XXXI ENCUENTRO DE LAICOS Y CATEQUISTAS SOPEÑA EN SEVILLA

Los centros Sopeña de Badajoz, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Las Palmas, Madrid, Oviedo,  Toledo y Zaragoza hace tiempo que están preparando las maletas para el XXXI Encuentro de Laicos y Catequistas Sopeña que este año organizan los compañeros de los centros de Sevilla (Juan de Vera y San Pablo).

Esta cita anual, que sirve de motor para el curso que ahora se abre, prevé una asistencia de más de 220 personas, todas ligadas al Instituto Catequista y a su gran obra apostólica, la Fundación Dolores Sopeña, a través de las Escuelas y los Centros de Formación y Capacitación.

Durante dos jornadas completas, el sábado 8 y el domingo 9 de septiembre,  y bajo el lema “Vivir en medio del mundo”, los asistentes buscarán dar respuesta desde la Misión Sopeña a las necesidades del mundo de hoy. El encuentro, en su trigésima primera edición, encarna una vez más la misión compartida, tal como la concibió Dolores Sopeña, entre consagradas y laicos, y que es la esencia de nuestro Carisma.

Encuentro Laicos en Sevilla

Las ponencias correrán a cargo del jesuita Alberto Ares, quien hablará sobre vivir en medio del mundo con actitud magis, y de la vicaria general del Instituto Catequista, Jacqueline Rivas, que abordará cómo estar en medio del mundo y cómo estando en medio del mundo, estar en Dios.

La reunión representa uno más de los numerosos actos con los que hemos ido conmemorando el I Año Centenario de la muerte de nuestra fundadora y viene a destacar la importancia histórica y carismática de la capital sevillana como el principal foco, después de Madrid, de expansión de la obra que inició Dolores Sopeña en España. Tras su trabajo en los barrios más humildes de Madrid, Sevilla fue el primer lugar desde el que se la invitó para abrir nuevos centros.

También fue en la capital andaluza, concretamente la víspera de unos ejercicios espirituales que realizó Dolores Sopeña en las Esclavas, cuando sintió confirmada su inspiración de constituir el entonces Instituto de Damas Catequistas y hoy Instituto Catequista.

Los asistentes al Encuentro tendrán ocasión de rememorar precisamente ese momento histórico, y tan significativo para la Familia Sopeña, celebrando durante la tarde del sábado la Hora Santa en las Esclavas.

JOVENES SOPEÑA DE ECUADOR: MISIONEROS ACTIVOS

El grupo de Jóvenes Sopeña de las ciudades de Quito y Guayaquil  han iniciado el mes de agosto como activos misioneros en el marco de la V Jornada Nacional de la Juventud de Ecuador, que se celebró en Quito y que albergó también la Semana Misionera.

Bajo el lema “No temas María porque has hallado gracia delante de Dios”, el numeroso grupo de Jóvenes Sopeña se unió desde la ceremonia inaugural, que tuvo lugar en le Parque del Bicentenario.

La doble cita tuvo como objetivo el fortalecimiento de la identidad y el compromiso misionero de la juventud ecuatoriana para suscitar nuevas acciones misioneras.

Según los testimonios de algunos de los participantes, la actividad que más les ha marcado ha sido precisamente la Misión que realizaron en la parroquia cercana de Guayllabamba, localidad donde pudieron trabajar directamente con niños y con familias, visitando los domicilios y charlando con sus moradores.

Richard Freire destacó su alegría “de realizar un acto en nombre de Dios”, mientras que Jean Carlos Freire reveló que le gustó mucho integrarse al grupo juvenil. “Es una experiencia increíble, conocer más amistades, socializar y acercarme más a Jesús”,  explicó.

Otra de las Jóvenes Sopeña, Karol Nicole Reyes, aunque reconoció que durante esos días estaba pasando unos momentos complicados alejada de su familia, enseguida se dio cuenta de que “si me invitaron a esta experiencia fue para vivirla al máximo, aprovecharla y agradecer por ella”, afirmó.

