus cuerpitos cansados pero sus corazones abiertos a recibir la Palabra de Dios. Escucharlos fue un regalo. Muchos de ellos solo querían alguien que los escuchara, que les hablara de Dios y que les dijera que Él nunca los ha abandonado. En sus miradas encontré una fe sencilla, pero profunda. Me hicieron pensar en lo que realmente importa en la vida.

misión transformadora

También vivimos una Pascua Juvenil inolvidable. Tanto los niños como los adolescentes llegaron con una energía contagiosa, con esa alegría espontánea que solo la juventud tiene. Pero detrás de sus risas y juegos descubrimos corazones frágiles y deseosos de conocer más al Señor. Fueron momentos hermosos: dinámicas, cantos, oraciones, silencios que hablaban más que las palabras. Vi cómo algunos se emocionaban al hablar de Dios, cómo otros se atrevían a hacer preguntas difíciles, ver cómo se abrían a la oración, cómo descubrían la presencia de Dios en medio de sus juegos y cómo poco a poco, el Espíritu iba sembrando algo en cada uno, fue algo que me tocó el alma.

Las Catequistas Sopeña fueron un ejemplo de fe y de servicio hacia los demás. Su entrega, su alegría sencilla y su amor por la Misión me enseñaron mucho. No predicaban solo con palabras, sino con su modo de estar, de mirar, de acompañar. Aprendí que la Misión no es solo hablar de Dios, sino encarnarlo en la vida.

Confieso que también tuve momentos de duda y cansancio. A veces sentía que no era suficiente, que no sabía cómo ayudarlas realmente. Pero en esos momentos me recordaba que no estamos allí para resolverlo todo, sino para ser presencia, para sembrar amor. Y fue ahí donde encontré a Dios, justo en mi fragilidad, diciéndome “Estoy contigo”.

Y si algo tengo claro es que esta Misión no habría sido igual sin las Catequistas Sopeña. Gracias a ellas, aprendí que evangelizar no siempre se trata de hablar, sino de ser, de estar, de amar con paciencia, de mirar con compasión. Gracias por su testimonio silencioso, su alegría humilde, su oración constante. Cada gesto suyo fue una enseñanza viva que me mostraron el verdadero rostro maternal de la Iglesia y de Dios.

Regrese distinta, con sentimientos encontrados. Me dolió dejar a las personas que conocí, pero también me llena de esperanza saber que Dios seguirá obrando en sus vidas. Me voy con más preguntas que respuestas, pero también con la certeza de que Jesús caminó con nosotras en cada paso.

Doy gracias a Ti, Señor. Gracias por llamarme, por llevarme hasta esa Comunidad, por hablarme a través de cada rostro, cada momento, cada silencio. Gracias por mostrarme que, aunque soy frágil, Tú puedes hacer maravillas en lo pequeño, si me dejo en tus manos.

Gracias, por tanto. Me pongo en tus manos, Señor, una vez más”.

Michelle Domínguez.

UN NUEVO PAPA Y LOS LEONES INSPIRADORES

Tanto católicos como no católicos siguieron atentos la chimenea instalada en la Capilla Sixtina durante las cuatro votaciones que realizaron los cardenales para elegir a León XIV, anteriormente Cardenal Robert Prevost (hace ahora poco más de un mes).

Lo primero que apareció era su nacionalidad estadounidense, que pronto se complementó con su servicio pastoral realizado principalmente en Perú, donde su querida diócesis de Chiclayo tuvo una mención especial en su primer saludo desde el balcón que da a la Plaza de San Pedro. 

Luego nos habría de marcar su nombre de Pontífice, León XIV. Aunque en el reino animal el león representa reinado, violencia y depredación, en la Iglesia este nombre tiene una connotación diferente.

Se pueden relacionar algunos “leones” de la Iglesia con el nuevo Papa: El mismo Prevost al dirigirse por primera vez al colegio cardenalicio reafirmó lo que la mayoría de nosotros pensaba “Hay varias razones, pero la principal es porque el Papa León XIII, con la histórica Encíclica Rerum novarum, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial y hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial”. 

Otro personaje con este nombre es Fray León, compañero de San Francisco de Asís quien, además de acompañarlo en su misión, documentó posteriormente sus experiencias para perpetuar el carisma franciscano. Del mismo modo, podemos ver al nuevo Papa como un buen compañero de su antecesor, tal como los hermanos franciscanos, lo que se refleja desde su trabajo en la curia romana y sus primeros discursos públicos.  

También en el Carisma de Dolores Sopeña podemos ver puntos de encuentro con estos leones que inspiran al nuevo Pontífice.

