CULTIVAR UNA VIDA ESPIRITUAL SENCILLA Y PROFUNDA EN MEDIO DEL MUNDO

Cultivar una vida espiritual profunda no exige apartarse del mundo, sino aprender a mirarlo desde dentro con una sensibilidad renovada.

Así lo vivió Dolores Sopeña, cuya espiritualidad sencilla, práctica y alegre sigue siendo una inspiración para los laicos y laicas y jóvenes Sopeña que buscamos un camino de fe auténtico en medio de nuestras responsabilidades diarias.

La primera clave es detenerse. En un mundo acelerado, regalarse unos minutos de silencio permite escuchar lo que de verdad sostiene la vida. No se trata de grandes tiempos de retiro, sino de espacios breves, cotidianos y realistas: un momento al despertar, una pausa antes de entrar al trabajo o un instante antes de dormir. Esa constancia crea hábitos y raíces.

La segunda clave es mirar con compasión. Dolores Sopeña entendía la vida espiritual como una forma de estar: con respeto, disponibilidad y capacidad de encuentro. Practicar una mirada abierta transforma nuestra manera de relacionarnos con los demás y nos ayuda a descubrir la presencia de Dios en las personas de cada día, especialmente en quienes más lo necesitan.

La tercera clave es vivir desde la gratitud. Agradecer lo cotidiano, lo pequeño —un gesto amable, un logro inesperado, un aprendizaje— fortalece el interior y genera una actitud más confiada ante los desafíos. La gratitud no niega que las cosas sean difíciles, pero las ilumina.

La cuarta clave es compartir la vida. La espiritualidad Sopeña invita a construir fraternidad y a crear comunidad. Participar en un grupo, colaborar en un proyecto solidario o simplemente acompañar a alguien que lo necesita forma parte de una fe encarnada, cercana y real.

Vida espiritual meditar

Por último, es esencial cuidar la alegría, un sello propio del carisma Sopeña. Una alegría serena, que nace de hacer el bien y de saberse parte de una misión más grande.

Vivir una espiritualidad sencilla y profunda no requiere huir del mundo, sino transformarlo desde dentro con un corazón disponible, agradecido y fraterno.

80 AÑOS EN COLOMBIA

La Comunidad de Catequistas Sopeña en Bogotá y el Centro de Formación y Capacitación Sopeña Bogotá (Colombia) están celebrando estos días los 80 años de presencia carismática de la Familia Sopeña en la capital colombiana.

Hace ahora ocho décadas que Dolores Sopeña, el 7 de octubre de 1945, cumple su sueño de viajar a América desde Europa y recala en Bogotá.

En ese momento, siete Catequistas Sopeña junto a un grupo de señoras iniciadoras y protectoras de la Fundación Dolores Sopeña, principal obra apostólica del ICDS, ponen en marcha actividades de capacitación y formación en la ciudad, inicialmente en un centro que lleva el nombre de la Madre Fundadora en los barrios de Samper Mendoza y Calle 20.

A partir de ahí, la actividad apostólica de las Catequistas y del Centro no se detiene y van cumpliendo años siempre bajo el manto protector y la atenta mirada de Dolores Sopeña,  “bautizada” como Madre de los Obreros.

Precisamente, en el terreno actual, ubicado en la calle 28 Sur, en 1962 se pone la primera piedra y un retrato de Dolores Sopeña preside las instalaciones con un enorme letrero que dice: “Madre de los Obreros… ¡qué grande te hizo Dios!”.

80 aniversario

La celebración del 25 aniversario de la Obra en Colombia, Bodas de Plata, tiene lugar en 1970 bajo el lema “Que nuestra acción de gracias a Dios dure tanto cuanto duren nuestras vidas”.

Las Bodas de Oro (cincuenta años) son en 1995 y se celebran bajo un lema que es de nuevo otra frase de la Madre: “Me eché en brazos de Dios como siempre, y sentí consuelo en el fondo de mi alma ante la idea de trabajar por Él y por los demás”.

En plena pandemia, en el año 2020, se cumplen los 75 años de la presencia de Catequistas Sopeña en Colombia. Aunque los actos son virtuales, Miryam Ávila, preside desde Madrid una eucaristía que preside Monseñor Luis Manuel Ali Herrera, en la Capilla de la Comunidad de Catequistas Sopeña en Bogotá.

Desde 2023, María Elena Arenas (Mane) es directora del Centro del Sur, apoyada por Noemí Gutiérrez y Lourdes Vaca.

logo 80 años

Este año 2025, de nuevo una frase de Dolores Sopeña centra la conmemoración de estos 80 años formando y uniendo: “Dignificar más y más al trabajador, este ha sido mi más vehemente deseo”.

El Centro de Formación y Capacitación de Bogotá está celebrando diversas actividades como la instalación y disfrute de un Túnel del Tiempo en el que queda reflejadas con fotografías y otros documentos lo que ha sido la presencia Sopeña en la ciudad.

Al final del recorrido de este túnel se sitúa un 80 enorme, que va cubriéndose de pegatinas con las palabras que, a juicio de los usuarios y usuarias del Centro y Laicos Sopeña, resumen lo que Sopeña es o ha sido para ellos.

Los actos culminan el próximo domingo con una Eucaristía presidida en el mismo Centro Sopeña por el Obispo Auxiliar de Bogotá Monseñor Edwin Raúl Vanegas Cuervo y en la que actuará el Coro de la Universidad Nacional.

Todo un acontecimiento que da muestra de la gratitud de una ciudad y un país y de los cientos de personas que durante todo este tiempo se han nutrido y han compartido el Carisma Sopeña.

misa 80 años