Por su parte, José Canchig dijo que le gustó mucho “ir por cada casa y evangelizar llevando la palabra de Dios”, en lo que ha sido su primera experiencia en la Semana Misionera y en la Jornada Nacional de la Juventud de Ecuador.

Aolani Alejandra Beltrán,  Joven Sopeña de Quito, contó que “llegó el momento de despedirnos de los chicos y chicas miembros  del  grupo juvenil de Guayaquil”. “Buenos amigos que retornaron a su ciudad con ánimos renovados y gran entusiasmo por volvernos a ver pronto”, explicó.

Jóvenes Sopeña Misioneros

Además de la misión en Guayllabamba, los Jóvenes Sopeña compartieron, con otros miles de jóvenes de todos los puntos de Ecuador, la Catequesis en la Iglesia de San Francisco, una de las más antiguas de la Ciudad de Quito, y la Peregrinación al Parque Itchimbia, donde luego tuvo lugar la Vigilia con la Exposición del Santísimo.

Caminatas y el Festival de la Juventud, con la posterior eucaristía en el Parque Quitumbe de Quito pusieron el broche al tan emocionante encuentro. Allí ,el Nuncio Apostólico Monseñor Andrés Carrascosa invitó a los jóvenes a “no tener miedo de salir a anunciar a Cristo y, con la misma vida, demostrar en sus casas, colegios, barrios lo que vivieron en esta Jornada”.

“No os olvidéis de ser discípulos y misioneros de Cristo y de María”, les recordó.

El atractivo de los ejercicios espirituales para Jóvenes Sopeña

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que nuestra madre fundadora comenzó a hacer anualmente con veintitantos años, tienen un fuerte atractivo para los jóvenes que se acercan de una u otra manera al Instituto Catequista Dolores Sopeña.

Precisamente, fue después de los ejercicios espirituales que Dolores realizó en Loyola (Guipúzcoa) a finales del verano de 1901 que, junto a otras ocho compañeras, se levantó acta fundacional del “Instituto de Damas Catequistas”, aunque la fundación oficial no ocurrió hasta el 31 de octubre en Toledo.

Por nuestra espiritualidad ignaciana, estamos ahora en tiempo en el que las Catequistas nos reunimos como cada año en la Casa Madre en Olatz de Loyola para hacer esos mismos Ejercicios, que culminarán con la celebración de la festividad de San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús, el último día de este mes de julio.

Dolores Sopeña, enterrada en Loyola, siempre consideró esta tierra guipuzcoana como su patria espiritual.

También para Bianca, de Rosario (Argentina), los ejercicios espirituales ignacianos y una gratísima experiencia entre las catequistas de esa Comunidad, lograron atraerla como integrante del grupo de Jóvenes Sopeña.

Hace casi cinco años que Bianca conoció a las Catequistas, quienes la invitaron a realizar los Ejercicios Espirituales. Los hizo durante dos años consecutivos. “Me encantaron y repetí, en retiro y en la vida cotidiana”, explica esta joven Sopeña.

Cuando conoció a las Catequistas como comunidad en esa ciudad argentina le llamó la atención “lo diferentes que eran a otras comunidades”. “Su casa está siempre abierta a recibirnos, a escucharnos, a interesarse por cómo nos encontramos, y nos invitan siempre a sus celebraciones”.

Para Bianca, no hay duda, se trata de “una experiencia de mucha amabilidad y de ambiente de familia”. “Les agradezco todos estos años que nos conocemos”, explica.

Vídeo testimonio de Bianca

MESAS REDONDAS EN BOGOTÁ EN TORNO A DOLORES SOPEÑA

Las actividades de conmemoración del Centenario de la Muerte de la Beata Dolores Sopeña prosiguen en aquellas ciudades del mundo donde el Instituto Catequista tiene presencia. Las últimas tuvieron lugar durante el pasado mes de mayo en los Centros de Formación y Capacitación Sopeña Bogotá (Colombia) donde se celebraron dos mesas redondas, una en la sede de Chapinero y la otra en la del Sur.

Con más de 400 asistentes, entre docentes, estudiantes, directivas y Catequistas Sopeña, el acto se abrió con una pieza cultural que consistió en la interpretación de canciones alusivas a la Beata Dolores Sopeña por parte de alumnos del Centro de Formación y Capacitación Sopeña Bogotá.