De hecho, es en el tiempo de León XIII que surgirá primero la Asociación Apostólica de Laicos y luego el Instituto Catequista Dolores Sopeña y su espiritualidad dialoga profundamente con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, principalmente desde la promoción de la persona, tanto desde lo espiritual como de lo material;  también con un valor que era clave para Dolores, salir al encuentro del hermano, de la hermana más necesitada, lo que el Papa Francisco llamó la cultura del encuentro.

Oremos por el Papa León XIV para que pueda continuar el camino de Francisco de acogida, misericordia y fraternidad, que promovemos comprometidamente desde la Corporación Dolores Sopeña, en un mundo donde la agresividad, el individualismo y la cultura del descarte ponen en riesgo la dignidad y la vida de tantas personas.  

Post publicado en el blog de Sopeña Santiago (Corporación Dolores Sopeña en Chile).

NUESTRA PASIÓN: DAR A CONOCER A DIOS

Hace unos años que el Instituto Catequista Dolores Sopeña celebró el centenario del fallecimiento de nuestra madre fundadora.

Para aquella fecha tan señalada, con la ayuda de la revista Vida Nueva, elaboramos una publicación que hablaba sobre nosotras como Misioneras en medio del mundo y cuál es nuestra pasión.

Entre otros muchos textos, Asunción Domínguez, Catequista Sopeña, entonces en México y ahora en Rosario (Argentina), nos ofreció su testimonio sobre el apostolado y la evangelización.

Un testimonio que ahora os dejamos íntegro por aquí:

“Para Dolores Sopeña su gran pasión era ‘dar a conocer a Dios’. Desde muy joven dice: ‘Esta es mi vocación’ y sostiene que algunas personas ‘no aman a Dios porque no le conocen’. De igual modo, para las Catequistas Sopeña, dar a conocer a Dios es nuestra razón de ser.

Cuando Dolores Sopeña sueña el Instituto Catequista, escribe: ‘Vi levantarse un plantel de misioneras dispuestas a ir por todos los confines de la tierra, enseñando su Doctrina Celestial hasta los rincones más apartados del mundo, donde la luz del Evangelio no haya penetrado aún’. Sentimos la llamada a anunciar el Evangelio a toda la creación, lo que implica una invitación a ir siempre más allá, a la ‘otra orilla’, en nuestro caso, a los más alejados de Dios, más allá de las fronteras de la Iglesia.

 

Pasión Catequistas

Las Acciones Pastorales Sopeña (APS) son un espacio de acción específico del Carisma Sopeña. Abarcan todas aquellas iniciativas orientadas a la evangelización directa y se concretan en cada lugar, como respuesta a las necesidades y características de las personas, grupos y comunidades, de ahí su gran diversificación y pluralidad: colaboración en la pastoral diocesana, trabajo parroquial, misiones esporádicas y permanentes, ejercicios espirituales, trabajo en barrios, formación, retiros, casas de retiros, cárceles. Las APS siguen las fases propias de la evangelización y tienen una metodología específica que nos garantiza acompañar procesos.

En esta misión, las Catequistas Sopeña nunca vamos solas, es un rasgo carismático motivar a otros y compartir juntos fe y vida”.

ANTE LA ELECCIÓN DE UN NUEVO PAPA

Las Catequistas Sopeña y la Familia Sopeña en su conjunto nos unimos en oración al Pueblo de Dios para sostener y acompañar el importante acontecimiento de gracia y discernimiento espiritual que conllevará el nombramiento de un nuevo Papa, pastor de la Iglesia Universal en la tierra.

Recogiendo las palabras del comunicado de la Santa Sede ante el Cónclave en Roma, pedimos porque los cardenales, conscientes de la responsabilidad a la que han sido llamados, obren desde la humildad de saberse instrumentos de Dios en su infinita sabiduría y con la docilidad a la acción del Espíritu Santo.

Este momento de discernimiento es un tiempo de escucha de la voluntad de Dios, que hablará a su Iglesia a través del mensaje del nuevo sucesor de Pedro.

El presente de nuestro mundo, de nuestras sociedades, con sus problemáticas y sus urgencias es la única realidad que marca este tiempo de discernir y dar continuidad, como Iglesia unida y extendida por toda la tierra, con el nuevo Papa a la cabeza, al aliento cristiano que hombres y mujeres necesitan, especialmente los más alejados y vulnerables.

Nuevo Papa

Rezamos para que continúe esa valiosa labor, de cada persona desde su vocación, y escucharemos tras el final del Cónclave la voluntad de Dios.

Pedimos asimismo por la intercesión de la Virgen María y nuestra Madre Fundadora Dolores Sopeña, para que acompañen en el camino a seguir.