En ambas mesas redondas se abordó la vida y la obra de la fundadora del Instituto Catequista en 1901. Durante las intervenciones se puso de manifiesto el legado de fe, entrega y servicio que siempre motivó a Dolores Sopeña, desde su primera infancia.

El acto de Chapinero contó como ponente con el doctor Jaime Alberto Cataño, profesor de la Universidad Javeriana y amigo de la Fundación Dolores Sopeña, quien desarrolló el contexto histórico en el que le tocó vivir a la Beata.

Momento Mesa Redonda

En la sede del sur, la mesa redonda estaba compuesta también por la catequista Sandra Salazar, delegada para América Latina, quien habló de Dolores Sopeña como “mujer de Dios”. A su juicio, fue ejemplo y testimonio de su vida, siendo mujer de fe, oración y servicio».

Por su parte, Ángela Franco, laica Sopeña y editora de la reedición de la autobiografía de Dolores Sopeña, habló de ella como “modelo de mujer”. Fue una abanderada de Dios y de su causa, especialmente entre aquellas personas marginadas, apartadas de la sociedad y que no conocían a Dios.

Ángela Franco insistió en que Dolores Sopeña fue siempre de unir, no de separar; de ahí su sueño de “hacer de todos los hombres una sola familia en Cristo Jesús”.

Aquí, fue el sacerdote jesuita, Javier Palacios, quien ofreció una visión general de la época, donde la mujer en España era excluida de lo público y apartada de los foros de discusión y de decisión.

Según explicó, el papel femenino quedaba relegado al núcleo familiar. Sin embargo, Dolores Sopeña, lejos de dejarse amilanar decidió posicionarse en la sociedad para ayudar y salir al encuentro de hombres y mujeres adultos en clara desventaja social.

Jóvenes Sopeña Guayaquil, dos ritmos y el mismo estilo

Los Jóvenes Sopeña de Guayaquil (Ecuador), conformados por dos grupos de trayectoria y origen diferente, pero con los mismos valores y el mismo espíritu Sopeña, participaron semanas atrás en la VIII Jornada Archidiocesana de la Juventud (JAJ) 2018.

Sin duda, los participantes reconocieron que el evento representó una experiencia intensa y maravillosa que fue presidido por el Obispo de Guayaquil, Monseñor Luis Cabrera. El prelado aprovechó la homilía de la Eucaristía para expresar su cercanía y su apoyo a los jóvenes.

Además, invitó a los participantes, entre los que se encontraban integrantes de los Jóvenes Sopeña, a ser sabios “para no dejarse engañar por el mundo” y a ser valientes “para estar dispuestos a decir sí al Señor, como lo hizo María”.

Este encuentro, organizado por la Pastoral de la Diócesis en la plaza cívica de Sanborondón, se celebró bajo el lema “No temas María, porque has encontrado gracia ante Dios” y, además de la Eucaristía y momentos de oración, dejó espacio a la música de artistas como Luis Enrique Ascoy y Pablo Alborán, para mostrar la alegría y el entusiasmo de las celebraciones de la juventud.

Jóvenes Sopeña Guayaquil

Uno de los grupos de Jóvenes Sopeña de Guayaquil, “Sopeña en Marcha”, llevan reuniéndose desde 2011 y algunos ya han pasado a formar parte del grupo de Laicos Sopeña. Muchos de ellos participan en la Misión de Río Viejo, un recinto a hora y media de Guayaquil, donde cada 15 días convocan a niños y a adultos de esta zona periférica para tener con ellos formación, catequesis, juegos, celebraciones…

Por otra parte, los miembros más jóvenes y de nueva incorporación se reúnen los sábados, cada quince días, y han tenido ya su primera experiencia de voluntariado, colaborando en la Campaña de Navidad del Centro y, algunas de las chicas, participando en la semana misionera del Campo de Trabajo Urbano, en el Hogar de las niñas del Perpetuo Socorro, con quienes también celebraron el pasado Jueves Santo.

La solidaridad impulsa la misión apostólica en Rosario

La solidaridad de muchas personas, colaboradores y donantes, vuelve a impulsar la misión apostólica que las Catequistas Sopeña desarrollan en la ciudad argentina de Rosario.

El último evento reunió a más de 180 personas en una comida celebrada en el Jockey Club de la ciudad. El objetivo: la autofinanciación de la labor social de las Catequistas Sopeña, proyectada a través de los centros de la Fundación Dolores Sopeña.

Desde el comienzo de sus andanzas, nuestra fundadora siempre se destacó por su habilidad para involucrar y motivar a personas de distintas procedencias sociales en el proyecto de ofrecer oportunidades de formación y de desarrollo integral a jóvenes y adultos de familias trabajadoras.

El valor de Dolores Sopeña fue rodearse de colaboradores comprometidos con su trabajo apostólico, que aportaban tiempo, recursos económicos o habilidades para lograr un mundo más justo y humano, en el que todas las personas se amen como hijas de un mismo Padre.

Por su parte, Dolores Sopeña brindaba a las personas que han tenido mejores oportunidades la posibilidad de abrir su alma y conocer su parte más solidaria con aquellas personas más desfavorecidas, así como la satisfacción de verlas crecer y superarse de manera integral.

Catequistas en Rosario Argentina

En Rosario, ha sido la Junta Ejecutiva, formada por voluntarios laicos que se encargan de la gestión y mantenimiento de los Centros de la Fundación en la ciudad portuaria, la responsable de una comida que cumplió, en este sentido, con todas las expectativas.

Gracias a la implicación de ellos y de otros muchos colaboradores y donantes, la obra que inició Dolores Sopeña sigue viva y activa en siete países, con más de 32 centros, por los que han pasado más de 40.900 personas para acceder a una formación de calidad, marcada por los valores Sopeña: acogida, respeto, salir al encuentro, promoción, solidaridad y fraternidad.

El deseo de las Catequistas Sopeña es que las personas que forman parte de su misión evangelizadora puedan construir canales de fraternidad, para hacer de todos las hombres “una sola Familia en Cristo”.

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Llegar a las periferias, ese es nuestro ideal

La revista semanal Ecclesia incluye en uno de sus últimos números de este mes de mayo una entrevista con Miryam Ávila, en la que nuestra Superiora General marca como reto para los próximos años continuar con la evangelización en los lugares “donde más se nos necesita y  llegar a las periferias”.

Se trata de un desafío que Miryam Ávila quiere afrontar con más jóvenes enamoradas de Dios y con más laicos comprometidos, tan importantes para la familia Sopeña.

Así lo ha manifestado además en un número que la revista Ecclesia dedica, en su portada, en su editorial y en un amplio reportaje, a dar voz precisamente a los laicos que, cada vez más, se comprometen con el Evangelio de Jesús en la sociedad en la que vivimos, junto a religiosos y sacerdotes.

En la entrevista, Miryam explica que cuando la propia Dolores Sopeña comenzó su andadura ya lo hizo haciéndose acompañar de seglares, de mujeres creyentes que sumaron a la evangelización y al trabajo social de nuestra fundadora. “El sentido de la misión compartida para nosotras no es ninguna novedad”, reconoce.

Además, habla Miryam de la extraordinaria visión de futuro que tuvo también Dolores Sopeña, al poner en el centro de su acción a cada persona, a cada hombre y mujer en el vigor de la vida, miembros de familias trabajadoras que, en muchos casos, no habían tenido oportunidad de conocer a Dios “y por eso no le amaban”.

Ahora, esos hombres y mujeres son y pueden ser los mismos con los que ella trabajó hace cien años: familias trabajadoras, familias con menos oportunidades, excluidos…  La dedicación a ellos –dice nuestra Superiora General– sigue viva en todos los Centros Sopeña en el mundo.

Y también aborda Miryam el “ser” de las Catequistas Sopeña. “Somos, antes que nada, mujeres que nos hemos sentido miradas y amadas por Dios y que hemos respondido a la llamada de seguir a Jesús, a hacerlo visible, palpable en un mundo en el que Dios parece el gran ausente”.