CON DIOS TODO, SOLOS NADA

 
Los pasados días entre el 5 y el 10 de abril vivimos en Ecuador los dos retiros de personas jóvenes y adultas de las OMP (Obras Misionales Pontificias) de Guayaquil, en nuestra Comunidad Sopeña de Quito.
 
Para las Catequistas Sopeña participantes, fueron días de encuentro, reflexión y profunda experiencia del Amor de Dios Padre Misericordioso, bajo el carisma de Dolores Sopeña, que sigue inspirando nuestros pasos.
 
Estamos agradecidas al Señor y a todas las personas que formaron parte de esta cita, ¡Dios sigue obrando en los corazones!
 

HACER ECO DEL EVANGELIO

El Equipo de Pastoral de la Fundación Dolores Sopeña, formada por Catequistas y agentes de Pastoral de los Centros Sopeña, ha celebrado un encuentro formativo y de evaluación en la localidad segoviana de El Espinar.

La primera mañana comenzó con una oración presentada mediante Godly Play, un medio de dirección espiritual y descubrimiento basado en principios del método Montessori y el culto cristiano. 

Unos vasos y una jarra de agua compartidos dieron pie de forma simbólica a la reflexión grupal sobre la cuestión de qué es lo que nos quita a cada uno de nosotros y nosotras la sed.

Jorge Sierra, hermano de La Salle, ofreció una formación sobre qué es y qué significa la Pastoral en los centros educativos y la importancia de transmitir la propia identidad en las aulas, a través de nuestro Carácter Propio, que no es más que el anuncio del Evangelio.

eco pastoral

En este sentido, Jorge Sierra ha guiado al grupo sobre la forma de abordar la pastoral con niños, niñas y personas jóvenes y cómo adaptarse a su lenguaje y a su modo de ver ahora la vida y así, ayudarles a implicarse en la vida de la Iglesia.

Para llegar a ellos/as y para que se sientan parte de la Iglesia debemos ser eco, resonar, y hacerles llegar los mensajes contenidos en el Evangelio.

Por otra parte, la oración del viernes invitó a los agentes de la Pastoral Sopeña a caer en la cuenta de cómo el Señor está en lugares que no nos habíamos percatado por las prisas y los trajines de la vida.

“El Señor está en este lugar y yo no lo sabía” viene a despertar a la certeza de que Dios nos acompaña siempre y acompaña toda esta labor de Pastoral de nuestros Centros Sopeña en España y en el mundo.

eco centros

Es nuestro trabajo estar abiertos y atentos a su presencia en los pequeños detalles del día a día.

Tras la oración y las reflexiones vino la evaluación de lo que está siendo la Pastoral durante este curso 24-25, poniendo el foco de forma especial en la implantación del nuevo Plan de Pastoral a seis años.

Para finalizar este encuentro fraterno, Miryam Ávila, superiora del Instituto Catequista Dolores Sopeña, y Alfonso Muruve, sacerdote en Sopeña Sevilla, realizaron un envío recordándonos que como Familia Sopeña somos agentes, vamos y hablamos en nombre de Dios y debemos ser eco del Evangelio.

VIVIENDO LA PASCUA

Con la Cuaresma nos encontramos en un tiempo de preparación para la Pascua. Por eso, para los cristianos significa tiempo de cambio para ser mejores y vivir como hijos e hijas de Dios.

Este período litúrgico nos invita a encontrar el camino hacia Jesucristo, a reflexionar sobre todo lo hecho a lo largo de este año, dar un giro de ciento ochenta grados, si es necesario, para buscar a Dios y entrar en comunión.

Es un tiempo de conversión espiritual y de preparación hacia la Pascua de Resurrección, que es el encuentro con el Resucitado, cima del año litúrgico, donde celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y donde seguimos el ejemplo del Señor a través de la oración, el ayuno y la ayuda a los que más lo necesitan.

La Pascua es la fiesta de la alegría porque es el paso de la muerte a la vida que lleva al perdón y a la reconciliación fraternal, desechando todo lo malo y proclamando el verdadero amor a Dios.

Es la festividad de la Resurrección, que en el Instituto Catequista Dolores Sopeña y en la Familia Sopeña preparamos con mucha emoción en tiempo de Cuaresma, donde la oración se convierte en el motor más fuerte, induciéndonos a la conversión interior y estimulándonos para seguir haciendo buenas obras por Dios y por las personas cercanas y lejanas en situaciones desfavorecidas y con dificultades.

¡La oración es nuestra más preciada fuerza a lo largo de estos días para experimentar el amor a Dios y comunicarle todo nuestro amor para celebrar con alegría y júbilo la derrota de la muerte causada por el pecado!