Explica Miryam, para quien no nos conozca, que en traje seglar y sin ningún signo religioso externo, “vivimos nuestra consagración total a Dios en medio del mundo, entre la gente, como nuestra fundadora, que era una mujer de gran corazón, sensible y generosa“.

Sobre las vocaciones afirma que “caen gota a gota” y que las mujeres que ingresan lo hacen atraídas por nuestra pedagogía “en la que lo primero es ganarse el corazón para luego impulsar la fuerza de la evangelización”.

El reto de futuro para este punto de conmemoración del I Centenario de la muerte de nuestra fundadora es también seguir construyendo fraternidad en nuestro mundo y dándonos a conocer tanto en el ámbito de Iglesia como en la sociedad en general, a través de la Fundación Dolores Sopeña.

En su opinión, es necesario dar visibilidad al trabajo, “que es mucho y a veces está muy escondido”. Una de las herramientas que se ha puesto en marcha precisamente ha sido la cibercampaña “Trazos de Fe” y “Retazos”, en redes sociales, que tienen como objetivo compartir testimonios de superación y de experiencias personales y profesionales, en el ámbito de la Fundación,  y testimonios de vocación, el atractivo de nuestro Carisma o el original estilo de Consagración, en el ámbito del Instituto Catequista.

Fallece en Roma Paolo Merenda, postulador de la Causa de Canonización

El postulador de la Causa de Canonización y presidente de la Associazione  Amici di Dolores Sopeña de Roma (Italia), Paolo Merenda, falleció el pasado martes día 15 en Roma de forma inesperada.

Paolo estudió Psicología en la Universidad “La Sapienza” de Roma y Teología en la Pontificia Universidad Lateranense. A lo largo de su vida se especializó en Eclesiología y tenía el Doctorado en Bioética por el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum.

Experto en didáctica y en temas psicopedagógicos, fue profesor en diversos colegios de Roma y, en la actualidad, enseñaba Pedagogía personalista y de los procesos formativos en el Instituto de Ciencias Religiosas “Ecclesia Mater” de la Pontificia Universidad Lateranense.

Fundador y presidente de la Associazione  Amici di Dolores Sopeña de Roma (Italia), entidad comprometida en la difusión del Carisma Sopeña, a través del estudio de la espiritualidad Sopeña, la práctica de los Ejercicios Espirituales Ignacianos y el estudio sistemático de la Doctrina Social de la Iglesia, así como en la atención y acogida de los más desfavorecidos y de quienes viven en los márgenes del mundo.

La Familia Sopeña en su conjunto, de la que Paolo formaba parte muy activa desde muy joven, lamenta profundamente tan sensible pérdida. Como laico comprometido e implicado en la evangelización y fiel al espíritu de Dolores Sopeña, Paolo Merenda contribuía en la difusión del Carisma y la espiritualidad propios del Instituto Catequista.

Tal y como reconoció recientemente en la presentación de la nueva edición de la Autobiografía de Dolores Sopeña en Madrid, el pasado 23 de marzo, Paolo Merenda buscó y logró entrar en el alma y en el corazón de nuestra fundadora. Tenía claro que “un postulador no es un hombre de oficina o un burócrata que sabe manejarse entre papeles”, sino alguien “convencido de la santidad de una persona”. Por eso, para él, gran parte de su labor consistió en entrar en el espíritu de Dolores Sopeña y entender y comprender plenamente su corazón, sus valores, su proyecto para darlo a conocer al mundo. Y, sin duda, lo consiguió.

DEP

Los jóvenes y la Comunicación

El pasado domingo se celebró la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que los obispos de la Comisión de Medios han dedicado, en esta ocasión, a los jóvenes y la comunicación, en las puertas de la Asamblea Sinodal que tendrá lugar en octubre en Roma.

Precisamente, en el pre-sínodo de los jóvenes y el Papa Francisco, sobre el papel que la juventud puede y debe desempeñar en la Misión de la Iglesia, estos manifestaron su deseo de que la Iglesia esparza su mensaje a través de nuevos medios de comunicación y de expresión.

Internet ofrece sin duda una oportunidad evangélica sin precedentes pues se trata de un gran espacio para encontrar y conectarse con personas de otras religiones, con no creyentes.

Sin embargo, Lara Párraga, del Movimiento Sopeña Juvenil, no está del todo de acuerdo. “Al final la mayoría nos acercamos a las redes sociales, por ejemplo, para leer y compartir con las personas que piensan y sienten iguales que  nosotros”.

Eso mismo dijeron los jóvenes en su entrevista con el Papa Francisco: “Entre los jóvenes se da la relación y la comunicación entre iguales pero hay dificultades, falta de espacios y oportunidades, para el encuentro de las diferencias”.

Jóvenes Sopeña

En ese sentido, hay que procurar crear esos espacios y oportunidades que, a juicio de Lara Párraga, tienen que darse “con la evangelización de la calle, algo que se ha perdido”. Para ello, es necesario que intervengan fuertemente los laicos y que la Iglesia apueste  por una “reestructuración de las palabras”, recuperar para el lenguaje un Dios como Dios de amor.

Lara reconoce que en Facebook, por ejemplo, ella quiere leer mensajes “que me nutran, que me provoquen emociones positivas como el amor, la alegría. No quiero hablar de pecado, quiero hablar de defectos humanos. Quiero hablar y que hablemos desde nuestra experiencia de la emoción de un Dios que es amor y no nos apoyemos tanto en los rituales”.

Lara Párraga, identificada ahora con el Carisma de Dolores Sopeña y las Catequistas Sopeña, afirma que durante el recorrido de su vida le ha faltado gente “profundamente conectada con Dios, como eran los místicos”.

Esa cree que es la clave para llegar a los jóvenes y que los jóvenes puedan contribuir asimismo a la nueva evangelización, hablando con sinceridad y autenticidad de su experiencia personal con Dios”.

La familia trabajadora sigue siendo el centro de nuestra Misión

La visión humanizadora del Evangelio de Dolores Sopeña le facilitó una sensibilidad social e inquietud apostólica enfocada a cada uno de los hombres y las mujeres adultos, en el vigor de su vida, pertenecientes a la familia trabajadora, viéndolos como hijos de Dios.

Con motivo del Día Internacional del Trabajo, desde el Instituto Catequista Dolores Sopeña queremos hacer un homenaje a la familia trabajadora, a través del reconocimiento de nuestra fundadora como una mujer visionaria y audaz, que centró su esfuerzo en ofrecer oportunidades de formación y de trabajo para que más hombres y mujeres vivieran con dignidad.

Y es por esto que nos sumamos también a la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), formada por entidades religiosas, para celebrar “el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo humano, integral y solidario, y para denunciar la falta de trabajo decente en nuestra sociedad”.

Mujeres trabajadoras

En un manifiesto difundido con motivo del 1º de Mayo, festividad de San José Obrero, la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente denuncia que “la deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y de exclusión social”.

Ante esta realidad, las Catequistas Sopeña seguimos y seguiremos apostando, tal y como nos dejó dibujado nuestra Fundadora, por la formación integral de las personas, facilitando oportunidades de inclusión y de participación activa en la sociedad, a través de empleos dignos y de calidad.

Coincidimos también con las palabras de los obispos españoles, quienes consideran que “la política más eficaz para lograr la integración y la cohesión de una sociedad es, ciertamente, la creación de empleo. Pero, para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable”, exponen.

La Fundación Dolores Sopeña, a través de los Centros de Formación y Capacitación que ya en su día concibió Dolores Sopeña, sigue hoy más que nunca abierta a mujeres y hombres adultos con posibilidades y deseos de crecimiento y de transformación.

En muchos casos son personas marcadas por la precariedad laboral y la dependencia económica, inmigrantes que se acercan a nuestro país en busca de trabajo, de oportunidades y mejores condiciones para sí mismos y sus familias.

Siguiendo nuestro Carisma, junto a los Laicos,  nos acercamos a esos trabajadores y sus familias promocionándoles, escuchándoles, apoyándoles y dándoles a conocer a Dios.